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Cómo vivir el
Año de la Eucaristía
Cuando vamos ya por el segundo mes del Año de la Eucaristía,
vale la pena preguntarnos cómo lo estamos viviendo, qué estamos
haciendo para poner de relieve el sacramento de los sacramentos.
Hablé con el P. Marcos Somarriba, quien escuchó y vio al Santo
Padre en Guadalajara cuando inauguraba este Año Eucarístico
desde Roma.
El Padre me contaba cómo, en su parroquia de Nuestra Señora del
Perpetuo Socorro, en Miami, cada domingo, al final de la misa,
expone el Santísimo Sacramento y hace la adoración y bendición
eucarísticas con todos los feligreses que asisten semanalmente.
Compartimos también con Mons. Felipe J. Estévez, quien fue el
artífice de que la delegación de Miami al pasado congreso
eucarístico incluyera a los medios de comunicación para cubrir
lo que allí ocurrió.
Dice Mons. Estévez:
“Estoy recibiendo invitaciones, como al seminario San Juan María
Vianney, para hablar del congreso eucarístico. En el retiro de
la Arquidiócesis de Miami, en Adviento, se me ha invitado a
hacer una presentación al clero sobre todos los sucesos de
Guadalajara. También di un retiro en la diócesis de Phoenix, y
ahora otro a la diócesis de Brooklin”.
Señala Mons. Estévez que hay un interés, una predisposición
favorable hacia la Eucaristía. Era algo que se estaba
necesitando y el Santo Padre, a la luz del Espíritu Santo, lo
supo dar.
Le preguntaba a nuestro Obispo Auxiliar cómo asociar la vivencia
del Adviento con el Año de la Eucaristía. Dice Monseñor:
“Mientras que la comercialización nos va anticipando la Navidad,
la liturgia es una contracorriente a esa fuente secularista”.
El Adviento no sigue la misma corriente de lo que vemos en los
centros comerciales.
Es una preparación para la venida de Cristo, para contemplar el
rostro de Cristo pequeño, bebé salvador. La liturgia nos pone en
la onda correcta de lo que es la Navidad.
Lo que es Cristo
en el horizonte del nuevo milenio
De la misma forma, nos da una clave para vivir el Año de la
Eucaristía a partir del domingo, diciendo: “Redescubrir el
domingo, día del Señor; tener un sentido del domingo en la
familia, sentido del domingo en la comunidad parroquial.
Descubrir el sentido de la mesa de la Palabra… Cada Eucaristía
me invita a la conversión; me invita a descubrir la misión. Cada
Eucaristía me interpela a ser pan compartido en la comunidad”.
Sin egoísmo. Imagínense una asamblea de 500 personas que salga
con ese anhelo de darse. Eso es lo que significaría la misión:
miles y miles de cristianos con deseo de transformarse en la
donación, en el amor, en la paz. El misterio eucarístico tiene
una riqueza de muchas facetas. Un año es demasiado corto para
descubrir toda esa riqueza.
Lo cierto, mis hermanos, es que cada uno de nosotros debe usar
su iniciativa y debe buscar en su comunidad parroquial, que se
ha organizado para vivir el Año de la Eucaristía, del cual
quedan aún diez meses.

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