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V O Z    D E L    A R Z O B I S P O

¿Por qué hablar ahora sobre la Eucaristía?

El Arzobispo Favalora explica el propósito de esta sección especial de preguntas y respuestas, acerca de por qué todos debemos prepararnos adecuadamente antes de recibir la Sagrada Comunión.

Queridos amigos:

Arzobispo John C. Favalora

Estas páginas especiales de The Florida Catholic y La Voz Católica se presentan por varias razones.

En primer lugar, el Santo Padre ha escrito una encíclica, Ecclesia de Eucharistia, sobre la Sagrada Eucaristía y las disposiciones necesarias para recibir la Sagrada Comunión.

En segundo lugar, el Santo Padre ha convocado a un Sínodo Mundial de Obispos en 2005, que tratará sobre la Sagrada Eucaristía como la fuente y la cumbre de la vida cristiana. Además, ha declarado este año (octubre de 2004 a octubre de 2005) como el Año de la Eucaristía.

En tercer lugar, la recepción apropiada de la Sagrada Eucaristía se ha convertido en una cuestión debatida en los medios informativos durante los últimos meses, debido a que en las elecciones nacionales algunos candidatos católicos se han manifestado públicamente a favor de la opción [por el aborto], a la vez que han seguido recibiendo la Sagrada Comunión.

En esta sección especial, tengo la esperanza de aclarar todas estas cuestiones como parte de mi responsabilidad magisterial como arzobispo. Me ocuparé de la teología de la Eucaristía, de sus efectos redentores y de sus efectos espirituales sobre la persona, de la relación entre el pecado personal y la recepción de la Sagrada Comunión, y de la formación de una conciencia bien fundamentada.

Declaración del Excelentísimo John C. Favalora, Arzobispo de Miami

¡Qué gran tributo a la calidad de las escuelas católicas de nuestra arquidiócesis! Las escuelas secundarias Monsignor Edward Pace y Saint Thomas Aquinas han sido premiadas con el reconocimiento de la Catholic High School Honor Roll (Lista de Honor de las Secundarias Católicas). Ambas se encuentran ahora entre las cincuenta mejores escuelas secundarias católicas del país. Podemos sentirnos muy orgullosos de la excelente educación que ofrecen nuestras escuelas católicas. Felicito a los esforzados administradores, profesores, empleados y estudiantes que han contribuido a lograr que Monsignor Edward Pace High School y Saint Thomas Aquinas High School se conviertan en dos motivos de orgullo para la enseñanza católica en la Arquidiócesis de Miami.

También me ocuparé de la cuestión de los católicos en la vida política. Los obispos de los Estados Unidos están preparando un documento más completo sobre esto. Fundamentalmente, en ese documento se enseñará lo que la Iglesia ha enseñado siempre, es decir, que nadie que tenga conciencia de haber cometido un pecado grave (mortal) debe presentarse para recibir la Sagrada Comunión sin antes confesar dicho pecado y arrepentirse de él. Habrá más que decir sobre el futuro documento cuando se concluya su redacción y sea dado a conocer, pero eso no ocurrirá antes de las elecciones de noviembre.

La cuestión del aborto forma parte de las actuales preocupaciones de muchas personas. El aborto directo, según las enseñanzas de la Iglesia, es siempre maligno y moralmente pecaminoso por parte de quienes lo procuran, de quienes lo realizan y de quienes lo apoyan. Nadie puede justificar nunca su conciencia en este asunto. Por lo tanto, tales personas no deben presentarse nunca a recibir la Sagrada Comunión, a menos que hayan confesado sus acciones y se hayan arrepentido de ellas.

Esto se aplica a todos nosotros, incluyendo a quienes ocupan cargos públicos. Nadie puede participar, a sabiendas, en la maldad moral. La cooperación con la maldad moral es, en sí misma, una grave maldad. Los responsables del bien común tienen siempre la obligación de proteger a la sociedad de maldades morales como el asesinato, la violación, la corrupción y la explotación de los pobres. La maldad del aborto debe incluirse, sin duda alguna, entre tales maldades contra nuestra sociedad.

Las siguientes preguntas y respuestas sobre esta cuestión son el resultado de una entrevista que tuve con The Florida Catholic. Como pastor principal de la Arquidiócesis de Miami, les ofrezco este documento para la edificación de la fe común.

Rezo para que la Sagrada Eucaristía sea siempre una fuente de conversión y de sanación, de alimento y de iluminación espirituales para todos los católicos. La oración final de Nuestro Señor en la Última Cena fue por la unidad, y para que la recepción apropiada de la Sagrada Eucaristía fuera la señal de esa unidad.

La Eucaristía es el corazón del misterio de la Iglesia. El Papa Juan Pablo II afirma:

“En la Sagrada Eucaristía, por la transformación del pan y el vino en el cuerpo y en la sangre del Señor, [la Iglesia] se alegra de esta presencia con una intensidad única. Desde que, en Pentecostés, la Iglesia, Pueblo de la Nueva Alianza, ha empezado su peregrinación hacia la patria celeste, este divino Sacramento ha marcado sus días, llenándolos de confiada esperanza” (Ecclesia de Eucharistia).

Que el Señor les siga bendiciendo abundantemente, a ustedes y a sus seres queridos, con la misma confiada esperanza.