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Lectio Divina:
experiencia de Dios
P. Jesús Antonio Weisensee
Especial / La Voz Católica
El despertar bíblico que está viviendo la Iglesia Católica tiene
diversos matices, que se expresan por medio de un acercamiento a
la Biblia mucho más vivencial y comprometido. Entre las
diferentes experiencias que se están realizando, la utilización
de la Lectio Divina como metodología de lectura y reflexión de
la Palabra está siendo de las más útiles, pues es una
metodología que no se agota en el texto, ya que su propósito no
es únicamente el de conocer lo que dice la Biblia, sino que los
cinco pasos que ella implica llevan al lector a buscar una
experiencia de encuentro vital con el Señor por medio de su
palabra escrita.
La Palabra de Dios, que en sí misma es siempre nueva y más
tajante que una espada de doble filo, cuando es leída con el
corazón abierto, cuando es meditada buscando al Señor, hace que
el creyente la conozca, la profundice, la medite y sea
interpelado por ella, convirtiéndose en vivencia. La Lectio
Divina favorece este proceso vital de conocimiento actualizado
de la Palabra, proponiendo diversas actitudes ante el texto, que
son los cinco pasos: lectura, meditación, contemplación, oración
y actuar (ver “Evangelizar con la Lectio Divina”, por Jorge L.
Contreras, en La Voz Católica, noviembre de 2004, p. 25).
En la actualidad, la Lectio Divina es una metodología que ayuda
a conocer la Palabra y a formar comunidad, pues no lleva
simplemente a conocer datos históricos, geográficos o
gramaticales respecto del texto, sino que conduce a una
experiencia de vida que nace de la búsqueda del Señor por medio
de su Palabra. Es esta actitud de búsqueda del Señor la que
marca el espíritu y la dinámica de la metodología, pues favorece
el conocimiento de la Escritura para conocer al Dios en quien
creemos, y adherirnos a su voluntad.
La Lectio Divina es un medio privilegiado para formar comunidad,
pues del conocimiento y de la reflexión del texto, se va
compartiendo lo que el Señor va suscitando e inspirando a cada
uno. El compartir la propia experiencia de Dios a partir de la
Palabra va creando en el grupo una sensibilidad especial sobre
la presencia del Señor en cada uno, favoreciendo una relación
vivencial y vital con Él.
En este compartir la Palabra, en ese abrirse a la Palabra,
buscando al Señor, es donde la comunidad y el grupo van
adentrándose en la experiencia de Dios, creando vínculos,
fortaleciendo el espíritu y la mística del grupo. Es en esta
búsqueda sincera del Señor por medio de su Palabra donde la
comunidad se ve fortalecida, revitalizada y enriquecida.
Lo cautivante y fascinante de la Lectio Divina –y de la
Escritura en sí– es esta búsqueda del Señor, pues, aunque el
texto sea conocido, el Señor es siempre mucho más de lo que está
escrito, y es ahí donde radica el sentido y la búsqueda de toda
espiritualidad legítima.
Buscando hacer una experiencia de Dios a partir de los Salmos,
podemos profundizar, por ejemplo, en el Salmo 105(104), que es
un salmo histórico, donde el salmista presenta a un Dios que
siempre ha acompañado a su pueblo, que se ha manifestado en los
acontecimientos, que ha estado pendiente de su promesa y que la
ha cumplido:
¡Den gracias al Señor, invoquen su nombre,
dvulguen
entre los pueblos sus hazañas!
¡Cántenle, tañan para él
reciten todas sus maravillas;
gloríense en su santo nombre,
alégrense los que buscan al Señor!
[…]
Él se acuerda siempre de su alianza,
palabra que impuso a mil generaciones,
aquello que pactó con Abraham,
el juramento que hizo a Isaac.
A partir de esto, se procura ver cómo y de qué manera el Señor
se ha hecho presente en la vida de cada uno, y, a partir de aquí,
cada uno puede hacer su propio salmo histórico, destacando cómo
el Señor ha estado presente en su vida personal.
Un proceso de toda la vida
El conocer a Dios es un proceso de toda la vida; es algo
inagotable, es algo que comenzamos aquí y que seguiremos
realizando durante toda la eternidad. Pero desde ahora tenemos
un instrumento privilegiado para ese conocimiento del Señor, y
lo podemos alcanzar por medio de su Palabra. La Palabra de Dios
en la Biblia es un regalo que el Señor nos ha hecho a todos para
que lo podamos conocer, amar, seguir y adherirnos a Él. Esta
Palabra, que es viva y eficaz, nos ayuda a adentrarnos en la
revelación, y es alimento del alma y fuente límpida y perenne de
vida espiritual; de ahí, que ella debería ser el libro de
cabecera de todos y cada uno de los creyentes, porque allí
encontramos palabras que son palabras de vida eterna, que nos
ayudan a dar razón de lo que creemos.
Finalmente, es bueno recordar que la Lectio Divina es un medio,
como lo es la Palabra escrita; que lo principal es el encuentro
vital con el Señor; de ahí, la importancia de tener la Biblia
abierta en las manos, para que esa Palabra viva y eficaz cale
hondo en el corazón de cada uno de nosotros, de tal modo que
aquello que conocemos y sobre lo cual reflexionamos, lo vivamos
y lo trasmitamos con la propia vida, siendo fermento de vida
nueva, de fe vivida y trasmitida a toda nuestra comunidad.
El Pbro. Lic. Jesús Antonio Weisensee ha ofrecido varios
seminarios sobre la Lectio Divina en Miami; el primero fue en el
SEPI, en junio de 2003 y en dos ocasiones lo ha hecho en la
parroquia de St. Timothy, bajo el patrocinio de la American
Bible Society y de la Pastoral de Evangelización.
wjesusantonio@yahoo.com
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