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Arzobispo
Favalora pide más ayuda
para los haitianos
Angelique Ruhí-López
La Voz Católica
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El P. Jean Pierre, párroco de St. James, comparte la dramática
experiencia de su reciente visita a Haití. A su izquierda: el
Arzobispo John C. Favalora, Brian Stevens (Social Advocacy
Commission) y Richard Turcotte (Caridades Católicas, quienes
también visitaron Haití.
Fotos:
Angelique Ruhí-López |
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En una
conferencia de prensa realizada el 6 de octubre en la misión
Notre Dame d’Haití, en Miami, el Arzobispo John C. Favalora hizo
pública una carta que le envió el 28 de septiembre al Presidente
George W. Bush, pidiendo más seguridad en Haití para que los
cientos de miles de afectados por el huracán Jeanne puedan
recibir alimentos, agua y medicinas.
Copias de la
carta también fueron enviadas al Gobernador Jeb Bush, al senador
Bill Nelson y al senador Bob Graham, encareciéndoles que pidan
que “se envíen fuerzas de paz de las Naciones Unidas al área más
afectada, la ciudad portuaria de Gonaives, y otras áreas de
necesidad inmediata. El pueblo de Dios está hambriento,
sufriendo, y no puede buscar ayuda en sus líderes
gubernamentales”.
“Es
importantísimo que la comunidad internacional, auspiciada por el
mandato de las Naciones Unidas en Haití, aumente inmediatamente
las fuerzas de paz para restaurar la seguridad y el orden. Sin
esto, las provisiones no llegarán a quienes tienen más hambre y
sed”, dijo el arzobispo en su carta.
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Madeleine Fields empaqueta latas de comida que Amor en Acción
envia a Haití. |
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“Ya con más de
2,400 muertos, 1,200 desaparecidos y, según la agencia Servicios
Católicos de Ayuda (Catholic Relief Services), 260,000
desamparados, Haití se tambalea peligrosamente al borde del
derrumbe”, escribió el arzobispo.
Por esto, el
Arzobispo Favalora también pidió en su carta al Presidente Bush
la concesión del Estado Legal de Protección Temporal (Temporary
Protected Status) para los aproximadamente 21,000 haitianos
indocumentados en el sur de la Florida, tal como hizo Bush a
favor de los salvadoreños después del terremoto ocurrido en El
Salvador en 2001.
“Con una economía
ya inoperante y una inestabilidad política violenta, el dinero
enviado a Haití por los haitianos que trabajan en los Estados
Unidos representa una fuente importantísima de ayuda de
emergencia después de un desastre”, escribió el arzobispo.
El arzobispo y 10
sacerdotes haitianos de la Arquidiócesis de Miami, hablaron con
la prensa sobre la situación en Haití, país que fue devastado
por Jeanne entre el 18 y el 19 de septiembre.
El P. Jean
Pierre, párroco de St. James en North Miami; Richard Turcotte,
director de Caridades Católicas de la Arquidiócesis de Miami, y
Brian Stevens, director de la Comisión de Defensa Social (Social
Advocacy Commission) de Caridades Católicas, también
compartieron sus experiencias después de visitar las zonas más
afectadas, Gonaives y Port-de-Paix, en la costa noroeste de
Haití.
“Me envió el Arzobispo a Haití para expresar nuestra solidaridad”,
explicó el P. Jean Pierre. “La necesidad que expresaron con más
urgencia es el hecho de que no hay seguridad. No podemos dejar
que el pueblo se muera de hambre. La mayor parte del pueblo está
llorando. Necesita comida y apoyo espiritual. No podemos dejar
que el pueblo del noroeste de Haití se muera por falta de
seguridad. Tenemos que ayudarlos, pero no podemos si falta la
seguridad”.
“La inseguridad y la corrupción en Haití hacen que las cosas que
se envían a Port-au-Prince se queden en el puerto y no lleguen a
ninguna parte”, añadió Stevens. “Nosotros, la Iglesia Católica
de Miami, tenemos que apoyar económicamente a la Iglesia en
Haití. Debemos proveerlos del dinero que necesitan para mejorar
la infraestructura y para invertir en su economía local. La
respuesta en Miami ha sido hasta ahora muy generosa, pero, a
pesar de esto, necesitamos más. La necesidad es muy grande”,
señaló.
Stevens explicó que en su visita a Haití pudo ver la devastación
en Gonaives a través de los ojos de quienes vivieron la
experiencia de Jeanne en Haití, y dijo que un sacerdote, el
director de Caritas en Gonaives, con su propio camión recogió 96
muertos en un día para llevarlos al depósito de cadáveres.
Turcotte añadió que el obispo de la diócesis de Port-de-Paix
tenía a 250 personas alojadas en la oficina de la cancillería
cuando el piso de ésta se derrumbó, pero todas sobrevivieron,
mientras que todos los edificios del vecindario fueron
destruidos por las inundaciones.
La necesidad de
colaborar
Según Turcotte, uno de los problemas para atender las
necesidades básicas del pueblo del noroeste de Haití, es la
falta de colaboración entre las agencias de servicios sociales
que funcionan dentro del país. Por esto, Caridades Católicas
está trabajando con Amor en Acción, una comunidad Católica de
laicos misioneros de la Arquidiócesis de Miami, para lograr que
los envíos lleguen al noroeste de Haití.
“Existe un mínimo de ayuda internacional bajo circunstancias
normales en el noroeste de Haití. Está tan olvidado que ha sido
difícil llegar al noroeste. Hay personas allá que todavía están
bajo el agua, y la crisis más grande es la falta de artículos de
primera necesidad, sin mencionar las infecciones y las
enfermedades”, señaló Teresita González, directora de Amor en
Acción.
Amor en Acción, que ha ayudado a la diócesis de Port-de-Paix
durante 25 años, ha podido enviar dinero y artículos
directamente a un puerto más pequeño en el noroeste de Haití,
sin tener que pasar por Port-au-Prince, gracias a la generosidad
de personas que han donado almacenes, vuelos y espacio en barcos
para facilitar el empaquetamiento y el trasporte de alimentos y
medicinas.
“Esto es un proyecto a largo plazo. No podemos resolver los
problemas sociales y emocionales de Haití en un día”, expuso
Turcotte, que le entregó un cheque de $10,000 a Caridades
Católicas en Haití, y prometió $50,000 más.
“Cuando ves y experimentas lo que ha ocurrido allí, lo primero
que piensas es lo terrible que es. Pero lo que piensas después
es cómo la mano de Dios los ha guiado, porque pudiera haber sido
mucho peor”, señaló. “Los haitianos son un ejemplo de la mano
misericordiosa de Dios. Tienen un intenso espíritu de
supervivencia”.
Puede enviar su contribución a:
Catholic Charities,
Archdiocese of Miami, 9401 Biscayne Blvd., Miami, FL
33138.
Amor en Acción
necesita donaciones monetarias, que serán distribuidas
directamente a iglesias y misiones en Haití, y voluntarios para
ayudar a organizar, empaquetar y enviar artículos de primera
necesidad. Pueden enviarse cheques a nombre de: Amor en Acción,
P.O. Box 141523, Coral Gables, FL 33114. Para más información o
para una lista de necesidades, llamar al 305-762-1226 o al
305-762-1247.
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