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El movimiento Nueva Vida
abre puertas de esperanza
Dos conversos al catolicismo dejan su vida de vicios y se
dedican de lleno a anunciar el Reino de Dios, aquí y en América
Latina
Marta Méndez
La Voz Católica
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El
Cardenal Miguel Ovando Bravo conversa con Raúl Casanova en un
viaje que él y su grupo hicieron a Nicaragua. |
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El mensaje y la Palabra de Dios está ahí para todos, pero ser
consecuente y dar testimonio se hace a veces muy difícil. Y
mucho más tratar de comunicar a los demás la riqueza y
misericordia que lleva intrínseca la Palabra. Sin embargo, la
cruda realidad y los impedimentos de unas vidas sin fe no fueron
obstáculo para que el Señor –por diferentes caminos– les
ofreciera a los dos hombres de esta historia una nueva
oportunidad.
“Yo tenía un problema de drogas”, cuenta Fernando Gómez,
ecuatoriano y residente en Miami, hoy día feligrés de la
parroquia Madre del Nuestro Redentor. “En aquella ocasión, mi
esposa no sabía en lo que estaba envuelto hasta que se dio
cuenta de la vida bohemia que llevaba y de mis infidelidades, y
me pidió el divorcio”, explica Fernando.
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Fernando
Gómez con su esposa Miriam. El canta y ella con su don de la
oratoria, realizan su labor evangelizadora. |
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Cuando se quedó solo se volvió adicto al alcohol y a las drogas,
y un día en que se había caído inconsciente sobre el volante de
su automóvil, la policía lo detuvo y fue a parar a la cárcel.
Allí comenzó “su búsqueda” hasta que, en abril de 1996, durante
un fin de semana, “el Señor transformó mi vida hasta hoy”,
asegura con convicción.
Gómez conoció del Movimiento Nueva Vida escuchando Radio Paz;
asistió a un retiro donde sintió “el amor y el perdón de Dios”,
y de allí en adelante se recuperó de su adicción. “En tres días
fui sanado por medio del Espíritu Santo”.
Hoy en día, Gómez ha grabado cinco colecciones de música
cristiana, rehízo su vida junto a Miriam, su esposa actual, una
joven cubana que conoció durante su proceso de tratamiento y
conversión, y tienen una pequeña hijita de dos años, Adriana
María, a la que llevan a todas partes cuando Fernando va a
cantar a diferentes lugares su música cargada de mensajes
religiosos.
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Un grupo
de jóvenes cubanos invoca el Espíritu Santo en la Catedral de La
Habana. |
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El Movimiento Nueva Vida consiste en un programa de la
Arquidiócesis de Miami para ayudar a solucionar la enfermedad de
la adicción a las drogas, al alcohol, las codependencias, el
juego, etc., que no sólo ayuda al enfermo, sino también a sus
familiares, a lidiar con el proceso de curación. Nueva Vida
tiene un lugar de reunión en Miami, y ofrece también seminarios
en inglés y español en diferentes parroquias de la ciudad.
Muy parecido al caso de Fernando Gómez fue el de Raúl Casanova.
“Yo era un irresponsable, un mujeriego y creía en la magia negra”,
cuenta Raúl. Casanova es cubano y llegó a Estados Unidos por el
puente marítimo del Mariel en el año 1980. En la actualidad,
pertenece a la parroquia Nuestra Señora de la Divina Providencia.
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A
iglesia llena, Fernando Gómez ofrece un concierto
en una parroquia de Placetas. |
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“Cuando llegué a Estados Unidos, trabajé en una gasolinera;
luego puse un negocito, pero no podía renunciar a lo que había
sido mi costumbre: engañaba a mi mujer y era un machista adicto
a la pornografía”.
Su esposa, Azucena Argüello, de origen nicaragüense y muy devota,
comenzó a asistir a un grupo de oración en la iglesia St.
Michael y a rezar por la conversión de su esposo. Pero Raúl
reconoce que él se burlaba de ella, y una vez hasta botó
indignado una cinta con canciones religiosas que ella llevaba en
la reproductora de su automóvil.
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Instantes de oración en Cuba. Diferentes momentos de
introspección espiritual de los feligreses. |
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“Pero un día conocí a un muchacho llamado Alberto, que me
comprometió a participar en un retiro en Nueva Vida”, cuenta
Raúl. Aunque confiesa que no tenía deseos de pasarse tres días
durante el fin de semana allí, “algo” lo hizo cumplir con su
palabra y acudir a la invitación “para ver si lo que Alberto me
decía (‘yo conozco a alguien que te va a hacer cambiar’), era
cierto.
Cuando entré a Nueva Vida me di cuenta de que yo no conocía nada
de Dios; se me reveló un Dios desconocido, que poco a poco me
hizo dar un giro de 180 grados en mi vida”. Desde mucho antes,
por sus creencias sincréticas, siempre llevaba a todas partes un
amuleto. “Cuando volví del retiro boté el amuleto y también toda
las revistas y videos pornográficos que coleccionaba”.
Casanova se unió al grupo de oración de St. Michael y empezó a
trabajar en la pastoral de enfermos del Hospital Jackson
Memorial, con el entonces capellán P. Sergio Carrillo. Hoy
colabora estrechamente con el P. David Smith, el nuevo capellán
del hospital. En sus parroquias respectivas –Madre de Nuestro
Redentor y Divina Providencia– Fernando Gómez y Raúl Casanova
comenzaron a frecuentar las reuniones de Vida en el Espíritu que
ofrece la Renovación Católica Carismática, para conocer con más
profundidad las enseñanzas de la Iglesia y poder hacer realidad
su deseo de algún día llevar a otros sus experiencias de
conversión por medio del Espíritu Santo.
Hoy día ambos, sus esposas y otros compañeros, forman parte de
un grupo de laicos comprometidos, dedicados a evangelizar y a
llevar la Palabra de Dios a diferentes lugares, no sólo aquí en
Miami, sino también a otros países. Recientemente estuvieron en
Cuba. “El pueblo cubano, sediento de Dios, nos dio una gran
acogida, abarrotando las iglesias de los pueblos que visitamos
para escuchar nuestro mensaje y las alabanzas que contienen los
cantos de Fernando”, cuenta Miriam, la esposa de Fernando. “El
Señor derramó grandes bendiciones, y con su presencia amorosa
muchos recibieron sanación interior y física”.
Este verano, el grupo viajó a Nicaragua con personas de
diferentes parroquias de Miami, cuenta Raúl, y fueron invitados
por el Cardenal Miguel Obando y Bravo y por obispos de otras
ciudades como Huigalpa, Cuapa y Granada.
También Miriam y Fernando visitaron Ecuador, invitados por los
Hogares Católicos de la Merced, en Guayaquil. Allí participaron
en un Congreso de Sanación de cuatro días y en otras actividades
religiosas en ciudades cercanas. De regreso a Miami, están
cargados de nuevos planes para continuar su labor.
Nueva Vida: 5859 NW 37th ST, Virginia Gardens, FL 33166.
Tel. 786-265-9116.
http://www.nuevavida.org/.
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