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Los maronitas: un baluarte de la fe en el Oriente
Joseph Gerge
Especial para La Voz Católica
Los maronitas son los cristianos católicos orientales que deben
su nombre a San Marón, firme defensor de la fe católica en
Oriente, monje modelo cuyo ejemplo siguieron numerosos
discípulos, un apóstol que la Providencia de Dios eligió para
confirmar a los vacilantes en su fe y para organizar el núcleo
principal de la nación maronita, que sería baluarte de la lucha
en favor de la fe y de la libertad contra la opresión.
Marón vivió en el siglo IV, en las cercanías de Antioquía (Turquía),
donde trabó relaciones de amistad con grandes figuras, como San
Basilio y San Juan Crisóstomo y otros ilustres doctores de la
Iglesia. De joven, siguiendo las enseñanzas de Jesucristo, dejó
su familia y sus bienes, y fue a buscar la calma en una montaña,
donde se entregó a la oración, la contemplación y el trabajo.
Dios le otorgó el don milagroso de sanar las enfermedades del
cuerpo y del espíritu, y sus prodigios llegaron a conocerse en
lejanos países.
Muchos jóvenes siguieron su ejemplo, imitando sus virtudes,
escuchando sus enseñanzas y adoptando su espiritualidad. Fueron
llamados discípulos de San Marón y, después de su muerte,
ocurrida en el año 410, aumentaron mucho y crearon el Convento
de San Marón, que cobijaba a numerosos monjes que se dedicaron a
luchar con heroísmo contra los errores doctrinales de su época.
En el año 517, los cristianos monofisitas, que no aceptaron la
fe católica definida en el Concilio Ecuménico de Calcedonia
(451), mataron a 350 discípulos de San Marón, que son recordados
como los “discípulos mártires de San Marón”, y así quedó sellada
la obra maronita con su sangre.
El nombre de maronitas se aplicó a todos los que, en el
Patriarcado de Antioquía, siguieron la orientación religiosa de
San Marón y sus discípulos. Ante la invasión árabe ocurrida en
el siglo VII, los maronitas escaparon de la opresión de los
conquistadores y se refugiaron en los montes y los valles del
Líbano, donde formaron la Iglesia Maronita bajo el liderazgo de
San Juan Marón, un monje discípulo de San Marón, reconocido como
el primer patriarca maronita de Antioquía y de todo el Oriente.
Durante siglos, los maronitas sufrieron grandes pruebas,
persecuciones, servidumbre y muerte; sin embargo, gracias a la
perseverancia y santidad de los monjes, pudieron conservar la
verdadera fe, ofreciendo a las generaciones que les sucedieron
un espíritu de libertad que les preservó de ser asimilados por
el Islam.
Con la llegada de los cruzados en 1098, comienza una nueva época
para los maronitas. Ellos ayudan a consolidar la conquista
emprendida por las cruzadas, con lo cual restablecen sus
contactos con la iglesia latina, interrumpidos por la dominación
árabe; esto reforzó la fidelidad de los maronistas a la iglesia
de Roma.
Hasta hoy, los maronitas tienen un patriarca que lleva, junto a
su propio nombre, el nombre de Pedro, el apóstol de Cristo,
primer obispo de Antioquía y, más tarde, primer obispo de Roma,
vicario de Cristo y Papa de la Iglesia. Actualmente, el
patriarca maronita es Nasrala Butros Sfeir, quien es, al mismo
tiempo, cardenal de la Iglesia Católica.
La Iglesia Maronita ha heredado y conservado las tradiciones de
las primitivas comunidades cristianas de Jerusalén y Antioquía.
Los maronitas no son, pues, una secta ni una religión
misteriosa, ni una iglesia cristiana disidente, sino un pueblo
católico de origen definido, una comunidad particular dentro de
la Iglesia, que ha tenido un destino providencial en la defensa
de la fe gracias al desarrollo de su historia y a la mística de
sus santos, entre los cuales figuran San Marón, San Juan Marón y
los contemporáneos San Charbel, Santa Rafka y San Nimatullah
Al-Hardini.
En la actualidad constituyen la principal iglesia del Líbano y
ejercen cierta influencia en las naciones cercanas. Gracias a
una fuerte y numerosa inmigración, causada en gran medida por
las convulsiones históricas que han sacudido a la region, los
maronitas han llegado a contar con comunidades importantes tanto
en América del Norte y Suramérica, así como en los demás
continentes.
Católico maronita de origen libanés. Emigró con su familia a
Venezuela. Reside en Miami.
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