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Reunión de los obispos en Denver |
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Queridos amigos:
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Arzobispo John C. Favalora |
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Como ya sabrán, los Obispos de los
Estados Unidos se acaban de reunir en Denver, y hablamos de dos
temas importantes: la cuestión de la Comunión y los católicos
involucrados en la política, y cómo seguir implementando los
Estatutos Para la Protección de Niños y Jóvenes.
Sobre la duda de si los políticos
católicos que votan a favor del aborto deben recibir la Comunión,
confirmamos que nuestro deber primordial como obispos es enseñar.
La enseñanza constante de la Iglesia es que matar a un niño no
nacido es un mal que nunca puede justificarse. Esta enseñanza
compromete a todos los católicos, incluyendo a los involucrados
en la vida política. Junto con mis hermanos obispos, continuaré
ejerciendo mi función de aconsejar a los políticos católicos
para que sus acciones públicas sean consistentes con una
conciencia bien formada. Creo que esta discusión también nos da
a todos la oportunidad de reflexionar sobre nuestras propias
disposiciones al recibir la Comunión. Tendré más que decir sobre
este tema en artículos que escribiré este otoño para nuestros
periódicos católicos y la página Web arquidiocesana.
Sobre el tema del abuso sexual de
los niños, los obispos acordamos someternos a una segunda
auditoría para determinar si las diócesis están cumpliendo con
los programas, las líneas de conducta y los procedimientos para
proteger a niños y adultos vulnerables mientras están al cuidado
de la Iglesia. Aquí en Miami, el fiscal estatal de Miami-Dade ha
reconocido que la Arquidiócesis ha cooperado totalmente en su
investigación, comenzada hace dos años, sobre las alegaciones de
abuso sexual contra el clero local desde 1958. En la mayoría de
los casos, el fiscal estatal ha decidido no proseguir, o por
falta de evidencia o porque se han vencido los estatutos de
limitación.
Pero esto no afecta nuestras
propias investigaciones bajo la ley canónica. Continuaremos
nuestros procedimientos canónicos para determinar la verdad de
estas alegaciones con vistas a proteger a todos los involucrados.
Las investigaciones, sin embargo,
no disminuyen el dolor de las víctimas de abusos. Como Iglesia,
nuestra prioridad y nuestra primera respuesta es darles atención
pastoral a quienes nos notifiquen de una alegación de abuso
sexual.
Mi oración es que sigamos adelante
como una familia de fe, pidiéndole a Dios la fuerza para
perdonar a quienes nos han decepcionado y ofendido. Que el Señor
los bendiga abundantemente, a ustedes y a sus seres queridos, y
que les conceda un verano sano y relajante.
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