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Un
colombiano que ama el dar buenas noticias
Gonzalo Penagos
La Voz Católica
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Vladimir Abello con su esposa, Clarinés Rivera de Abello.
Fotos:
Gonzalo Penagos |
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El proceso normal
de las noticias que se originan en Colombia, gira en torno a la
violencia, los triunfos deportivos, la noticia política o los
delitos cometidos por colombianos dentro o fuera del país. En
este orden de ideas, escuchar o leer buenas noticias de Colombia
no es corriente.
Pero la
entrevista que les presento en esta oportunidad nos muestra a un
colombiano que odia dar malas noticias: Vladimir Abello, casado
con Clarinés Rivera de Abello, de Puerto Rico, y con dos hijos,
uno neoyorquino y el otro nacido en Miami.
Abello es un hijo
de Buenaventura, el puerto de mayor importancia en el Pacífico
colombiano, es católico, luchador, colaborador del P. Ángel
Villaronga, padre y esposo preocupado porque las buenas noticias
se difundan en todo el mundo.
El joven tiene
una empresa en la que le da ayuda a toda su familia, y que hoy
es un orgullo para Colombia en los Estados Unidos.
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Miembros de la familia Abello que están al frente de la empresa. |
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¿Cuánto hace
que salió de Colombia?
Salí antes de que
empezaran tantos problemas, en febrero de 1989. A los Estados
Unidos había venido muchas veces, en 1985. Compraba mercancía y
vendía en Colombia. Conocí a mi esposa dos meses después y,
recién casados, vivimos primero dos años en Nueva York. En Mayo
de 1991 nos vinimos a vivir a Miami, y aquí nos quedamos desde
ese entonces.
Ya casado y
con sus negocios aquí en Miami, ¿piensa en volver un día a
Colombia?
Mi corazón está
en Colombia y yo creo que morirá en Colombia. Ya después de
estar casado con una puertorriqueña, y con hijos americanos, es
muy difícil que yo regrese a Colombia a vivir. Lo que tiene
Colombia no lo tiene ninguna otra parte del mundo.
Desafortunadamente, yo no puedo dar ese paso y hacer ese cambio
y más cuando tengo mucho que hacer acá.
Yo creé una
compañía de envio de carga y paquetes a Colombia. Yo manejo a la
antigua, atiendo personalmente a cada cliente. No es un negocio
de carga común, en el que el cliente es un código o un
tracking-number, no. Cada compromiso que yo hago con mi
cliente es una misión que yo asumo personalmente hasta
solucionarla.
¿Cómo maneja
la identidad colombiana en el hogar?
Las costumbres,
la cultura, todo es diferente, lo que hace que uno tenga como su
choque; sin embargo, con el tiempo nos hemos adaptado. En mi
casa, mis hijos hablan con el acento colombiano; mi esposa
cocina comida colombiana, además, porque estamos rodeados de
colombianos y trabajamos todo el tiempo con colombianos. Mi
esposa, Clarinés Rivera, trabaja conmigo como administradora de
ABE Cargo Express, y me ayuda con la parte contable y de
sistemas.
¿Cómo le
afecta lo que ocurre en Colombia?
Colombiano al que
no le duela lo que pasa en la patria, no es colombiano. A uno,
teniendo amor a la patria, le afecta cualquier cosa que pase en
Colombia. Es horrible, es inaceptable que haya muertos, no
importa si son guerrilleros o militares, porque de todos modos
son colombianos. Yo pienso que muchos de ellos no saben ni por
que están peleando.
Su compañía
patrocina La Buena Noticia de Colombia Hoy, todos los
días a las 5 pm en Radio Paz 830 AM. ¿Cómo se siente proyectando
la cara amable de Colombia en el exterior?
Siento orgullo,
me gusta que estemos patrocinando la Buena Noticia, no
hay nada mejor que dar buenas noticias. Mi país tiene muchísimas
cosas buenas, gentes que todos los días progresan, pero los
medios de comunicación sólo muestran lo sensacionalista. Los
noticieros ponen lo que se vende. Lo bueno no se vende, lo
sensible y sencillo parece “fresa” y nadie lo quiere publicar.
Con el
Movimiento Familiar Cristiano, al lado del P. Villaronga, ¿usted
también da buenas noticias?
Siempre, sólo
hablamos de las cosas de Dios. En el negocio es fácil dar o
recibir malas noticias, algún contratiempo con una carga, una
pérdida. En cambio, en la iglesia siempre damos buenas noticias,
porque trabajamos por los matrimonios, para que no haya desunión,
para erradicar el divorcio. Cada vez que Clarinés y yo vamos a
un encuentro matrimonial, y vemos la transformación de las
parejas durante esos dos días, y vemos cómo salen el domingo en
la noche, es algo que produce una satisfacción incalculable.
¿Cuánto hace
que trabajan con el P. Villaronga?
Nosotros, como
matrimonio, pasamos un encuentro en junio de 1993. Nos ayudaron,
salvamos nuestro matrimonio. Y, aparte de lo que hizo por
nosotros, empezamos a aprender cómo ser parte, y nos capacitamos
para dar la charla de Unidad, Confianza y Diálogo. Empezamos en
1995 a dar la charla; desde entonces hemos estado en todos los
encuentros a los que nos han llamado.
Es que, además,
cada vez que uno va al encuentro, no sólo da, sino que recibe.
Cada vez que escucho las charlas las profundizo más, y entiendo
más el mensaje. Desde que nosotros vamos al movimiento familiar,
el manejo de las situaciones en la casa es totalmente diferente.
Porque se llena uno de la gracia de Dios. Primero, encuentro con
Dios; luego; con uno mismo y, finalmente, con la pareja; así nos
enseña el P. Villaronga”
¿Cuál es su
buena noticia para los colombianos e hispanos recién llegados a
Estados Unidos?
Primero, que
siempre estén con Dios, por sobre todas las cosas; cuando uno
está con El y tiene fe en El, nunca le va a faltar nada.
Segundo, obrar de
acuerdo a los mandamientos, seguir las normas, y nunca va a
tener ningún problema.
Tercero, ponerle
muchas ganas y trabajar sin desfallecer.
Cuarto,
aprovechar los obstáculos y convertirlos en oportunidades para
triunfar.
Quinto, ser
honesto consigo mismo y con la humanidad.
La honestidad es
vital, porque la gente cree en los honestos, el que quiere
recibir tiene que dar. Haciendo el bien a nadie le va mal. Hay
que ayudar al amigo que lo necesita; un día, Dios paga igual.
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