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Sor Marie Keyrouz, apostolado de la música y la paz

Jesús Vega
Especial para La Voz Católica

Passion and Resurrection. Byzantine Chant. Harmonia Mundi. HMC 901315

En 1989, la voz de Sor Marie Keyrouz, una humilde religiosa perteneciente a la Congregación de Hermanas de San Basilio, en el Líbano, se escuchó por primera vez en una grabación discográfica, dedicada al canto bizantino. Desde entonces, su incansable labor investigativa y de reconstrucción histórica de la tradición vocal sacra de Oriente y Occidente ha alcanzado el reconocimiento y el aprecio de incontables oyentes de todo el planeta.

Marie Keyrouz nació en el pueblo maronita de Deir el-Amar, cercano a la antigua ciudad romana de Baalbeck, en el Líbano. Desde muy pequeña se manifestó en ella el don del canto, y a los once años escuchó por primera vez la llamada del Señor, en una súbita revelación a través de la música. Más tarde, su vocación religiosa maduró de tal forma, que rechazó la propuesta matrimonial de un joven enamorado, quien amenazó con secuestrarla, aunque finalmente optó por recurrir a la intercesión de su padre. “Mi vida ya no me pertenece. He decidido lo que debo hacer”, respondió Marie al emisario, y, dos días más tarde, luego de una jornada de retiro y oración, resolvió unirse a la orden religiosa a la cual pertenece aún.

Traditional Maronite Chants. Harmonia Mundi.

Su vocación la llevó por los caminos más insospechados, y la transformó en una extraordinaria investigadora e intérprete de las más antiguas tradiciones cristianas. Sus cualidades musicales congénitas, en unión de su capacidad como musicóloga, antropóloga y vocalista, le permitieron profundizar en la noche de los tiempos para revivir los ecos de los primeros siglos de la cristiandad, así como la hermandad entre las canciones sacras maronitas, católicas y ortodoxas sirias, bizantinas y melquitas, con una entrega y gracia que le han hecho merecedora de calificativos como “El fervor de la canción tradicional cristiana”.

2003. Hymns to Hope. Ensemble de la Paix.

Asimismo, y compartiendo las obligaciones sagradas con las del estudio, alcanzó un doctorado en música religiosa y antropología en la Universidad de la Sorbona (1991), un doctorado en ciencias religiosas de la Universidad de Saint-Joseph’s, en Beirut, y otros dos en música occidental (oratorio) y música clásica oriental (vocal) de la Universidad del Espíritu Santo, en Kaslik.

El camino que eligió con firme decisión, la ha llevado a cantar al Señor en los idiomas de santos y profetas: árabe, sirio, griego y armenio; pero también en francés e italiano, creando un nuevo género en cuyo repertorio se unifican las tradiciones de las liturgias de Oriente y Occidente. Pero su creatividad y capacidad van más allá. En 1984, fundó el Ensemble for Peace, como un llamado a los músicos de todas las religiones y ritos del Líbano, a congregarse en torno a la música sacra para combatir los males de la guerra fratricida que estremecía a la nación. En principio, la agrupación estaba integrada por religiosos y laicos libaneses, pero, poco a poco, fueron uniéndose a ellos otros miembros provenientes de otros países del Cercano Oriente y del Medio Oriente, así como de otras filiaciones de fe.

Sacred Chants of the Orient. Melchite Chants. Harmonia Mundi.

En el Ensemble, constituido en la actualidad por religiosos y seglares, doctores en musicología o música, compositores e intérpretes profesionales o autodidactas, cada instrumentista o vocalista ha hallado su sitio especial donde expresar lo mejor de su creación y habilidad, tanto en virtuosas improvisaciones como en el acompañamiento a la insuperable voz de su fundadora, viajando por todo el mundo para dar a conocer su mensaje de amor y de paz.

“El que canta, ora dos veces”, dice San Basilio el Grande, patriarca griego del siglo VI. Una aseveración que la Hna. Sor Marie Keyrouz se ha tomado muy en serio. Religiosa y artista por convicción, mantiene un equilibrio entre las exigencias de la música y su fe. Con su ejemplo vivo y su repertorio de profunda inspiración ecuménica, nos enseña cómo su apostolado de la música es una vía de enriquecimiento y exaltación espiritual al servicio del Señor y del prójimo.