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Obispo trae mensaje de solidaridad
a campesinos de la Florida

Angelique Ruhí-López
La Voz Católica

Izq. a der:  Andrew Rivas; el Obispo John R. Manz, y la Hna. Charlotte Hobelman, todos de la COCEU; Ramona Martínez, de Caridades Católicas Miami, y el P. José D. López, del Proyecto Maya.
Fotos: Angelique Ruhí-López

Solidaridad con los campesinos fue el propósito de la visita del Obispo Auxiliar de Chicago, John R. Manz, a los campos de cinco diócesis de la Florida, del 31 de octubre al 4 de noviembre. El Obispo Manz, que es el funcionario de enlace episcopal del apostolado para los campesinos, de la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos (COCEU), fue nombrado en 2002, y ésta fue su primera visita a la Florida para reunirse con campesinos, personal parroquial y diocesano, y funcionarios de la comunidad y del gobierno.

“La Conferencia de Obispos de los Estados Unidos quiere mostrar su apoyo a la Conferencia estatal de la Florida y de la Iglesia local”, dijo el Obispo Manz, que visitó la Misión Santa Ana y los campos de trabajo y de vivienda en Homestead, el 31 de octubre. “Principalmente, queremos defender a los propios trabajadores agrícolas. Deben saber que estamos haciendo cosas por ellos, no sólo a nivel local, sino también en Washington. Estas personas están en una situación vulnerable, teniendo en cuenta la época y el estado de la economía. Nuestra responsabilidad, en la fe, es ser solidarios”.

El Obispo John R. Manz, funcionario de enlace episcopal del apostolado para los campesinos, de la COCEU, conversa con el P. Pedro García, párroco de la Misión Sta. Ana, acerca de los campesinos.

El viaje fue coordinado por la Conferencia Católica de la Florida como parte del Proyecto de Solidaridad con los Campesinos. (Farmworker Solidarity Project). Este programa de tres años tiene por objetivo capacitar a las organizaciones campesinas para que sean sus propios defensores, al establecer comprensión y apoyo entre católicos, parroquias, diócesis y políticos de la Florida. Como parte de su visita, el Obispo Manz estuvo también en Immokalee, Apopka, Pierson, Dover y los condados de Volusia y Palm Beach.

“Estamos involucrados en la tarea de defender a los campesinos con respecto a la política pública. Con visitas como ésta, podemos estar más cerca de la gente, y experimentar sus alegrías y sus privaciones. También nos ayudan a proyectar luz sobre sus dificultades y a trabajar para obtener mejoras”, explicó D. Michael McCarron, director ejecutivo de la Conferencia Católica de la Florida, que hizo el viaje junto con el Obispo Manz y otros representantes de la COCEU, la Conferencia Católica de la Florida, y otras organizaciones.

Una familia campesina asiste a la misa en la Misión Sta. Ana, en Homestead, el 31 de octubre.

“Hay personas que toman parte en ministerios hispanos de los Estados Unidos y la Florida, pero no están en áreas rurales, ni en los campos. Hay muchos a niveles parroquiales y diocesanos que ni siquiera saben de la existencia de estos ministerios. No es parte de su experiencia. La gente sabe, de manera vaga, que hay injusticia contra los campesinos, pero no están enterados de su esclavitud, y no saben cómo es. Hay muchas malas interpretaciones, y estamos aquí para aumentar la conciencia de la gente sobre la importancia de los aportes hechos por los inmigrantes”, añadió Nancy Powers, asesora de asuntos campesinos de la Conferencia Católica de la Florida y coordinadora del Proyecto de Solidaridad con los Campesinos.

Representantes de organizaciones campesinas locales se unieron al Obispo Manz, McCarron, Powers y otros para mostrarles los tres campos de viviendas subsidiadas por el gobierno –los campos de trabajo de South Dade, Redlands y Everglades– y les explicaron la situación actual en las zonas campesinas de Homestead, Florida City y Redlands.

El Arzobispo John C. Favalora celebró la misa para los campesinos junto con el Obispo Manz. Después de la misa, el arzobispo saludó a la Hna. guadalupana Isabel, que se dedica a trabajar con los campesinos de la Misión Sta. Ana en programas de evangelización, asesoría, y formación.

“La comunidad campesina del sur de la Florida está integrada principalmente por guatemaltecos, salvadoreños, mexicanos y haitianos. Hay como 300 viveros que emplean a miles de trabajadores, y el 80% son mujeres. Son las peor pagadas. Muchos de los hombres trabajan en obras de construcción. Con la construcción de más y más viviendas, todos los campos están desapareciendo”, indicó Jonathan Freid, del grupo WeCount! (¡Nosotros Contamos!), que trabaja para mejorar las condiciones de las personas de bajos recursos en el sur del condado de Miami-Dade.

Los obreros venían al sur de la Florida de septiembre a mayo para recoger tomates y otros frutos agrícolas, pero el trabajo del campesino ha disminuido últimamente debido al crecimiento de los repartos residenciales y a los nuevos viveros. Las pocas cosechas que aún quedan son las de limones, aguacates y frutas tropicales.

“En 5 o 10 años, no va a quedar ninguna agricultura. Si se mira alrededor, se ven millas cubiertas por casas nuevas, cuando esto era antes tierra cultivada”, señaló el Obispo Manz.

Pero hasta en los trabajos no agrícolas existen problemas de abuso y escasez.

“Muy recientemente, ayudamos a 13 guatemaltecos que trabajaban como obreros diarios en un proyecto de construcción por $6 la hora, 40 horas a la semana, sin beneficios. Hasta trabajaban el domingo. Y se les habían dejado de pagar entre 96 y 140 horas de trabajo,” señaló Elvira Carbajal, de la Asociación Campesina de la Florida, una organización que colabora con los trabajadores para que estén al tanto de las cuestiones de inmigración, del medio ambiente, de las escuelas, los salarios y las licencias.

Después de visitar los campos, el Obispo Manz concelebró una misa con el Arzobispo John C. Favalora para los campesinos de la Misión Santa Ana. La misa fue seguida por un almuerzo preparado por la comunidad.

“En la Iglesia, para nosotros, no hay fronteras”, concluyó el Obispo Manz en su homilía, que predicó en un español casi perfecto y con acento mexicano. “La Iglesia Católica se preocupa por ustedes y ha hecho posible promover y proteger sus derechos y necesidades, tanto físicos como espirituales. Estamos aquí para acompañarlos y para buscar formas de ayuda y apoyo.”