|
|
|
|
|
|
|
En ese tiempo se presentó Juan Bautista en el desierto de Judea predicando de esta forma: “Cambien su vida y su corazón, porque está cerca el Reino de los Cielos”. De él hablaba el profeta Isaías al decir: “Una voz grita en el desierto: preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos”. Juan vestía un manto de pelo de camello, con un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel de abeja silvestre. Entonces iban a verlo los judíos de Jerusalén, de Judea y de toda la región del Jordán. Confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán. Al ver que muchos fariseos y saduceos venían a bautizarse, les dijo: “Raza de víboras, ¿acaso podrán escapar al castigo que se les viene encima? Muestren, pues, los frutos de una sincera conversión, en vez de confiarse en que son los hijos de Abraham. Yo les aseguro que Dios es capaz de sacar hijos de Abraham aun de estas piedras. Fíjense que el hacha llega a la raíz. Y están cortando a todo árbol que no da buen fruto y lo arrojan al fuego. Mi bautismo es bautismo de agua y significa un cambio de vida. Pero otro viene después de mí, y más poderoso que yo y yo ni siquiera soy digno de llevarle los zapatos. El los bautizará en el fuego o bien en el soplo del Espíritu Santo. El tiene en sus manos el harnero y limpiará su trigo, que guardará en sus bodegas, quemando la paja en un fuego que no se apaga”. Comentario breve: Muchos expertos bíblicos aseguran que la narrativa de la infancia de Jesús que aparece en el Evangelio de San Mateo (capítulos 1 y 2) fue añadida al terminar el Evangelio. En ese caso, los versículos que leemos hoy serían el comienzo de la historia de Jesús tal y como la presenta el Evangelio de San Marcos. El personaje principal es Juan Bautista, el más grande de los profetas judíos. Los profetas de Israel no fueron aceptados por los reyes y los líderes religiosos porque sus mensajes desafiaban la corrupción de la autoridad política y religiosa. Juan es parte de esta tradición predicando al margen del mundo oficial de su tiempo. Al igual que en el movimiento profético de Israel, la persona del profeta no era tan importante como su mensaje. El mensaje de Juan es el mismo de Jesús en 4:17: “Cambien su vida y su corazón, porque el Reino de los Cielos se ha acercado”. Ambos exigieron una conversión radical de la persona a Dios en preparación a la nueva era en que el Dios de Israel será reconocido como Señor de toda la creación. Tres ideas importantes de la lectura:
Para la reflexión:
12 de diciembre de 2004 3er. Domingo de Adviento [Ciclo A] Evangelio según San Mateo 11:2-11
En aquel tiempo, Juan se enteró en la cárcel de lo que hacía Cristo; por eso envió a sus discípulos a preguntarle: “¿Eres tú el que debe venir o tenemos que esperar a otro?” Jesús les contestó: “Vayan y cuéntenle a Juan lo que han visto y oído: que los ciegos ven, que los cojos andan, que los leprosos quedan sanos, que los sordos oyen, que los muertos resucitan y que se predica la Buena Nueva a los desdichados. Feliz aquel que al encontrarme no se aleja desilusionado”. Una vez que se fueron los discípulos de Juan, Jesús comenzó a hablar de él a la gente: “¿Qué fueron a ver ustedes al desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿Qué fueron a ver? ¿A un hombre vestido elegantemente? Pero los elegantes viven en palacios. Entonces, ¿qué fueron a ver? ¿A un profeta? Eso sí. Yo les aseguro que Juan es más que un profeta. Porque se refiere a Juan esta palabra de Dios: ‘Mira que yo envío a mi mensajero delante de ti para que te prepare el camino’. Yo les aseguro que no se ha presentado entre los hombres alguien más grande que Juan Bautista. Sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más que él”. Comentario breve: Herodes había encarcelado a Juan porque éste había cuestionado públicamente la moralidad de su matrimonio con Herodías (14:1-12). En esos tiempos corruptos, Juan, al igual que muchos judíos de la época, esperaba que el Mesías traería un juicio severo y violento sobre los pecadores; esto hace que dude de la identidad de Jesús. La lectura de hoy refleja esta duda cuando Juan, desde la cárcel, envía a sus discípulos a cuestionar su identidad mesiánica. Jesús responde usando los pasajes del profetas Isaías que describían la venida del Mesías (Isaías 26:19; 29:28-19; 35:5-6; 61:1). La frase: “Feliz aquel que al encontrarme no se aleja desilusionado”, es una advertencia a Juan y a sus discípulos de no dudar de él porque sus expectativas del Mesías no se habían realizado. Una vez que los discípulos de Juan se han marchado, Jesús hace un sincero elogio de la grandeza de Juan y lo reconoce como el más importante de los profetas mesiánicos. Sin embargo, lo coloca claramente en el tiempo de las promesas. Juan no inaugura el Reino de Dios, esto lo hace solamente Jesús. Tres ideas importantes de la lectura:
