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Pasión y anhelo de Sara Torres
Angelique Ruhí-López
La Voz Católica
“Yo te alabo, Señor, con mi canción;
con mi alma, mi cuerpo, mi mente,
y mi corazón …”
– De la canción “Yo Te Alabo”, de Pasión y Anhelo
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Desde abril de 2003, la cantante católica Sara Torres, nacida en
Nicaragua y radicada en Miami, se dedica a la evangelización por
medio de su música.
Fotos: Cortesía de
Sara Torres |
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Sara Torres, una cantante católica local, no sólo escribió la
letra de esta canción: la vive. Con su segunda grabación,
Pasión y Anhelo, Torres, originaria de Nicaragua y miembro
de la parroquia de Good Shepherd, nos habla de su música, de su
familia de por qué ella vive para alabar al Señor.
¿Cómo describiría su ministerio como cantante cristiana?
Yo lo veo como… es mi llamado. La palabra “ministerio” significa
un servicio. Sí, es servicio, pero es mi vida. Es mi full
time job [trabajo a tiempo completo]. Mi llamado ha sido
vivir esto a vida completa. Pero tomó una conversión, y pequeños
pasos de fe. Porque para hacer esto, tengo que estar convencida
de lo que creo para soportar los sinsabores que el apostolado
conlleva. Esto es como una vocación, un llamado.
Cuando Dios nos da dones y nos llama para que usemos estos dones,
hay que ponerlos en práctica. Según la medida en que nosotros
respondemos, sentimos nuestra realización personal. Cuando nos
negamos a estos dones por la seguridad económica, no somos tan
felices como cuando hacemos aquello a lo que estamos llamados,
usando las capacidades que nos han dado.
La salida depende de la providencia de Dios. No hay las
exigencias de una empresa normal. Aunque tenga todo el aparato,
no es negocio. Hay que hacer que las ganancias sean almas para
Cristo. No siempre hay la retribución económica que uno espera.
Las ofrendas pueden ser desde $12 hasta $1,500: depende de la
situación. Dios siempre da lo que necesitas en el momento en que
lo necesitamos. Tenemos que discernir lo que es necesidad y lo
que es deseo. Siempre lo estamos confundiendo.
En mi parte humana, me hubiese gustado tener mi trabajo de
maestra. Me hubiera gustado continuar enseñando inglés en
Miami-Dade, algo que hice por 12 años; tener un sueldo normal,
beneficios normales, trabajar, llegar a casa, estar con mi
familia; tener la casa y el carro que quieres, en fin, una vida
normal. Dios no me llamó a esa vida.
Cuando viví esa vida, estaba muy triste. Fui presa del
consumismo y del materialismo; y te agobias, porque al llenar la
vida con muchas cosas, como has sacado a Dios de allí, estas
cosas nunca te llenan. Había algo más que no estaba cumpliendo.
Pero el cambio no fue del día a la noche.
Después de treinta y tantos años, anhelo no perderme de esta
manera. Caeré como todo el mundo, pero ahora tengo esperanza y
confianza. Estoy convencida de Su amor, por eso voy afuera y le
hablo al mundo de Dios mediante la música. La música es mi
manera de comunicarme con Dios. Es mi lenguaje para hablar de
Dios a los hombres.
¿Qué eventos en su vida la condujeron a cantar música religiosa?
Nací en Nicaragua, pero vine directamente a Miami en 1983 por la
persecución contra la Iglesia Católica. Yo participaba en el
ministerio de música, y en los encuentros juveniles de
Nicaragua. Mucha juventud se estaba uniendo a la Iglesia. Pero
nos empezaron a restringir la adoración al Santísimo, etc.
Después de 6 o 7 encuentros, cerraron el programa. Duró sólo 6 o
7 meses. Mi familia y yo vinimos a Miami, con la idea de esperar
aquí, pero nunca regresamos. Yo no quería vivir aquí, no me
gustaba. Tenía 17 años cuando vine, y empecé a escribir
canciones para mí misma entre los 17 y los 22 años. Después de
un tiempo, me uní al grupo juvenil en Sta. Catalina de Siena, en
donde todos estábamos recién llegados a este país e hicimos una
familia.
Conocí a quien iba a ser mi futuro esposo, Jorge, en Nicaragua.
Fue una relación de larga distancia por muchos años, pero decidí
que iba a entrar en un convento. En el convento, me dijeron que
tenía que esperar, y en este medio tiempo, Jorge vino de visita.
