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R E F
L E X I O N E S C A T Ó L I C A S
S O B R E L A B I B L I A
Arquidiócesis de Miami
Ministerio de formación cristiana

2 de enero de 2005
La epifanía del Señor [Ciclo A]
Lectura del Evangelio según
San Mateo 2:1-12
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judá, durante el reinado de
Herodes, vinieron unos Magos de Oriente* a Jerusalén preguntando:
“¿Dónde está el rey de los judíos que ha nacido?, porque hemos
visto su estrella en Oriente y venimos a adorarlo”. Herodes y
todo Jerusalén quedaron muy intranquilos con la noticia. Reunió
el rey a todos los sacerdotes principales y a los maestros de la
Ley para preguntarles dónde debía nacer el Cristo. Ellos le
contestaron que en Belén de Judá, ya que así lo anunció el
profeta que escribió: “Belén en la tierra de Judá, tú no eres el
más pequeño entre los principales pueblos de Judá, porque de ti
saldrá un jefe, el pastor de mi pueblo Israel”. Herodes,
entonces, llamó privadamente a los Magos para saber la fecha
exacta en que se les había aparecido la estrella. Encaminándose
a Belén les dijo: “Vayan y averigüen bien lo que se refiere a
este niño. Cuando lo hayan encontrado avísenme para ir yo
también a adorarlo”. Después de esta entrevista, los Magos
prosiguieron su camino. La estrella que habían visto en Oriente
iba delante de ellos, hasta que se paró sobre el lugar en que
estaba el niño. Al ver la estrella, se alegraron mucho, y
habiendo entrado en la casa, hallaron al niño que estaba con
María, su madre. Se postraron para adorarlo y, abriendo sus
cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Luego
regresaron a su país por otro camino, porque se les avisó en
sueños que no volvieran a Herodes.
* La tradición de tres magos, basada en los tres regalos comenzó
en el siglo V y los nombres de Melchor, Gaspar y Baltasar se les
dieron en el siglo VIII.
Comentario breve:
Este episodio narra la visita al pesebre de unos magos de
Oriente que poseían conocimientos de astrología y astronomía. La
estrella que siguieron puede haber sido resultado de la
conjunción de los planetas Júpiter y Saturno. Sin embargo, los
esfuerzos por identificar qué estrella vieron no nos debe alejar
de la importancia de este relato. Lo increíble es que estos
hombres gentiles (paganos) vieron la estrella del rey de los
judíos y esto fue suficiente para su fe; se dejaron guiar por su
luz y ésta los guió por el camino correcto. Por el contrario, el
rey Herodes temió la posible venida de un Mesías que le podría
quitar su poder. Los Gentiles aceptaron al niño, y su pobreza no
los desconcertó sino que los movió a la adoración y a la entrega.
Estos eran dos temas fundamentales de la iglesia primitiva: la
conversión de los gentiles y su incorporación al cuerpo de
Cristo, y el rechazo de Israel, prefigurado en la actitud hostil
de Herodes.
Tres ideas importantes la lectura:
-
Mientras los poderosos se intranquilizan y rechazan a Jesús, los
paganos lo reconocen como Rey.
-
Lucas nos invita a seguir la ruta de los magos para encontrar a
Jesús: 1) descubrir los signos, 2) ponerse en camino con
decisión, 3) consultar la Escritura y 4) no permitir que
nada ni nadie sea obstáculo que desvíe del camino hacia él.
-
La Iglesia es una casa abierta donde caben todos los pueblos, razas,
y culturas.
Para la reflexión.
-
¿Estoy abierto a recibir a los extranjeros que llegan a mi barrio y
a mi parroquia?
-
¿Es mi vida como una estrella que guía a otros a Jesús?

