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La formación de la juventud hispana es vital para el futuro de
la Iglesia en EE. UU.
Ed
López
Catholic News Service
Denver
La formación de la juventud hispana es esencial para el futuro
de la Iglesia Católica, dijo Alejandro Aguilera-Titus, director
adjunto del Secretariado para Asuntos Hispanos de la Conferencia
de Obispos Católicos de Estados Unidos. Aguilera-Titus expresó
que debe haber mayor trato con los jóvenes hispanos, los cuales
necesitan ocupar su papel activo en una Iglesia que cuenta con
una creciente membresía hispana.
Se espera que los hispanos formen más de la mitad de todos los
católicos en las próximas décadas; lo que subraya la importancia
de prepararlos para que puedan asumir puestos de dirigencia y
otras actividades, dijo.
Aguilera-Titus hizo sus comentarios durante una reunión de la
Red Católica Nacional de la Pastoral Juvenil Hispana a finales
de octubre. La organización es una red de organizaciones de la
Iglesia y agentes de la Pastoral Juvenil.
“La única institución en los Estados Unidos que les da la
bienvenida a los hispanos de una forma natural es la Iglesia
Católica”, dijo Aguilera-Titus, refiriéndose al hecho de que
tantos hispanos que vienen a este país son católicos.
Los participantes en la reunión de Denver llevaban el propósito
de intercambiar ideas y establecer un plan para un encuentro
nacional programado para junio del año 2006 en la Universidad de
Notre Dame, en Indiana. El encuentro se verá precedido por
eventos similares en parroquias, diócesis y otras organizaciones
regionales.
“La comunidad católica en su totalidad tiene que ser receptiva
de la importancia de aceptar a los jóvenes hispanos”, dijo Rey
Malavé, presidente de la Red Nacional Católica de la Pastoral
Juvenil Hispana.
Aguilera-Titus y Malavé afirmaron que es necesario que los
ministerios dedicados a atender a los jóvenes hispanos estén
aparte de la Pastoral Juvenil de las parroquias, debido a que se
les debe dar atención y respeto a la lengua, las tradiciones y
los valores culturales de estos jóvenes, de manera que ellos se
sientan aceptados.
“La Iglesia existe para evangelizar y no para americanizar”,
dijo Malavé.
Aguilera-Titus dijo que muchas personas en la Iglesia han dado
por descontado, de manera equivocada, que los jóvenes hispanos,
y en especial los hijos de los inmigrantes recientes,
simplemente pueden unirse a los programas de la corriente
principal de ministerios juveniles de las parroquias.
Sin embargo, la Iglesia debe ser consciente “de que necesitamos
ir al encuentro (de los jóvenes) en donde quiera que estén”,
añadió.
Aguilera-Titus apuntó que la meta es la integración de los
jóvenes hispanos dentro de la Iglesia total, sin que esto
signifique una asimilación, por la cual los jóvenes se verían
forzados a dejar de lado sus propios valores, lengua y
tradiciones.
Los hispanos y los que participan en ministerios juveniles
pueden trabajar juntos para compartir recursos, preparar actos
litúrgicos y otras actividades que promuevan el sentido de
Iglesia universal entre los jóvenes de las comunidades
parroquiales, añadió.
Casi la mitad del total de los hispanos que viven en los Estados
Unidos, no llega todavía a los 25 años de edad, y solamente el
11 por ciento de los menores hispanos asiste a escuelas
católicas. Tales estadísticas, dijo Aguilera-Titus, demuestran
la necesidad de que la Iglesia promueva una pastoral juvenil
preparada específicamente para los jóvenes hispanos en todo el
país.
“Dentro de 30 años, estarán en posición de dirigir”.
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