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Lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica acerca de la
Conciencia
Los siguientes párrafos están tomados del Catecismo de la
Iglesia Católica, Tercera Parte, La vida en Cristo, Artículo 6,
La Conciencia Moral. Nos. 1776-182
1777
Presente en el corazón de la persona, la conciencia moral (cf Rm
2, 14-16) le ordena, en el momento oportuno, practicar el bien y
evitar el mal. Juzga también las opciones concretas aprobando
las que son buenas y denunciando las que son malas (cf Rm 1,
32). Atestigua la autoridad de la verdad con referencia al Bien
supremo por el cual la persona humana se siente atraída y cuyos
mandamientos acoge. El hombre prudente, cuando escucha la
conciencia moral, puede oír a Dios que le habla.
1795
“La conciencia es el núcleo más secreto y el sagrario del
hombre, en el que está solo con Dios, cuya voz resuena en lo más
íntimo de ella” (GS 16).
1796
La conciencia moral es un juicio de la razón por el que la
persona humana reconoce la calidad moral de un acto concreto.
1797
Para el hombre que ha cometido el mal, el veredicto de su
conciencia constituye una garantía de conversión y de esperanza.
1798
Una conciencia bien formada es recta y veraz. Formula sus
juicios según la razón, conforme al bien verdadero querido por
la sabiduría del Creador. Cada cual debe poner los medios para
formar su conciencia.
1799
Ante una decisión moral, la conciencia puede formar un juicio
recto de acuerdo con la razón y la ley divina o, al contrario,
un juicio erróneo que se aleja de ellas.
1800
El ser humano debe obedecer siempre el juicio cierto de su
conciencia.
1801
La conciencia moral puede permanecer en la ignorancia o formar
juicios erróneos. Estas ignorancias y estos errores no están
siempre exentos de culpabilidad.
1802
La Palabra de Dios es una luz para nuestros pasos. Es preciso
que la asimilemos en la fe y en la oración, y la pongamos en
práctica. Así se forma la conciencia moral.
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