9 de enero de 2005
El bautismo del Señor [Ciclo A]
Lectura del Evangelio según
San Mateo 3:13-17
En aquel tiempo, vino Jesús, de Galilea al río Jordán, en busca
de Juan para que lo bautizara. Pero Juan se oponía, diciendo:
“Yo necesito tu bautismo ¿y tú quieres que yo te bautice?” Jesús
le respondió: “Déjame hacer por el momento; porque es necesario
que así cumplamos lo ordenado por Dios”. Entonces Juan aceptó.
Una vez bautizado, Jesús salió del río. De repente se abrió el
cielo y vio al Espíritu de Dios que bajaba como Paloma y venía
sobre él. Y se oyó una voz celestial que decía: “Éste es mi Hijo,
el Amado, al que miro con cariño”.
Comentario breve:
Esta escena relata, sin duda alguna, un hecho histórico. Cuando
Mateo escribe su Evangelio, la iglesia ya tenía a Jesús en un
lugar primordial y hubiera sido inconcebible que estos primeros
cristianos inventaran una historia que lo describiera
“necesitando” ser bautizado por Juan. El diálogo entre Juan y
Jesús que leemos hoy y que encontramos sólo en Mateo refleja
esta tensión. Juan proclamaba un bautismo de conversión para el
perdón de los pecados. Este no era necesario para los judíos,
que como hijos de Abraham ya estaban salvados, sino para los
pecadores, publicanos, soldados, prostitutas, o aquellos que
querían convertirse al judaísmo. Nos dice Mateo que, ante Jesús,
Juan duda, pero Jesús insiste en ser bautizado también. En
oración y acompañado por el pueblo, en el momento de su bautismo
y por la fuerza del Espíritu Santo, Jesús se manifiesta como
Hijo de Dios. Es este mismo Espíritu y no Juan, el que bautiza a
Jesús y lo lanza hacia la nueva tarea de la predicación del
Reino y la construcción de la nueva comunidad que irá formando a
partir de ahora. El Hijo Amado aparece al comienzo de su vida
pública identificado con el rey Mesías cuya misión no se
realizará desde el poder, sino desde el testimonio humilde de su
condición de servidor de todos. El bautismo de Jesús en el
Jordán es el inicio de un tiempo nuevo, marcado y guiado por la
acción amorosa del Espíritu.
Tres ideas importantes la lectura:
-
Jesús se identifica con su pueblo, no tiene reparo en recibir el
Bautismo de Juan.
-
El Espíritu Santo descendiendo como Paloma nos recuerda la acción
del Espíritu de Dios en la creación (Génesis 1:2)
-
Tener fe es reconocer que Jesús es el Cristo, el Hijo amado de Dios,
y obrar en consecuencia, estando atentos a la voz de Dios y
dejándose guiar por el Espíritu. La humildad es el signo más
claro de todo aquel que se abre a la acción de Espíritu.
Para la reflexión.
-
¿Creo que al bautizarme me convertí en el hijo o la hija amados de
Dios? ¿Me hace esta realidad vivir con más esperanza y
confianza?
-
¿Cómo imito en mi vida diaria la humildad de Jesús, quien siendo de
condición divina se dejó bautizar por Juan?

16 de enero de 2005
2o Domingo del Tiempo Ordinario [C.
A]
Lectura del Evangelio según
San Juan 1:29-34
En aquel tiempo, Juan vio a Jesús que venía a su encuentro y
exclamó: “Ahí viene el Cordero de Dios, el que quita el pecado
del mundo. De él yo decía: ‘Detrás de mí viene un hombre que ya
está delante de mí porque existía antes que yo’. Yo no lo
conocía, pero me correspondía bautizar con agua con miras a él,
para que se diera a conocer a Israel”. Y Juan dio este
testimonio: “He visto al Espíritu bajar del cielo como paloma y
quedarse sobre él. Yo no lo conocía, pero Dios que me envió a
bautizar con agua, me dijo también: ‘Verás al Espíritu bajar
sobre aquel que ha de bautizar con el Espíritu Santo, y se
quedará en él’. ¡Y yo lo he visto! Por eso puedo decir que éste
es el elegido de Dios”.
Comentario breve:
La segunda parte del capítulo 1 del Evangelio de San Juan
contiene una serie de testimonios que revelan para los lectores
la identidad de Jesús. Hoy le toca a Juan Bautista quien da
testimonio público al ver llegar a Jesús: “Ahí viene el Cordero
de Dios, el que quita el pecado del mundo”. Estas palabras
pueden referirse al cordero pascual cuya sangre salvó a Israel (Éxodo
12), o al cordero apocalíptico que destruiría el mal del mundo (Revelación
5-7; 17:14). El Bautista aclara también que él había reconocido
a Jesús porque Dios le había prometido una señal. El Espíritu
Santo se posaría sobre aquél que luego bautizaría con el mismo
Espíritu. Se asume que el bautismo de Jesús ya había ocurrido
cuando Juan da el testimonio de su identidad mesiánica.
Tres ideas importantes la lectura:
-
El primer capítulo del Evangelio de Juan sirve de introducción a su
obra y desde un principio aclara quién es Jesús.
-
Aún antes de comenzar la lectura de la vida de Jesús ya sabemos que
él sufrirá al igual que el siervo de Yavé del que habló el
profeta Isaías (42:1; 53:7).
-
Juan Bautista termina su misión al señalar a Jesús como aquél que
“había de venir”.
Para la reflexión personal o comunitaria:
Para la reflexión
-
¿Ayudo a otros a reconocer la presencia de Jesús entre ellos? ¿Cómo?
-
Juan se veía a sí mismo como el “número 2, no como el “número 1.”
¿He estado alguna vez en la posición de servir mientras que
otro se lleva la gloria? ¿Cómo me sentí?
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