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 De nuevo, Santa Teresa de Lisieux

Lucio del Burgo OCD

Thomas Merton expresó su admiración por la espiritualidad del Carmelo con estas palabras: “La finalidad de la Orden fundada en su honor (de la Virgen del Carmen) es la de hacer alcanzar a sus miembros, bajo su guía, las cumbres de la contemplación mística, y de hacer que otros consigan este mismo fin por su intercesión. No hay miembro de la Iglesia que no le deba algo al Carmelo”.

En estos últimos años Teresa de Lisieux ha estado en el candelero de la actualidad. Hace unos años celebrábamos el centenario de la muerte de la Santa, que terminaba con el anuncio de la proclamación como Doctora de la Iglesia en París, durante la XII Jornada Mundial de la Juventud, y la proclamación efectiva el 19 de octubre de 1997.

Teresa en julio de 1896. Tiene 23 años y siete meses. Está sufriendo la prueba de la Fe.

En noviembre de 1999 nuestra ciudad y nuestra Iglesia de Miami acogían las reliquias de Santa Teresita. La urna que contiene las reliquias está todavía recorriendo los cinco continentes, acercando a todas las gentes a la Iglesia y al corazón del evangelio.

En octubre del 2004 la película “Thérése” se comenzará a proyectar en distintas partes del mundo. Desde hacía varios años estábamos esperando saborear el mensaje de este film.

Santa Teresita ha adquirido en estos últimos tiempos una popularidad desbordante. No puedo silenciar su presencia en algunos documentos de la Iglesia, especialmente en el Catecismo de la Iglesia Católica. Cuando este magno documento de la Iglesia trata de la oración empieza con unas palabras de Santa Teresita: “Para mí, la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada lanzada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría” (n. 2558).

Estamos en el mejor momento para conocer la figura de Teresa de Lisieux, Patrona de las Misiones y Doctora de la Iglesia. Los estudios críticos que se han llevado a cabo en estos últimos años han dado como fruto el realismo teresiano y la cercanía de Teresa a los hombres y mujeres de nuestro tiempo. ¿Cuál es el aporte de nuestra Santa a los hombres y mujeres de nuestro tiempo?

 

Una santa para el Tercer Milenio. “Es necesario suscitar en cada fiel un verdadero anhelo de santidad, un fuerte deseo de conversión y de renovación personal en un clima de oración siempre más intensa y de solidaria acogida del prójimo, especialmente del más necesitado” (Juan Pablo II, Hacia el Tercer Milenio, n. 42). Este objetivo lo está cumpliendo nuestra santa desde hace un siglo. Con sus escritos ha hecho de la santidad, vocación del cristiano, una realidad atractiva y accesible hasta el punto que su mensaje llega incluso fuera de la Iglesia Católica.

 

Un camino para todos. Desde un primer momento Historia de un Alma ha sido patrimonio de toda la Iglesia de Dios, no de un grupo reducido de creyentes. Laicos, sacerdotes, religiosas y religiosos han leído sus escritos y se han quedado impresionados de la sencillez evangélica de Teresa de Lisieux.

 

Salvar almas. De un cristianismo de corte individual y obsesionado por una moral rigorista, Teresa pasa a un cristianismo que vive y transmite la preocupación por el hermano, por los alejados, por los que no conocen a Cristo. Es notorio el afán de nuestra Santa por la tarea evangelizadora de la Iglesia. La comunidad eclesial ha reconocido esta sensibilidad especial declarándola patrona de las misiones.

 

Más allá del lenguaje. A Teresa la traiciona su lenguaje. Son muchos los lectores que ante la ternura, sus continuos diminutivos, su excesiva feminidad, sus comparaciones, su ambiente claustral...quedan decepcionados. Cuando se supera esta dificultad, nos encontramos con el más puro evangelio.

 

El Dios de Santa Teresita es el Dios que nos revela Jesús, lleno de misericordia y compasión, completamente distinto al que oía a los predicadores de su tiempo. Dios es amor y sólo amor. Esta es la experiencia fundamental de Teresa y la palabra más sabrosa de su mensaje.

“Desde aquel día feliz me parece que el amor me penetra y rodea, me parece que ese amor misericordioso me renueva a cada instante, purifica a mi alma y no deja en ella huella alguna de pecado, por eso no puedo temer el purgatorio...el fuego del amor es más santificante que el del purgatorio” (Historia de un alma).

“¡Oh, Jesús mío! Tal vez sea ilusión, pero creo que no podéis colmar a un alma de más amor del que habéis colmado a la mía... aquí abajo no puedo concebir una mayor inmensidad de amor que la que os habéis dignado prodigarme gratuitamente a mí, sin mérito alguno de mi parte” (Historia de un alma).

 

 “Las manos vacías” ante Dios o recuperar la gratuidad de la vida. En un mundo en el que se valoran las obras de nuestras manos, lo que conseguimos en la vida; lo más valioso es lo que ha sembrado Dios en nuestro corazón, el  sentirse amado con un amor desbordante ante el cual todo miedo y  temor desaparece.

“En la tarde de esta vida, compareceré delante de vos con las manos vacías, pues no os pido, Señor que contéis mis obras. Todas nuestras justicias tienen manchas a vuestros ojos. Quiero, por eso, revestirme de vuestra propia justicia, y recibir de vuestro amor la posesión eterna de vos mismo. No quiero otro trono ni otra corona que a vos, ¡oh, Amado mío!” (Acto de ofrenda al amor misericordioso).

 

Algunos datos de su vida y escritos

  • Teresa Martin nació en Alençon (Francia) el 2 de enero de 1873. En 1886, en la noche de Navidad, va a experimentar un profundo cambio en su vida. “Sentí entrar la caridad en mi corazón”.
  • El 9 de abril de 1888 hace su entrada en el Carmelo.
  • Durante nueve años va a vivir con intensidad su vocación carmelitana. Vida de silencio, oración y trabajo.
  • Su muerte fue el 29 de septiembre de 1897, en plena juventud.
  • Las últimas palabras recogidas por sus hermanas fueron: “Dios mío, os amo”.
  • Su obra fundamental es Historia de un alma también conocida por Manuscritos autobiográficos.
  • Otros escritos: Cartas, Poesías, Últimas conversaciones.
 

Pensamientos de Santa Teresita

“El amor todo lo puede”
“Jesús no mira tanto la grandeza de las obras”
“Sólo él es la felicidad perfecta”
“Un instante es un tesoro”
“Ámale hasta la locura”
“Dios es admirable, pero, sobre todo, es amable”
“Jesús no mira más que el amor”
“La confianza obra milagros”
“No nos cansemos de orar”
“Nuestro tesoro es Jesús”
“Eres la Madre de Jesús y eres mi Madre”
“Espera a que llegue la aurora”
“La cosa más insignificante es preciosa a sus ojos”
“Estamos en los brazos de Jesús”
“Dios está lleno de delicadezas”
“No conozco otro medio que el amor”