Para la reflexión:
19 de diciembre de 2004 4o Domingo de Adviento [Ciclo A] Evangelio según San Mateo 1:18-24
El nacimiento de Jesucristo fue así. Su madre María estaba comprometida* con José. Pero, antes de que vivieran juntos, quedó esperando por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, era un hombre excelente, y no queriendo desacreditarla, pensó firmarle en secreto un acta de divorcio. Estaba pensando en esto, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, descendiente de David, no temas llevar a tu casa a María, tu esposa, porque la criatura que espera es obra del Espíritu Santo. Y dará a luz un hijo, al que pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. Todo esto ha pasado para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: Sepan que una virgen concebirá y dará a luz un hijo y los hombres lo llamarán Emanuel, que significa: Dios-con-nosotros”. Con esto, al despertarse José, hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado y recibió en su casa a su esposa. * El compromiso matrimonial en la sociedad judía era la primera parte del matrimonio antes de la cohabitación. La infidelidad de alguien ya comprometido era considerada adulterio. Comentario breve: Los evangelios contienen dos relatos del nacimiento de Jesús. El de Lucas resalta el papel de María quien es la destinataria del anuncio del ángel. En el de Mateo que leemos hoy, el mensaje va destinado a José. De acuerdo a la tradición judía, el Mesías vendría del linaje de David; por lo tanto, la paternidad de José era indispensable para Jesús. Cuando José supo del embarazo de María, no pudo aceptar como suyo a un hijo de origen desconocido y decidió no casarse con ella (Deuteronomio 22:23-27). Sin embargo, para no desacreditarla en público, decidió repudiarla en secreto, fuera de las cortes. Sus planes fueron interrumpidos por la aparición del ángel que le revela la concepción virginal de Jesús por el poder del Espíritu Santo. Por amor a María y obediencia a Dios, José dio el respaldo legal a Jesús, y dándole su nombre, lo hizo parte del linaje de David. Tres ideas importantes de la lectura:
Para la reflexión:
26 de diciembre de 2004 La Sagrada Familia [Ciclo A] Evangelio según san Mateo 2:13-15, 19-23
Después que partieron los Magos, el Ángel del Señor se le apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto*. Quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes buscará al niño para matarlo”. José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre y se retiró a Egipto. Permaneció allí hasta la muerte de Herodes. De este modo se cumplió lo que había dicho el Señor por boca del profeta: “Yo llamé de Egipto a mi hijo”.* Después de la muerte de Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José, en Egipto. Le dijo: “Levántate y regresa con el niño y su madre a la tierra de Israel, porque ya han muerto los que querían matar al niño”. José, pues, se levantó tomó, al niño y a su madre, y se vino a la tierra de Israel. Pero temió ir a Judea, sabiendo que allí reinaba Arquelao en reemplazo de Herodes, su padre. Siguiendo un aviso que recibió en sueños, se retiró a Galilea, y fue a vivir en un pueblo llamado Nazaret. Así había de cumplirse lo que dijeron los profetas: “Le dirán nazareno”. * Los que huían de los peligros en Palestina usualmente se refugiaban en Egipto. * Oseas 11:1. Comentario breve: Mateo es el único evangelista que relata la huída a Egipto. Es interesante que esta sea la lectura que la Iglesia escoge para este domingo, destacando así que la familia de Jesús vivió como todas las demás familias judías de la época y sufrió también los abusos de Herodes. Mateo también resalta las raíces judías de Jesús y lo presenta como el nuevo Moisés quien revive el éxodo de Israel. Las narrativas de cómo Jesús fue a Egipto y después a Nazaret siguen un mismo patrón: el ángel se aparece a José en sueños tal y como lo había hecho anteriormente al anunciarle el nacimiento de Jesús. José es el hombre dispuesto a dejar a un lado sus necesidades por el bien de su esposa e hijo, y como todo padre de familia tuvo que cuidar de la paz y la seguridad de los suyos. María, por su parte, sufrió contratiempos no sólo en el momento de dar a luz, sino durante los primeros años de su hijo amado. Las familias de hoy pueden ver que la Sagrada Familia no disfrutó de ningún privilegio especial y que el sufrimiento y los cambios fueron parte de su realidad diaria. Tres ideas importantes de la lectura:
Para la reflexión:
|