|
Crece
la presencia hispana en la parroquia St. Jerome, en Fort
Lauderdale
Max Barbosa
Especial para La Voz Católica
|
 |
|
Luis Escobar en compañía de su esposa y sus dos hijos. El joven
argentino es ujier de la parroquia, a la cual se integró con su
familia hace seis meses.
Fotos:
Max Barbosa |
|
|
“Vamos a caminar
juntos hacia el Señor”, afirma el P. Kenneth K. Schwanger para
definir cómo la creciente comunidad hispana de Fort Lauderdale
incrementará su participación en la vida parroquial. El P.
Schwanger es párroco de la iglesia St. Jerome.
Después de Miami-Dade, Broward es el condado de la Florida que
posee la población más numerosa cuya lengua materna es el
español. Los datos que ofrece el Departamento de Planificación y
Desarrollo Urbanístico condal reafirman lo que diariamente se
observa en cada ciudad. Si en 1970 sólo residían 15,000 hispanos
en Broward, treinta y tres años después serían 271,652 almas: el
16.7 % del total de habitantes; de ahí la diversidad en cuanto a
las nacionalidades: puertorriqueños, colombianos, cubanos,
centroamericanos, venezolanos, entre otras, conformando un
contexto sociocultural dinámico y entusiasta, presente en las
iglesias de la zona como en St. Jerome.
|
 |
|
El P. Jesús Alberto Bohórquez conversa con algunos miembros de
la parroquia después de la Misa. |
|
|
Dicha parroquia
comenzó en 1961; más de cuarenta años de labor evangelizadora
ininterrumpida. Además del P. Schwanger, comparten la dirección
el P. Jesús Alberto Bohórquez; Frank O’ Gorman, diácono
permanente; así como la Hna. Vivian M. Gómez, directora de la
escuela St. Jerome, adjunta a la parroquia. El 15 de agosto
pasado, el P. Francis X. McCarthy, quien compartía
responsabilidades con las personas relacionadas anteriormente,
celebró su misa de despedida como sacerdote activo. El Arzobispo
John C. Favalora presidió la ceremonia.
Ahora bien, ¿cómo
satisface la comunidad hispana sus necesidades espirituales en
St. Jerome?
Rafael Egües,
cubano, es un testigo notablemente singular: treinta y tres años
de feligresía así lo atestiguan.
|
 |
|
El P. Kenneth
K. Schwanger, párroco de St. Jerome. |
|
|
“El P. Joe
Cenneci fue quien inició las misas en español”, asegura,
rememorando la contribución de otros sacerdotes: el P. Muñiz, el
P. Paul Edward; incluso el P. Francis X. McCarthy, que a pesar
de no hablar español colaboraba en la realización de la
Eucaristía. Hubo dificultades, pero cuando fue necesario “los
traíamos de otras parroquias, hasta que Dios nos bendijo con el
P. Ken [Schwanger]”, que es trilingüe: habla inglés, español e
italiano. Las preocupaciones finalizaron, no así las buenas
noticias. “El arribo del P. Jesús Alberto [Bohórquez] es otra
gran bendición. Si ahora asisten a la misa dominical más de 200
personas, con dos sacerdotes que atienden a la comunidad hispana,
con la ayuda de Dios, la cifra aumentará”, enfatiza Rafael Egües.
El 1º de junio
del año en curso, el sacerdote colombiano Jesús Alberto
Bohórquez, de 31 años, comenzó a laborar en St. Jerome. “El P.
Ken ha sido –es– capaz de mantener a la comunidad hispana en
actividad; ambos lograremos que el entusiasmo no se detenga”.
Ellos compartirán la Misa de cada domingo, a las 11:30 am.
|
 |
|
El P. Jesús Alberto Bohórquez, José Vélez y Rafael Egües en St.
Jerome |
|
|
“Somos
conscientes del reto pastoral que significa atender a una
comunidad en constante crecimiento y diversa, como la hispana”,
dice el P. Bohórquez, considerando, “a mi modo de ver”, que los
hispanos necesitan mayor reconocimiento de su presencia en
Broward. “Quizás éste sea el motivo”, agrega como si pensara en
voz alta, “de que algunos movimientos cristianos no católicos
asuman labores de proselitismo.”
Pero el P.
Bohórquez no se amilana con tales augurios; la nutrida
concurrencia a las misas dominicales es un mensaje de esperanza,
un compromiso de fe. Por eso existen los Cursillos de
Cristiandad, integrados por casi el 100% de los feligreses que
ayudan litúrgicamente, relacionados con el movimiento de
Cursillos a nivel diocesano. La mayoría de los lectores,
ministros eucarísticos y ujieres son cursillistas.
Luis Escobar,
argentino, de 30 años, es ujier: “Mi esposa, mis dos hijos y yo
nos integramos a la parroquia hace seis meses. Estamos felices
de poder contribuir al desarrollo de la comunidad hispana”.
José Vélez,
puertorriqueño, también es ujier: “Desde que comenzó la misa en
español, quizás hace nueve años, me vinculé a la parroquía.
Ahora mismo estoy a cargo de los ujieres y hago los preparativos
para la Misa. Tengo mucha fe en Dios y en nosotros para
incrementar la presencia hispana”.
Cuentan, además,
con el grupo de neocatecumenado. El período de iniciación duró
diez y siete semanas, culminando con un retiro, aunque continúan
profundizando en la fe mediante los encuentros que habitualmente
realizan. “Ellos son muy dedicados a su celebración”, afirma el
P. Bohórquez.
Otra de las
actividades que se ofrecen para los hispanos en St. Jerome son
los Talleres de Oración y Vida, concebidos por el sacerdote
franciscano Ignacio Larrañaga; y piensan crear una rama de
devoción a la Divina Misericordia.
Por supuesto, la
participación de la feligresía se torna indispensable cuando de
labores comunitarias se trata. Después de la misa del domingo,
los asistentes pueden pasar por la mesa de información; allí
conocen la manera de vincularse con la parroquia y lo que ésta
les ofrece: inscripción parroquial, catecismo, iniciación
cristiana para adultos, bautismos y hasta clases de inglés,
impartidas por Migdalia Egües, asidua feligresa.
El P. Bohórquez
considera que se debe hacer hincapié en el concepto de
inscribirse en la parroquia. “Sobre todo los hispanos recién
llegados no tienen esa costumbre, dudando de la necesidad de
llenar un formulario o simplemente entregar los sobres”, dijo.
Cree que algunos relacionan esto con su situación migratoria,
desconociendo que la información es única y exclusivamente para
la Iglesia.
La invitación del P. Schwanger está dando resultados: “Vamos a
camina
|