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Autoridades estadounidenses extienden plazo de reinscripción en
el TPS
Rolando Majano
EFE
Las autoridades de Inmigración de Estados Unidos han prorrogado,
hasta el 31 de enero, el plazo de reinscripción de los casi
100,000 hondureños y nicaragüenses amparados bajo el Estatuto de
Protección Temporal (TPS, por su sigla en inglés).
Esta decisión, que entró en vigor el 20 de enero, fue adoptada
por los Servicios de Ciudadanía e Inmigración (USCIS, por su
sigla en inglés) tras considerar la confusión que pueden crear
los cambios introducidos en los requisitos, incluido un proceso
biométrico de huellas dactilares.
También tomaron en cuenta las dificultades financieras de muchos
de los peticionarios –ahora deben pagar 175 dólares por cada
solicitud, y 70 dólares por las huellas dactilares–, además de
errores cometidos por el propio USCIS.
José Lagos, que preside la organización Unidad Hondureña, dijo
que la ampliación, lograda por su grupo con el apoyo de la
legisladora floridana Ileana Ros-Lehtinen, y otros de sus
colegas, entre ellos el senador Mel Martínez, facilita la
reinscripción al amparo del TPS.
Esta extensión favorece a quienes no habían enviado completas
sus solicitudes, y a aquellos que no las presentaron en el plazo
de 60 días fijado por la ley.
El plazo caducó el pasado 3 de enero, sin que miles de
hondureños y nicaragüenses –muchos de ellos residentes en el
estado de la Florida–, pudieran cumplir los trámites.
Lagos indicó que su organización “trabajará ininterrumpidamente,
los siete días de la semana, para prestar ayuda a los
interesados en todo Estados Unidos”.
Añadió que “esta ampliación del plazo es una nueva oportunidad
que deben aprovechar (los hondureños y nicaragüenses) porque, de
no hacerlo, van a quedar expuestos a la deportación”.
Lagos y otros directivos de su entidad cabildean en Washington a
favor de iniciativas que permitan obtener la residencia
permanente a los inmigrantes que disfrutan del TPS, incluidos
los más de 250,000 salvadoreños a los que se acaba de extender
este estatuto migratorio por otro período de 18 meses.
El activista hondureño cree que, “tarde o temprano, el gobierno
estadounidense dará por terminado su programa de Protección
Temporal”, y que es una necesidad imperiosa buscar caminos para
la legalización de estas personas.
Lagos, que está preocupado por las redadas de inmigrantes
indocumentados que se llevan a cabo en el estado de la Florida,
indicó que se reunirá con funcionarios de la Casa Blanca y del
Departamento de Estado para expresar respaldo a la reforma
migratoria propuesta por el presidente George W. Bush.
En el caso de los inmigrantes hondureños y nicaragüenses
incluidos en el TPS, advirtió que “no habrá más extensiones del
plazo de reinscripción”, y que quienes no cumplan con este
requisito obligatorio quedarán en un limbo migratorio cuyo
resultado final puede ser la deportación.
Lagos aseguró que USCIS prometió resolver “lo antes posible” los
casos específicos de errores detectados en los trámites.
La Casa Blanca concedió el TPS a miles de ciudadanos de Honduras
y Nicaragua a principios de 1999, a causa de la devastación
ocasionada en sus países por el huracán “Mitch” en 1998.
El gobierno de Washington otorga esta prerrogativa a ciudadanos
de países afectados por desastres naturales –como es el caso de
ambas naciones centroamericanas–, o conflictos bélicos.
Inicialmente, en 1999, los hondureños y nicaragüenses
disfrutaron del TPS por un período de 18 meses, tras lo cual el
gobierno de Estados Unidos ha aprobado la concesión de cinco
prórrogas.
La última extensión concedida caducará el 5 de julio de 2006.
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