|
Trabajadores agrícolas boicotean a Taco Bell
La Coalición de Trabajadores de Immokalee denuncia a la cadena
de comida rápida de estilo mexicano por beneficiarse de las
condiciones de explotación que sufren
Angelique Ruhí-López
La
Voz Católica
|
 |
|
Una de las manifestantes que se unió a la Coalición de
Trabajadores de Immokalee (CIW) en su boicot de un
establecimiento de Taco Bell en Miami. La CIW empezó su boicot
en abril de 2001.
Fotos:
Angelique Ruhí-López |
|
|
Tiberio
Rodríguez, de Honduras, dejó atrás a su esposa y seis hijos para
poder trabajar en los Estados Unidos.
“Uno sale de su
país con un objetivo: obtener un buen dinero. Los trabajos aquí
no nos dan para la renta, ni muchas veces para el almuerzo”,
afirmó Rodríguez, refiriéndose a su trabajo en los campos de
tomates del suroeste de la Florida.
“Nosotros vivimos
con sueldos estancados”, añadió Gerardo Reyes, de 26 años, que
vino de México hace cinco años por las mismas razones que
Rodríguez. “Un trabajador tiene que recoger dos toneladas de
tomates cada día para ganar $50 en la semana. Esto es casi
imposible. Vivimos cada día tratando de sobrevivir”.
Rodríguez, Reyes
y casi 3,000 trabajadores agrícolas más, forman parte de la
Coalición de Trabajadores de Immokalee (Coalition of Immokalee
Workers, o CIW, por su sigla en inglés), organización que lucha
por obtener un sueldo justo y mejores condiciones para los
trabajadores.
“Hay que cambiar
la mentalidad de que somos peones en vez de trabajadores”,
indicó Lucas Benítez, uno de los ocho trabajadores que fundaron
a la CIW en 1993.
|
 |
|
La CIW y los manifestantes
que la apoyan, piden un diálogo con representantes de Taco Bell
y los proveedores de tomates en la Florida, junto con un aumento
del precio de los tomates que compra Taco Bell. |
|
|
La cosecha de
tomates en la Florida empieza en noviembre y termina en mayo o
junio. Muchos de los trabajadores trabajan con las mismas
compañías en otros estados, como Georgia y Carolina del Sur.
Algunos obreros, al cruzar la frontera de los Estados Unidos,
son secuestrados por pandillas que trabajan para los dueños de
los campos agrícolas; en algunos casos, los trabajadores son
obligados por los dueños a trabajar en condiciones de franca
esclavitud. Algunos trabajan a punta de pistola y bajo amenazas
de muerte, y varias mujeres han sido violadas. La CIW ha logrado
ayudar al Departamento de Justicia de los Estados Unidos para
llevar a los tribunales a los integrantes de cinco pandillas
dedicadas a esclavizar a los recogedores de tomates –tres de
ellas en los campos del suroeste de la Florida–, que fueron
declarados culpables en 2002.
Entre los
proyectos de la CIW se encuentra el de realizar un boicot contra
Taco Bell, la cadena de comida rápida mexicana que compra la
mayor parte de los tomates recogidos por los trabajadores de
Immokalee. La CIW se propone alcanzar tres metas mediante el
boicot, que empezó en abril de 2001: tener un dialogo juntos con
representantes de Taco Bell y de los suministradores de tomates
en la Florida, aumentar el costo de los tomates que compra Taco
Bell por un centavo por libra para poder aumentar los sueldos de
los trabajadores, y que Taco Bell escriba un código de conducta
para todos los suministradores de tomates que requiriera normas
estrictas de sueldo y de condiciones de trabajo.
|
 |
|
Erin Balleine y Erik Manuel Giblin
apoyan el boicot de Taco Bell y promueven los derechos humanos
para los trabajadores. |
|
|
Pero, ¿cómo Taco
Bell puede asegurar que un aumento de un centavo por libra de
tomates aumentará los sueldos de los trabajadores en vez de los
ingresos de los proveedores de tomates? En un articulo publicado
en The Palm Beach Post en marzo de 2004, un vocero de
Taco Bell explicó que la cadena de comida rápida paga
aproximadamente 15 centavos más por cada libra de tomates que
hace tres años, pero que no tienen ninguna manera de garantizar
que este dinero les llegue a los trabajadores, porque son los
dueños quienes determinan los sueldos.
Hasta ahora,
ninguna de las reivindicaciones exigidas por los trabajadores se
ha visto satisfecha, pero la CIW sigue luchando por los derechos
de los trabajadores en eventos como el boicot que se llevó a
cabo en el restaurante de Taco Bell de Biscayne Blvd. y la Calle
36, el 2 de agosto.
“Taco Bell saca
beneficio de nuestra pobreza cada vez que compra tomates baratos
sin pensar en los trabajadores”, expuso Reyes. “Este boicot
puede cambiar muchas cosas, para nosotros y para la sociedad,
porque Taco Bell puede usar su influencia para establecer un
sueldo más justo. Los problemas van a seguir existiendo mientras
que las corporaciones que compran de nuestra industria agrícola
sigan cerrando los ojos ante la situación”.
Además de los
trabajadores agrícolas, muchos otros participaron en el boicot
de Miami. Entre ellos estuvieron algunos integrantes de Pax
Christi, un movimiento católico internacional que trabaja por la
paz, la justicia social y los derechos humanos. Pax Christi ha
apoyado a los trabajadores de Immokalee durante dos años.
“Todo el mundo
tiene el derecho de satisfacer sus necesidades humanas básicas”,
dijo Phyllis Jepson, de West Palm Beach, que trabaja en la
oficina nacional de Pax Christi. “Es inexcusable tratar a los
trabajadores así. Pax Christi U.S.A. se compromete con la
Coalición de los Trabajadores de Immokalee para lograr que se
rectifique esta injusticia. Son personas muy humildes. Lo que
piden no es vivir como reyes y reinas. Sólo quieren vivir como
seres humanos”.
“Estamos tratando
de influir en Taco Bell para que traten a los trabajadores con
dignidad, según nuestras enseñanzas sociales católicas”, explicó
Dave Robinson, director ejecutivo de Pax Christi U.S.A., que
viajó a Long Beach, California, en marzo de 2003, para una
huelga frente a la sede de Taco Bell. “Como católicos, estamos
llamados a luchar con ellos por la justicia y los derechos
humanos. Esto no es un asunto partidista; se trata del pecado y
de la dignidad humana”.
También asistió
Erik Manuel Giblin, representante del Centro de Derechos Humanos
en Memoria de Robert F. Kennedy (Robert F. Kennedy Memorial
Center for Human Rights) en Washington, D.C., organización que
en 1993 otorgó a tres de los fundadores del CIW – Lucas Benítez
entre ellos – un premio por su trabajo contra la explotación.
Fue la primera vez en la historia del Centro –fundada en 1984–
que el premio se dio a una organización dentro de los Estados
Unidos.
“Esta esclavitud
moderna es una realidad dentro de los Estados Unidos, y tiene
que eliminarse”, señaló Giblin, especialista en programas del
Centro de Derechos Humanos. “Taco Bell tiene la oportunidad de
mejorar la situación y de actuar como una corporación
responsable”.
Al final del
boicot, hubo un servicio de oración preparado por Pax Christi.
“Tenemos que orar
por los obreros y hablar de este asunto”, dijo Erin Balleine,
organizadora local del Ministerio Nacional de Trabajadores
Agrícolas, un grupo ecuménico que existe desde hace 85 años en
el nivel nacional, y desde hace dos años en Miami, y cuyo
objetivo es ofrecerles esperanzas a los obreros pobres. “Taco
Bell debe entender que esto nos afecta a todos. No queremos
comer tacos que salgan del tráfico de esclavos. Eso es
inaceptable”.
|