HABLA EL PAPA
 VOZ DEL ARZOBISPO
 ARQUIDIÓCESIS
 CALENDARIO
 MUNDO Y NACIÓN
 AMÉRICA LATINA
 CUBA Y LA DIÁSPORA
 INMIGRACIÓN
 ESPIRITUALIDAD
 ENSEÑAZAS DE
  LA IGLESIA
 REFLEXIONES
 BÍBLICAS
 LETRAS / CINE / ARTE
 ENLACES
 ARCHIVO
 BÚSQUEDA
 PORTADA

 

 Charley, Frances, Iván, Jeanne, Karl, Lisa… Maestro, ¿es así como dejas que nos ahoguemos?”
(Mc. 4, 35-41)

Adele Gonz'alez

Con estas palabras los discípulos despertaron a Jesús, que se había quedado dormido sobre un cojín en la popa, mientras la barca era azotada por una tormenta. El día había sido agotador y, al atardecer, Jesús invitó a sus discípulos a pasar a la otra orilla del lago. Ellos, que también estaban cansados, despidieron a la gente y, junto a Jesús, partieron en busca de un merecido decanso. Pero, en esos momentos, “se levantó un gran temporal y las olas se lanzaban contra la barca que se iba llenando de agua”. (Mc. 4, 37)

En medio de esta tormenta, el Mesías, el Hijo de Dios, dormía. Estos hombres, acostumbrados a la violencia del mar, vieron a Jesús dormido en medio de la tormenta y creyeron que él no se preocupaba de ellos. “Maestro, ¿es así como dejas que nos ahoguemos?” Los discípulos habían oído al Maestro hablar de los secretos del Reino y le habían acompañado cuando curaba a los enfermos y arrojaba a los demonios. Sin embargo, en estos momentos la situación era diferente: ¡sus vidas peligraban!

En las últimas semanas hemos experimentados algo similar. Varios huracanes han azotado violentamente nuestra península y nuestras queridas islas del Caribe. Muchos han muerto, miles se encuentran desamparados y sin hogar. Los pobres han sufrido la pérdida de lo poco que tenían, y, en medio de todo esto, Jesús parece estar dormido sobre un cojín, sin importarle las tormentas.

En estos días he oído varias veces la vieja pregunta: “¿Señor, no te importa que los huracanes nos destruyan?”. Al igual que en el Evangelio, oigo las palabras del Maestro para nosotros hoy: “¿Por qué son ustedes tan miedosos? ¿Todavía no tienen fe?”. Tengo que reconocer que a veces dudo y me dejo influir por el pesimismo de los seudoprofetas que aseguran que el fin se acerca. En busca de consuelo regreso al Evangelio.

Marcos narra que Jesús se “encaró con el viento y dijo al mar: ‘cállate, cálmate,’ y el viento se calmó y vino una gran bonanza” (4, 39). Este milagro hizo que los discípulos se asustaran aún más y que, llenos de admiración, preguntasen: “¿Quién es éste, que hasta el viento y el mar le obedecen?” (4, 41). Al incluir este episodio en su Evangelio, Marcos quiere que sus lectores estén seguros de que Jesús está siempre con ellos, especialmente en momentos de confusión y temor. Les pide que tengan más que una gran reverencia y admiración por los milagros de Jesús. Marcos les dice a sus lectores y a nosotros, hoy, que tenemos que vivir convencidos de que la resurrección no eximió a Jesús del sufrimiento y de la muerte. La vida está llena de experiencias positivas y negativas, alegres y dolorosas, pero ninguna de ellas existe fuera de la protección de Dios, que nunca abandona la barca aún cuando lo creamos dormido.

El dolor, el mal y el bien, la vida y la muerte son misterios que sólo podemos aceptar y hasta abrazar a la luz de la fe. Si no hubiera tormentas, no sabríamos lo que es la calma. Si no hubiera tristeza, perderíamos hasta la capacidad de estar alegres. Si podemos saber lo que se siente en los momentos de calma, es porque hemos experimentado las tormentas. Y todo, en Dios, por Dios, y con Dios.

Creo que los que no hemos sufrido grandes pérdidas en esta temporada de ciclones, deberíamos poner nuestras energías en ayudar a los que han sido más afectados, y no en hacer “filosofía” barata sobre las causas del bien y del mal. A los que han perdido todo o mucho, les invito a encontrar consuelo en la presencia amorosa de Jesús en sus barcas aún cuando lo crean dormido, y en la ayuda que otros les extienden. Y a todos nos invitó a tratar de corregir las situaciones injustas que hacen que algunas personas vivan en condiciones deplorables e infrahumanas, que aún sin huracanes deben remediarse.

agonzalez@get-with-it.com