|
Amor
en el principio: amor sobre principios
Por cada dos parejas que contraen matrimonio anualmente, una se
divorcia. Dicha estadística se aplica indistintamente a las que
se casan por la Iglesia como a las que sólo contraen matrimonio
civil. Desde mi trabajo con jóvenes conozco los devastadores
efectos del divorcio en los hijos, al igual que la experiencia
dolorosa de la pareja que llega a esa situación.
La Iglesia, en su incansable preocupación por la familia, ha
procurado dar respuesta a través de la preparación matrimonial y
de los múltiples programas y movimientos que están dirigidos a
la familia. A mi entender, hay que empezar antes. Desde el
comienzo de su relación, las parejas tienen que trabajar en su
madurez personal y su crecimiento mutuo. El crecimiento
cronológico es automático y no hay cirugía plástica que lo pueda
parar. Sin embargo, el desarrollo humano y cristiano requiere
intencionalidad, honestidad para ver la verdad de cada uno, y
valor para buscar caminos de integración personal. Muchos de los
baches afectivos y emocionales que arrastramos desde la infancia,
no salen a la luz hasta que no entramos en una relación profunda
con otra persona. De aquí la importancia del noviazgo para que
no haya sorpresas después, para ayudarse mutuamente a ser
mejores personas, para aclarar expectativas mutuas de cara al
futuro y en la relación interpersonal, para ir superando sana y
cristianamente los conflictos.
Por eso, hace veinte años, nuestro Obispo Agustín Román ideó un
movimiento que permitiera a las parejas lograr ese crecimiento y
discernimiento en su relación, estableciendo los medios para que
el sacramento del matrimonio –si la pareja llegaba a dar ese
paso– encontrara una base firme. Estoy hablando de “Amor en el
Principio.” El programa ofrece a las parejas (de 18 a 25 años de
edad) un taller de dos días en el que se tratan diversos temas
de tipo humano y cristiano, necesarios para toda relación. Otras
parejas jóvenes y matrimonios que pasaron ese programa hacen las
presentaciones, compartiendo también su propia experiencia. A
partir de ese fin de semana se les invita a la reunión semanal,
en la que continúan su formación y también tienen la oportunidad
de compartir socialmente con parejas que sostienen los mismos
valores y desean poner al Señor como centro de esa relación. Así
se forman comunidades cristianas de amigos, que siguen
apoyándose aún después de casados.
“Amor en el Principio” se lleva a cabo en el Centro Juvenil de
la Arquidiócesis con la orientación espiritual de la Hna.
Claudia Ortega y el asesoramiento de los ministros laicos
Gilberto y Zoe Alvarez. El próximo taller tendrá lugar el fin de
semana del 16 al 17 de octubre. Para más información, pueden
llamar al Centro Juvenil: 305-856-3404
|