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Carta del Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de EU al Presidente George W. Bush

18 de mayo de 2004

Honorable George W. Bush
Presidente de los Estados Unidos
La Casa Blanca
Washington, DC 20500

Estimado Sr. Presidente:

Con motivo de la publicación del informe dirigido a usted por la Comisión de Asesoría para una Cuba Libre, quiero compartir con usted nuestras opiniones.

La Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos comparte con la Comisión un vivo deseo de promover la libertad plena para el pueblo de Cuba, y un decidido compromiso con esta causa, especialmente con respecto a los derechos humanos y a la completa libertad religiosa. La Conferencia denunció vigorosamente la represión contra los defensores cubanos de los derechos humanos en marzo y abril de 2003, y seguirá haciéndolo. Durante demasiado tiempo, el pueblo cubano ha soportado un excesivo control social, político y económico, lo que ha sido causa de que un gran número de cubanos busque la libertad fuera de su país. Por ello, celebramos la atención que la Comisión ha puesto en estas injusticias fundamentales, cometidas tan cerca de nuestras propias fronteras.

Esperamos, sin embargo, que las recomendaciones de la Comisión para recrudecer el embargo económico y restringir aún más los viajes, no sean aceptadas. En pleno acuerdo con el Papa Juan Pablo II y los obispos cubanos, consideramos que el embargo económico es moralmente inaceptable y políticamente contraproducente. Durante los muchos años que ha durado, el embargo ha sido incapaz de alcanzar sus objetivos de derrocar el régimen de Castro, restablecer la democracia y proteger los derechos humanos. De hecho, el embargo perjudica a las personas comunes de Cuba: los pobres, los ancianos, los más débiles. Las restricciones adicionales propuestas por la Comisión –limitar las visitas familiares de los cubanoamericanos y las sumas de dinero que pueden enviar a Cuba– sólo servirá para exacerbar la situación dentro del país.

Sería mucho mejor, en nuestra opinión, trabajar en favor de abrir la sociedad cubana mediante el incremento de la actividad comercial y económica, levantando las restricciones a los viajes y participando en una actividad diplomática más intensa.

Los objetivos de la Comisión en cuanto a satisfacer las necesidades humanas básicas en la educación, la atención médica y la vivienda; modernizar el transporte y mejorar el medio ambiente, y –lo que es más importante– fomentar la democratización del gobierno de Cuba, son loables. Apoyamos estos objetivos y creemos que la comunidad religiosa, incluyendo a la Iglesia Católica, puede contribuir a desempeñar un papel vital en el resurgimiento de la sociedad cubana. Sin embargo, la mejor manera de alcanzar estos objetivos es un contacto mayor –no menor– con el pueblo estadounidense.

Dándole las gracias por su atención a nuestras opiniones, lo saluda cordialmente,

Reverendísimo Wilton D. Gregory
Obispo de Belleville
Presidente, Agencia de Desarrollo Social y Paz Mundial. Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos.