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Elizabeth
Ann Seton: una santa para todos
Lizette M.
Lantigua
Especial para La Voz Católica
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La
familia Lantigua frente a una imagen de la santa, en el
Santuario de la Madre Seton. |
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Como católicos,
los santos son para nosotros un ejemplo de la relación íntima
que puede tener una persona con Dios; sin embargo, de joven yo
no podía relacionarme con las biografías de santos que leía. No
sentía que tenía mucho en común con una persona que vivió hace
mil años, en otro país muy lejano, con otro idioma y otra
cultura. La mayoría de las veces, sus vidas me parecían
inalcanzables. No sentía ninguna conexión con ellos. Hasta que
un día me presentaron a Santa Elizabeth Ann Seton.
Acompañaba a mi
esposo en un viaje de negocios cuando le pregunté al hombre que
llevaba las maletas en el hotel la dirección de la Iglesia
Católica más cercana. Ese domingo, el hombre pasó el “cepillo” a
la hora de la ofrenda. Se dirigió a mí y me dijo en voz baja que
tenía un regalo que me quería dar al finalizar la misa.
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Santa
Elizabeth Ann Seton |
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Al finalizar, me
entregó una estampa religiosa con la imagen de Santa Elizabeth
Ann Seton, que es conocida como la Madre Seton. La estampa tenía
por detrás una tela que había tocado su reliquia. La santa –una
episcopal practicante que se convirtió al catolicismo– fue
esposa y madre de cinco hijos, y fundó una orden de religiosas
después de haber enviudado.
En ese entonces
yo no conocía mucho sobre la vida de esta santa; sólo recordaba
que, en 1975, el Papa Paulo VI había anunciado su canonización.
Yo tenía nueve años y me llamó la atención, porque era la
primera santa nacida en mi país, los Estados Unidos.
Meses después, un
medico me indicó que quizás me sería difícil concebir. Entonces
comencé a rezarle a esta santa, que fue madre de tantos hijos.
Al no sentirme bien de salud volví al médico, quien me confirmó
que estaba embarazada.
Durante el
embarazo tuve muchos pequeños problemas, y me recomendaron
descanso para que el bebé no naciera antes de tiempo. Los
últimos tres meses los pasé reposando, y el nacimiento del bebé,
que se esperaba para el 25 de diciembre, se atrasó. El 3 de
enero me indujeron el parto, y el 4 de enero me practicaron una
cesárea de emergencia. Tres meses después, agradecida a la Madre
Seton por el saludable nacimiento de mi hija, leí la biografía
de la santa. Supe entonces que el aniversario de su muerte se
conmemora el 4 de enero, día del cumpleaños de mi hija.
Interpreté esto como una manera en que la Madre Seton me dejaba
saber que ella había intercedido por mí.
Elizabeth Ann
Bayley –su apellido de soltera– nació en Nueva York el 28 de
agosto de 1774, poco antes del Primer Congreso Continental
celebrado en Filadelfia, que conduciría a la Guerra de
Independencia y al nacimiento de los Estados Unidos. Realizó su
ministerio en Maryland, y su vida está muy relacionada con la
historia de este país y con muchas figuras importantes de
nuestra historia, como el presidente George Washington y el
primer secretario del Tesoro, Alexander Hamilton. Su padre,
Richard Bayley, era un famoso médico, y fue el primer
funcionario de Salud Pública de la Ciudad de Nueva York. Su
familia era prominente y disfrutaba de una buena situación
económica.
A los 25 años de
edad, Elizabeth Ann se casó con William Seton, el hijo mayor de
uno de los más ricos importadores de Nueva York. Siempre fue muy
caritativa. Ella y un círculo de amigas ayudaban a los pobres y
las viudas de su comunidad. También conoció los problemas
económicos cuando la compañía de su esposo quebró. Su mayor
aporte a este país fue fundar el primer colegio católico
gratuito, el primer orfanato y hospital católico, y la Orden de
las Hijas de la Caridad de Emmitsburg, Maryland.
“Todos tenemos
algo que nos identifica con ella”, explica la Hna. Mary Clare
Hughes, directora del Santuario de la Madre Seton, en Maryland.
“El que pierde sus padres de muy joven; el que tiene dificultad
con una madrastra; la que es casada; la que es madre; el que
lucha con una conversión religiosa; el que sufre problemas
económicos; quien sufre la pérdida de un hijo o de su cónyuge, o
quien es discriminado por su religión.”
El poder caminar
por los mismos sitios que ella, es poder vivir un poco su vida y
hacerla más real en nuestra mente. La zona es conocida desde la
época de la santa como el Valle de San José. Allí fue edificada
una capilla, designada por el Papa Juan Pablo II, en agosto de
1991, como basílica menor, donde los visitantes pueden recibir
indulgencias especiales durante sus visitas. En la capilla hay
una estatua de la santa esculpida en Italia, y bajo el altar
están enterradas sus reliquias.
También en los
terrenos se puede visitar dos casas donde la Madre Seton y sus
religiosas vivían y enseñaban, un cementerio donde están
enterrados sus familiares y mi lugar favorito, el museo. La
exhibición relata la vida de esta santa en una película, exhibe
sus pertenencias personales tales como su anillo de bodas,
libros de oraciones y cartas que les escribía a sus hijos entre
muchas otras cosas.
A tres millas de
este sitio sagrado hay una gruta, réplica de la de la Virgen de
Lourdes, con bellos jardines e imágenes, y allí está el sitio
donde la santa enseñaba el catecismo a sus alumnos. Cuando se
sale de la basílicas si se mira hacia el cielo, es posible
apreciar una imagen dorada de la Virgen en una montaña, la cual
señala que allí está la gruta.
“Es alguien a
quien uno siente deseos de rezarle. Una mujer casada de una fe
profunda”, explica Linda Kozlowski, que visitó la basílica en
agosto. Su hermana Judy Krall, de Pensilvania, atribuye varios
milagros a la intercesión de la santa, que es un ejemplo para la
mujer moderna. Supo tomar decisiones, administrar negocios,
valerse por sí misma, crecer en la fe y confiar siempre en Dios.
Al morir de tuberculosis, con sólo 46 años de edad, les dijo a
las Hermanas reunidas alrededor de su lecho de muerte: “Sed
Hijas de la Iglesia, Sed Hijas de la Iglesia”, palabras que
parecen hacer echo a todas las mujeres de hoy.
Para más
información sobre el Santuario de Santa Elizabeth Ann Seton,
visite el sitio:
http://emmitsburg.net/setonshrine/contact_us.htm
El Santuario está
en:
333 South Seton Avenue
Emmitsburg, MD 21727
Teléfono: 301-447-6606
lizlant@bellsouth.net
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