Estuvimos ocho años sin vernos. Cuando nos encontramos, los
sentimientos no se habían borrado. El Señor me cerró las puertas
del convento y me abrió la del matrimonio.
Después de un tiempo, el Señor se valió de una cantante secular
para volver a tocar mi sensibilidad por la música y volver a
hablar conmigo. Mi esposo me dijo un día que yo le recordaba a
una joven cantante llamada Shakira. Empecé a oír su música, y me
llamaban la atención sus letras ingeniosas, profundas y
reflexivas. Yo ya había escrito algunas canciones, pero más de
diez años atrás. ¡Ya tenía 30 años! Dios empleó a Shakira para
darme nostalgia.
Un amigo, Alberto Coppo, un arreglista, me propuso grabar mis
canciones. Yo le dije que estaba loco. Pero Dios me había
soplado en el oído y decidí hacerlo, para dejarle a mi hija como
un legado. Así nació mi primer CD, Pensando en TI.
Háblenos de su nuevo CD, Pasión y anhelo. ¿En qué se
asemeja al primero, y en qué se diferencia?
Hay una diferencia muy grande y muy pequeña a la vez. Hay ocho
años entre los dos. El primero lo grabé sin propósito, lo grabé
por el “factor Shakira”. Cuando grabé el primero, no estaba
viviendo una vida cristiana como debe ser. Quería seguir en mi
apatía, no quería ningún compromiso. Quería seguir en la fiesta.
Estaba yendo a psicólogos, tomando Prozac, pero no encontraba
nada. Estuve en un desierto: la consecuencia de mis propias
decisiones. Al dejarme llenar de cosas, cambié a Dios por ídolos
y me despojé de la verdadera alegría. Vivía la vida de pecado de
la persona de todos los días: faltas de amor que se van sumando
y, cuando vienes a ver, estás podrido. Mi fui ahogando tanto,
que pensé en quitarme la vida. No tenía el valor de pararme y
hablar de Dios, porque no tenía una relación personal con Él.
Me “reevangelicé” a mí misma con ese CD. Empecé a sufrir la
consecuencia de las letras de mis canciones, como la canción “Te
necesito”, de Pensando en Ti. También me enamoré de nuevo
de mi esposo. El amor de Dios se manifestó a través de mi esposo
y me hizo ver que si él me amaba con mis pecados, con mis faltas,
tanto más me ama Dios. Allí es cuando llegué al final. Me dejé
amar de Dios por primera vez en diciembre de 1999, y escribí la
canción “¿Dónde estás?”, que aparece en Pasión y anhelo.
Esta es la pregunta que se hace la mayor parte de las personas,
cuando están pasando por momentos difíciles. Me pasó a mí. Le
preguntamos a Dios, ¿dónde estas? o, por lo menos, ¡dime en
dónde estoy!
Pasión y anhelo
es entender finalmente que el amor de Dios no tiene medida. Es
aceptar mi debilidad sabiendo que en Él está mi fuerza. Las
letras son más actuales, de experiencias más de “mujer”. Es más
maduro, hay más confianza en nosotros mismos. Desde un aspecto
musical, en la calidad, la hemos tratado de mejorar. Nos
atrevimos a experimentar con otros sonidos, baladas, pop-rock,
y más colaboración vocal.
Llegar allí no significa que todo fue resuelto. Todavía tuve que
seguir con tratamiento psicoemocional por un tiempo. El Señor
había hecho cirugía en mí. Fui convaleciente emocional y
espiritual. Hay que empezar a caminar. Dios ha sido muy gentil y
paciente conmigo. Y, como Teresita del Niño Jesús, hay que saber
que todo es gracia.
¿Cuál es la opinión de su familia sobre su música?
Mi esposo me apoya al ciento por ciento, si no 200 por ciento.
Él se convenció antes que yo. Siempre dice que es nuestro
ministerio. Tengo una niña de 9 años, y otra en camino, Sofía,
que esperamos a finales de enero de 2005.
Son felices porque comparten a su mamá y a su esposa con el
mundo. Mi esposo toma muy en serio mi trabajo y me respeta. Mi
madre cree en mí. Mi papá piensa que debía haber sido más como
Shakira. Él se siente feliz a su manera, y quiere que no me
falte nada. Yo le ruego a Dios que me lo dé, para que él no se
preocupe tanto. Sé que él quiere lo mejor para mí, igual que
Dios.
Los discos de Sara Torres se pueden obtener en librerías
católicas locales. Visite su página en la red:
http://www.saratorres.com/,
y apoye a otros cantantes católicos en la página
http://www.reddemusicacatolica.com/.
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