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La Gruta de Key West
Ana
Rodríguez-Soto
The
Florida Catholic
Cada vez que un huracán amenaza Cayo Hueso, católicos y no
católicos acuden a la gruta de la iglesia St. Mary Star of the
Sea, consagrada a Nuestra Señora de Lourdes y a Santa
Bernadette.
La gruta fue construida por la Hna. M. Louis Gabriel, una monja
canadiense que fue testigo de la devastación causada en Key West
por un huracán en 1919. Durante los últimos 82 años, 14
huracanes han azotado a Key West o pasado muy cerca del cayo,
pero ninguno ha causado daños catastróficos.
“Cuando un huracán amenaza, se ve a la gente orando en la gruta”,
dice el Diácono Peter Batty. La gruta “es algo más que piedras y
concreto. Es un lugar de oración. Creo que Dios interviene en
nuestras vidas”, explica el diácono. “La gruta fomenta la
oración”.
En 1998, el huracán Georges pasó sobre Key West, pero al llegar
al cayo decreció de la temible categoría 4 a la categoría 2.
Marjorie Barrett, que era una niña cuando la Hna. M. Louis
Gabriel edificó la gruta, dice que ésta es muy semejante a la de
Lourdes. “Yo soy una de las personas que reza en la gruta para
vernos libres de los huracanes severos”, dice. “Y sé que
muchísimas personas que no son católicas van también”.
Nancy Loether, que asiste a la Iglesia Presbiteriana, también
reza en la gruta. “No creo que tenga el poder de amparar a Key
West de los huracanes”, dice, “pero sí tiene el poder de reunir
a la gente para rendir culto a Dios y para reflexionar”.
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