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Los
sacerdotes se reúnen para
“recordar, celebrar, creer”
La convocación de todos los sacerdotes arquidiocesanos es una
oportunidad para recordar el pasado y renovar la espiritualidad
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El Obispo John
Nevins (arriba), de la Diócesis de Venice, y el Padre
Redentorista Charles Mallen, comparten su alegría por haber
recibido el premio Cure d’Ars, de los sacerdotes de la
Arquidiócesis de Miami, durante la convocación de 2004 en
Bonaventure. El Obispo Nevins fue sacerdote y Obispo Auxiliar en
Miami hasta su designación para la Diócesis de Venice, en la
costa suroeste de la Florida. El P. Mallen ha pasado 57 de sus
60 años de sacerdocio en la Florida, incluyendo la Arquidiócesis
de Miami, donde fundó la agencia de Pastoral para los Sacerdotes. |
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Más de 200 sacerdotes de la arquidiócesis se reunieron en un
centro turístico de Bonaventure del 20 al 22 de septiembre para
rezar juntos, relajarse y disfrutar de su mutua compañía. Este
breve receso de las responsabilidades cotidianas del ministerio
sacerdotal, conocido como convocación, es una tradición iniciada
por el Arzobispo Emérito Edward A. McCarthy en 1983. Las
convocaciones tienen lugar cada cuatro años, aproximadamente. El
tema de este año fue: “Recordamos, celebramos, creemos”. Se
riendieron homenajes al Obispo John Nevis, de Venice, ex
sacerdote arquidiocesano, y al Padre Redentorista Charles Mallen,
que ha pasado 57 de sus 60 años de sacerdocio en la Florida. El
P. Mallen fundó la agencia de Pastoral para los Sacerdotes en la
arquidiócesis a finales de los años 80. Dirige actualmente el
Centro de Retiro Our Lady of Perpetual Help, en la Diócesis de
Venice.
“Estamos tratando de recordar a todos aquellos formidables
hombres que nos inspiraron para ser sacerdotes”, dijo Mons. John
Noonan, rector del Seminario St. John Vianney, de Miami, y
director actual de la Pastoral para los Sacerdotes.
“Estamos tratando de celebrar a sacerdotes como el P. [Jorge]
Sardiñas, que han celebrado y traído vida al mundo. Creemos, y
vamos a continuar con ello. Estamos tratando de reavivar el
espíritu del sacerdocio”, dijo Mons. Noonan, “para escuchar la
palabra de Dios de manera que podamos reencauzar nuestra
vocación”.
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