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Comunidad
peruana celebra con júbilo
al Señor de los Milagros
Max Barbosa
Especial / La Voz Católica
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Vítores, alabanzas, canciones e incienso acompañaron a la
procesión.
Max Barbosa |
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A pesar de que los tiempos que corren son propicios para las
actitudes liberales más extremas o para sumergirse en las
profundidades de un mar plagado de bisuterías que corrompen el
alma, la Hermandad del Señor de los Milagros de la iglesia St.
Catherine of Siena, en Kendall, desaparece las montañas que se
interpongan a su fe.
Si el 20 de Octubre de 1687, Sebastián de
Antuñano organizó la primera procesión de que se tengan noticias,
el pasado domingo 17 de octubre la comunidad peruana colmó las
instalaciones de la iglesia mencionada, honrando al Señor con el
fervor de siempre. Aún están vigentes las palabras de su
Santidad Juan Pablo II en la salutación enviada al Arzobispo de
Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, el 21 de septiembre
del 2001 por los 350 años de veneración al Señor de los
Milagros, patrono de la ciudad y alabado en el Santuario de las
Nazarenas:
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De izquierda a derecha: Luis García, Félix Ramírez, Jorge E.
Román Morey y otro miembro de la Hermandad de los Milagros.
Max Barbosa |
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“Así como antaño las gentes de toda condición y origen,
sencillas y nobles pusieron confiadamente sus ojos en el Cristo
doliente en la cruz y acudían con fervor a Pachacamilla, también
hoy se invita a los cristianos a no quedarse en meras palabras,
sino que contemplen el rostro del Señor, reflejando su luz y la
hagan resplandecer ante las generaciones del nuevo milenio”.
Multitudinaria fue la participación. La iglesia estaba repleta;
muchos se quedaron de pie, otros optaron por sentarse en el piso,
pero una cantidad superior se encontraba en la parte exterior
del recinto rodeada de un ambiente festivo, similar a las
verbenas religiosas que se realizan en los países donde el
cristianismo llegó para quedarse, como en Perú. Los miembros de
la Hermandad del Señor de los Milagros vestían de morado, el
color del recogimiento, de la meditación que promueve el
acercamiento a Cristo y a María.
El Obispo peruano Lorenzo León ofició la Eucaristía con la
sobriedad de la experiencia y con el entusiasmo de quien es
partícipe del sentimiento nacional. “ Es como si estuviéramos en
la Iglesia Nazarena, en Lima, con Perú en el corazón gracias a
la bondad del Señor”, exclamó, secundado por los aplausos de la
feligresía. Durante su homilía, llamó a la reflexión del
desgarramiento social que sufrieron los peruanos cuando Sendero
Luminoso- movimiento marxista de altísima peligrosidad-, masacró
a más de 70,000 compatriotas; sin embargo, la fe en el Señor de
los Milagros se mantuvo incólume; es más: “ la misa nazarena nos
hermanaba como en estos instantes”, enfatizó.
A Félix Ramírez jamás lo amedrentaron ni los terremotos tan
frecuentes en Lima. Nunca dejó de participar en las cuadrillas
que cargaban al Señor de los Milagros desde que se integró a
ellas en plena niñez por la tradición que predomina en la
familia. “Mi abuelo, padre, tíos, hermanos y primos han sido
cargadores”.
Félix comenzó en el año 1954; cada cuadrilla estaba integrada
por 120 miembros de la Hermandad que se reemplazaban unos a
otros en el recorrido de la procesión por las calles de Lima. De
manos del Obispo León recibió la distinción por sus 50 años de
fe.
Entre los presentes se encontraba Jorge E. Román Morey, Cónsul
General del Perú, en Miami, con su familia. Considera que la
celebración es internacional porque en cualquier rincón del
mundo que viva un peruano festeja el acontecimiento. “ El Señor
de los Milagros emigra con nosotros”, afirma.
Para el colombiano Herman Parra, quien reporta los festejos hace
más de diez años para la compañía con la que labora como
camarógrafo, el fervor de los peruanos es inconmensurable debido
a su experiencia en otras parroquias de la Arquidiócesis de
Miami como en Corpus Christi, en Miami, o en San Isidro, Boca de
Ratón.
Con ese fervor Victoria y Manuel Arburú conservarán la imagen de
Cristo en su hogar para rogar por las vocaciones sacerdotales,
actividad que realiza la comunidad peruana de St. Catherine of
Siena semanalmente.
De la misma manera María Carcheri y Luis García, secretaria y
coordinador general, respectivamente, de la Hermandad del Señor
de los Milagros, felices por la cantidad de asistentes y por la
participación de otras comunidades. “Entre los cargadores
tenemos a un chileno y a un cubano”, señala Luis.
La procesión fue el colofón de la espiritualidad colectiva:
cantos de alabanzas, flores, incienso y aplausos, continuos
aplausos cada vez que la imagen de El Señor de Los Milagros
pasaba delante de las familias que lo esperaban. Madres que le
rogaban por sus hijos o jóvenes enamorados que lo miraban
sonrientes mientras se apretaban las manos como para detener el
tiempo y trascenderlo mediante el amor a Dios, la única manera
de alcanzar la justicia que es la fuente de la paz. Los peruanos,
dondequiera que se encuentren, allá o aquí, lo saben; por eso su
devoción al Señor de los Milagros.
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