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6 de febrero de 2005
5o Domingo del Tiempo Ordinario [Ciclo A]
Evangelio según San Mateo 5:13-16
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la
tierra. Y si la sal se vuelve desabrida, ¿con qué se le puede
devolver el sabor? Ya no sirve para nada sino para echarla a la
basura o para que la pise la gente. Ustedes son luz para el
mundo. No se puede esconder una ciudad edificada sobre un cerro.
No se enciende una lámpara para esconderla en un tiesto, sino
para ponerla en un candelero a fin de que alumbre a todos los de
la casa. Así, pues, debe brillar su luz ante los hombres, para
que vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre de ustedes que
está en los cielos”.
Comentario breve:
El contenido principal del Evangelio de Mateo está dividido en cinco
discursos que representan los cinco libros de Moisés (La Ley).
El mismo enfatiza el rol de Jesús como Maestro. Las palabras de
hoy son parte del primer discurso, también conocido como el
Sermón de la Montaña. Para las personas que vivían en el tiempo
de Jesús, la sal era un elemento precioso porque se usaba para
preservar la carne y el pescado y para resaltar su sabor. Cuando
Jesús compara a sus seguidores con la sal, les estaba pidiendo
que mejoraran la calidad de la vida y que impidieran que se
echara a perder. Asimismo, la luz de una lámpara de aceite era
indispensable en una época cuando no había electricidad ni
linternas. Jesús también les dijo que fueran como la luz de una
lámpara de aceite que ilumina la oscuridad de las calles y casas.
Tres
ideas importantes de la lectura:
-
Por
nuestro Bautismo nos convertimos en sal y luz para el mundo.
-
Debemos influir en el mundo por medio de
nuestras buenas obras. Si fallamos, seremos como una sal
insípida o una lámpara apagada.
-
No puede haber discipulado privado ni secreto.
Si la gente no ve nuestras buenas obras no glorificarán a
Dios.
Para
la reflexión:
-
¿Qué puedo hacer concretamente esta semana para llevar luz a una situación
de oscuridad? Por ejemplo: ayudar a las víctimas del Tsunami
o a una familia necesitada de mi propio barrio.
-
¿Trabajo para mejorar la calidad de vida alrededor mío o soy un católico de
“closet”? ¿Pueden las personas ver mis buenas obras?
Explique.
13 de febrero de 2005
1er. Domingo de Cuaresma [Ciclo A]
Evangelio según San Mateo 4:1-11
En aquel tiempo, el Espíritu Santo condujo a Jesús al desierto para que
fuera tentado por el diablo. Y después de estar sin comer
cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. Entonces, se le
acercó el tentador y le dijo: “Si eres Hijo de Dios, ordena que
esas piedras se conviertan en pan”. Pero Jesús respondió: “Dice
la Escritura que el hombre no vive solamente de pan, sino de
toda palabra que sale de la boca de Dios”. Después de esto, el
diablo lo llevó a la Ciudad Santa, y lo puso en la parte más
alta del templo, y le dijo: “Si eres Hijo de Dios, tírate de
aquí para abajo. Puesto que la Escritura dice: ‘Dios ordenará a
sus ángeles que te lleven en sus manos para que tus pies no
tropiecen en piedra alguna’. Jesús replicó: “Dice también la
Escritura: ‘No tentarás al Señor tu Dios’. Enseguida lo llevó el
diablo a un cerro muy alto, le mostró toda la riqueza de las
naciones y le dijo: “Te daré todo esto si te hincas delante de
mí y me adoras”. Entonces Jesús le respondió: “Aléjate de mí,
Satanás, porque dice la Escritura: ‘Adorarás al Señor tu Dios, a
él solo servirás’. Entonces lo dejó el diablo y acercándose los
ángeles se pusieron a servir a Jesús.
Comentario breve:
Hace cuatro domingos leímos acerca del Bautismo de Jesús en donde fue
revelada su identidad como el Hijo amado de Dios. El pasaje de
hoy nos narra la tentación y la prueba del Hijo de Dios. Las
tentaciones y las respuestas que les da Jesús muestran la clase
de Hijo que es, confiado y obediente. Hay un agudo contraste
entre la forma en que el antiguo Israel respondió cuando fueron
tentados en el desierto durante su huida de Egipto y la forma en
que Jesús lo hace. Israel fracasó, Jesús triunfó. Jesús fue
tentado por el demonio para que se rebelara contra Dios, y en
cada caso se negó utilizando citas del Libro del Deuteronomio
(8,3;6,1316). Es interesante notar que el demonio también
utilizó las citas de las Sagradas Escrituras para apoyar sus
propuestas. Podemos aprender de esto que conocer las Escrituras
“sólo con la cabeza” y memorizar sus pasajes no es suficiente
para ser seguidores de Jesús.
Tres
ideas importantes de la lectura:
-
Jesús es tentado a exhibir su posición y su
poder.
-
También es tentado para que ponga a prueba a
Dios al pedirle una intervención milagrosa.
