HABLA EL PAPA
 VOZ DEL ARZOBISPO
 ARQUIDIÓCESIS
 CALENDARIO
 MUNDO Y NACIÓN
 AMÉRICA LATINA
 CUBA Y LA DIÁSPORA
 INMIGRACIÓN
 ESPIRITUALIDAD
 ENSEÑAZAS DE
  LA IGLESIA
 REFLEXIONES
 BÍBLICAS
 LETRAS / CINE / ARTE
 ENLACES
 ARCHIVO
 BÚSQUEDA
 PORTADA

 

Catholic Hospice: un sólido apoyo para los pacientes terminales y sus familias

Angelique Ruhí-López
La Voz Católica

Leonor Zarate cuida a su madre, Inés Ortega, de 86 años y enferma de Parkinson, con la ayuda de Catholic Hospice. Enfermeras y voluntarias visitan a la familia semanalmente para ayudar con la administración de medicinas, con baños, y más.
Fotos:
Angelique Ruhí-López

Cuando el médico de Inés Ortega, de 86 años y enferma de Parkinson, le recomendó a la hija, Leonor Zárate, que pusiera a su madre en un programa de hospicio, sabía que los días de la anciana estaban contados.

“Nadie sabe lo que es esto hasta que lo ha vivido. Se van apagando como una velita”, dijo Zárate de su madre. “Pero aquí sigue ella, seis meses después, gracias a los remedios y la atención médica de Catholic Hospice (Hospicio Católico)”.

Catholic Hospice, una organización sin fines de lucro que provee servicios a personas que enfrentan enfermedades terminales y sus familias, fue fundada en 1988 por Mons. Bryan Walsh, para servir a pacientes de cualquier credo en los condados de Miami-Dade y Monroe. La institución utiliza un equipo interdisciplinario de profesionales y voluntarios, incluyendo a médicos, enfermeros y enfermeras, asistentes de salud, consejeros, trabadores sociales, capellanes y otros terapeutas, que brindan atención especializada y personalizada al paciente y a su familia. Generalmente, los cuidados se ofrecen en el hogar del paciente, para que éste y su familia permanezcan juntos, en un ambiente cómodo e íntimo.

María Inés Arando (izq.), Amada Cabrera (al extremo derecha) son voluntarias que ayudan a Florangel Frayle, directora de relaciones públicas, (centro) con promociones.

“Ofrecemos un cuidado especial y personalizado para reconocer las necesidades individuales de cada paciente”, explicó Florangel Frayle, coordinadora de relaciones públicas de Catholic Hospice. “Se trata de un servicio para los pacientes y sus familiares, pues incluye la preparación de éstos para enfrentar la muerte del enfermo. Es difícil aceptar cualquier enfermedad terminal. El programa hace énfasis en la calidad de vida, no sólo en la duración de ésta”.

Pueden ingresar en el programa de Catholic Hospice, los pacientes terminales a los que su médico de cabecera les ha pronosticado una esperanza de vida no mayor de seis meses. El paciente, además, debe de estar de acuerdo en recibir un tratamiento dirigido a lograr su comodidad, no su curación, ya que ésta es ya imposible.

Catholic Hospice atiende actualmente a casi 300 pacientes terminales que sufren de enfermedades como SIDA, Alzheimer, cáncer, serias deficiencias cardíacas o congénitas, enfermedades gastrointestinales, trastornos hematológicos y neurológicos, e insuficiencias renales graves. En todos los casos, Catholic Hospice trabaja con los médicos y las familias para tomar la decisión de no aplicar ténicas de “resucitación”, basándose para ello en las creencias de las personas involucradas.

“A veces, los pacientes no quieren hablar, y es triste, porque necesitan acercarse a Dios, especialmente en estos momentos”, expuso el Diácono Manuel Canovaca, uno de los cinco capellanes de Catholic Hospice, cuya madre fue atendida por el hospicio años atrás. “Pero el consejo está dirigido a los dos núcleos”, precisó Canovaca. “No puedo descartar a la familia. Ellos necesitan apoyo también”.

Entre los otros servicios ofrecidos por Catholic Hospice está el programa Stars (Estrellas), dirigido a pacientes de hasta 18 años de edad y sus familias, pacientes que necesitan una atención especial por tratarse de niños o adolescentes enfermos. El primer paciente de Catholic Hospice, en efecto, fue un paciente pediátrico, y el programa atiende anualmente a unos 5 o 6 niños enfermos.

Para los menores de 7 a 16 años que han perdido un padre, un abuelo, un hermano u otro familiar, Camp Hope (Campamento de Esperanza) es un campamento de luto que ofrece tres días de terapia basada en música, arte, mascotas y otros recursos que los ayudan a sobreponerse a su tristeza. Este programa se lleva a cabo una vez al año, y el próximo será del 5 al 7 de noviembre.

Catholic Hospice tiene un centro de consejería llamado Rays of Hope (Rayos de Esperanza), abierto a todas las personas de los condados de Miami-Dade y Monroe que hayan perdido un familiar. También hay programas para capacitar a los voluntarios que deseen aportar su ayuda de diversas maneras, ya sea apoyando directamente a las familias, trabajando en las oficinas de Catholic Hospice en Miami Lakes y Kendall, o contribuyendo a recaudar fondos en eventos como el torneo de golf, que tendrá lugar el 20 de octubre.

Muchos de los servicios de Catholic Hospice son cubiertos por la mayor parte de los seguros médicos, por los planes HMO y por los programas de Medicare y Medicaid, pero cualquier persona puede beneficiarse del servicio, independientemente de su situación económica. El año pasado, Catholic Hospice donó $312,000 en servicios de caridad. Aunque a muchas personas se les recomienda recurrir a Catholic Hospice, algunas no aprovechan sus servicios por temor a los costos, o porque no cuentan con una información apropiada.

“Los hispanos tenemos la noción de que el hospicio es algo feo, y no queremos ver lo bueno que puede ser para nuestro ser querido y para nosotros”, señaló Lourdes Díaz-Grosnoff, enfermera de la oficina de Catholic Hospice en Kendall.

Los familiares de los pacientes –como Leonor Zárate – pueden llamar a las enfermeras para hacerles preguntas médicas o para pedir cualquier otra ayuda relacionada con el programa.

“Antes, tenía la idea de que Hospice era otra cosa, pero lo puse en manos de Dios”, expresó Zarate. “Me han ayudado muchísimo, físicamente y emocionalmente. Yo puedo llamar y me lo resuelven todo para mejorar a mi mamá. Están disponibles las 24 horas del día. Esto me da mucha tranquilidad, y me siento contenta y confiada. Ojalá que todo el que lo necesite lo use. Es la mejor forma de cuidar a un enfermo terminal”.

El Arzobispo John C. Favalora celebrará una Misa en honor a y en memoria de pacientes y sus familias que han recibido los servicios de Catholic Hospice. La Misa bilingüe será el 18 de septiembre en la parroquia de Blessed Trinity, 4020 Curtiss Pkwy., Miami Springs, a las 10 a.m. Si desea asistir, o para más información sobre Catholic Hospice, llame al 305-822-2380.