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Unir fuerzas para ayudar a los necesitados en Haití

Angelique Ruhí-López
La Voz Católica

Dula James

Dula James, representante de Catholic Relief Services (CRS) en Haití, y otros representantes de CRS y Cáritas Haití, visitaron Miami el 19 de noviembre para reunirse con representantes de la arquidiócesis y de Amor en Acción, el grupo de misioneros laicos de la arquidiócesis que trabaja en Haití y la Republica Dominicana. La reunión fue planeada por la Agencia de Defensa Social de la arquidiócesis.

El propósito del viaje fue el de establecer si CRS –que ha estado trabajando en Haití desde 1954 en programas de nutrición, educación, salud, asistencia social, desarrollo de pequeñas empresas, agricultura y derechos humanos– podría apoyar los programas de Amor en Acción en el noroeste de Haití, ya que ambas entidades se dedican a proyectos muy semejantes.

“El propósito principal fue conocer a las personas de Amor en Acción y conocer su misión, para ver cómo CRS puede facilitar y fortalecer esa relación a largo plazo”, explicó James, que ha representado a CRS en Haití durante un año, pero que ha trabajado con CRS durante otros 19 años. “Queremos enfocarnos en lo positivo, y ayudarlos mientras complementamos el trabajo que hacemos nosotros. Dada la emergencia [causada por la tormenta tropical Jeanne], queremos establecer una relación a largo plazo con Amor en Acción y la Arquidiócesis de Miami”.

CRS ha trabajado mayormente en el sur y el este de Haití, con oficinas en Port-au-Prince y Les Caves, pero recientemente abrió una oficina temporal en Gonaives, para apoyar al grupo Cáritas en la rehabilitación de las zonas de Gonaives y Port-de-Paix, que fueron devastadas por las inundaciones de la tormenta tropical.

Más solidaridad

“Yo diría que, al contrario de otras situaciones de emergencia por las que he pasado en Haití, hubo más solidaridad esta vez dentro del país entre empresarios y otras personas dispuestas a ayudar”, dijo James. “Esto es algo que no había pasado en otras situaciones de emergencia. Parece que la gente sentía más empatía, porque ocurrió en una ciudad, y hubo más acción”.

“Pero la gente olvida que no es sólo Gonaives”, añadió James. “Ahora, tenemos que atender las necesidades de Port-de-Paix, que es más rural, y proveerlos de los medios necesarios para que los trabajadores agrícolas puedan sembrar”, dijo. “Ya estamos obteniendo las semillas y las herramientas, y otros implementos agrícolas, y hemos empezado la reconstrucción de algunas de las escuelas que resultaron dañadas. Esperamos que más personas contribuyan a reunir los recursos necesarios”.

A lo largo de varias semanas después de la tormenta, la inseguridad y la inestabilidad en Port-au-Prince no permitían que los artículos de primera necesidad llegaran a Port-de-Paix, como reportó La Voz Católica en su edición de octubre (“Arzobispo Favalora pide más ayuda para los haitianos”, p. 16).

“La inseguridad no nos permitía realizar nuestra tarea; pero, gracias a Dios, las fuerzas militares de la ONU han aumentado sus efectivos”, indicó James. “Aunque todavía hay alguna inestabilidad en el centro de la ciudad, es esporádica, y las cosas ya están llegando”.

“Estamos realizando nuestro mejor esfuerzo. El problema de rehabilitar la ciudad de Gonaives ha disminuido la capacidad de otras organizaciones de ayuda humanitaria para realizar un trabajo sustancial en el área”, explicó; “pero –gracias al número de organizaciones sanitarias que han acudido– no ha habido explosiones de enfermedades. Si no, todo hubiera sido aun más catastrófico”.

James señala que la colaboración con Amor en Acción y la arquidiócesis sería algo muy positivo para todas las personas que sufren en Haití.

“Amor en Acción es una misión, y han hecho mucho con poco”, destacó James. “Queremos ver cómo CRS puede ayudar a que todas esos recursos, que tanto esfuerzo han costado, sean administrados de manera más efectiva, para que los resultados sean más duraderos”, dijo. “Como estamos ubicados allá, podemos ser un medio de comunicación más efectivo entre CRS, Cáritas, la diócesis de Port-de-Paix, Amor en Acción y la Arquidiócesis de Miami”, señaló.

“Es necesario que desarrollemos una estrategia conjunta: qué deseamos lograr al realizar esto, y cómo podemos formalizar la relación entre las diócesis de aquí, en Miami, con las de allá, en Haití, al mismo tiempo que apoyamos un trabajo permanente y lo ampliamos a otras zonas del país”, afirmó James.

“Hay un gran potencial para hacer muchas cosas, y nos sentimos esperanzados ante esta nueva relación que estamos forjando”.