-
Finalmente es tentado a asociarse con el demonio
para ganar control y autoridad política.
Para la reflexión personal o comunitaria:
Para
la reflexión:
1. ¿Caigo en alguna de estas tentaciones? Por ejemplo: Vanagloriarme de mi
poder o de mi autoridad, poner a prueba la bondad de Dios o
ceder a una necesidad exagerada de riqueza material.
2. ¿Le presto demasiada atención a ganar poder e influencia sin importarme
la justicia y la moral? Explique.
20 de febrero de 2005
2o Domingo de Cuaresma [Ciclo A]
Evangelio según San Mateo 17:1-9
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, su
hermano, y los llevó a un cerro alto, lejos de todo. En
presencia de ellos, Jesús cambió de aspecto: su cara brillaba
como el sol y su ropa se puso resplandeciente como la luz. En
ese momento, se le aparecieron Moisés y Elías hablando con Jesús.
Pedro tomó entonces la palabra y dijo a Jesús: “Señor,
(qué bien
estamos aquí! Si quieres, voy a levantar en este lugar tres
chozas: una para ti, otra para Moisés y la tercera para Elías”.
Pedro estaba todavía hablando cuando una nube luminosa los
envolvió y una voz que salía de la nube decía: “Este es mi Hijo,
el Amado, al que miro con cariño; a él han de escuchar”. Al oír
la voz, los discípulos cayeron al suelo, llenos de gran temor.
Jesús se acercó, los tocó y les dijo: “Levántense, no teman”.
Ellos levantaron los ojos, pero no vieron a nadie más que a
Jesús. Mientras bajaban del cerro, Jesús les ordenó: “No le
hablen a nadie de lo que acaban de ver, hasta que el Hijo del
Hombre haya resucitado de entre los muertos”.
Comentario breve:
La narrativa de la Transfiguración le confirmó a Mateo y a sus lectores que
Jesús era el Hijo de Dios. La voz del cielo repitió la
proclamación bautismal acerca de Jesús y añadió otro mandato: “escúchenlo”.
Pedro, Santiago y Juan formaban el círculo íntimo entre los
discípulos y fueron también los que Jesús llamó aparte en el
Jardín de Getsemaní. Por tanto, Mateo estaba muy interesado en
sus reacciones a esta manifestación de la gloria de Dios. La
historia nos dice que Pedro pidió permiso para construir tres
tiendas en la esperanza de que se pudieran quedar con Jesús en
ese maravilloso lugar hasta la llegada del Reino. Era una
reacción humana natural después de ver algunos de los cambios
externos de Jesús y de experimentar una chispa de su Reinado.
Jesús hizo trizas las esperanzas al exigirles que bajaran de la
montaña (de nuevo a la realidad) y a no tener miedo. La
presencia de Moisés y Elías representaba la Ley y los profetas
del Antiguo Testamento.
Tres
ideas importantes de la lectura:
-
La Transfiguración fue una experiencia histórica
de carácter visionario.
-
Sólo a la luz de la resurrección de Cristo puede
entenderse a cabalidad el significado de este evento.
-
Cuando los discípulos se atemorizaron Jesús los
animó a no tener miedo.
-
Para la reflexión personal o comunitaria:
Para
la reflexión:
-
¿Soy el tipo de católico que siempre espera estar en la cima de una
montaña disfrutando de visiones de gloria?
-
¿ De qué tengo miedo si bajo de la montaña? ¿Demasiado trabajo? ¿Un cambio
de vida? ¿Las expectativas que tiene la gente de mí como
cristiano?
27 de febrero de 2005
3er. Domingo de Cuaresma [Ciclo A]
Evangelio según san Juan 4:5-42
En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaria llamado Sicar, en la
tierra que el patriarca Jacob había dado a su hijo José. Allí se
encuentra el pozo de Jacob. Jesús, cansado por la caminata, se
sentó sin más, al borde del pozo. Era cerca del mediodía. Una
mujer samaritana llegó para sacar agua, y Jesús le dijo: “Dame
de beber”. En ese momento se habían ido sus discípulos al pueblo
a hacer compras. La samaritana le dijo: “Cómo tú que eres judío,
me pides de beber a mí, que soy una mujer samaritana?” (hay que
saber que los judíos no se comunican con los samaritanos). Jesús
le contestó: “Si conocieras lo que Dios te quiere dar, y quién
es el que te pide de beber, tú misma me pedirías a mí, y yo te
daría agua viva”. Ella le dijo: “Señor, no tienes con qué sacar
agua y este pozo es profundo, ¿dónde vas a conseguir esa agua
viva? ¿Eres, acaso, más poderoso que nuestro antepasado Jacob,
que nos dio este pozo, del cual bebió él, su familia y sus
animales?” Jesús le contestó: “El que bebe de esta agua, vuelve
a tener sed, pero el que beba del agua que yo le daré, no
volverá a tener sed. Porque el agua que yo le daré se hará en él
manantial de agua que brotará para vida eterna”. La mujer le
dijo: “Señor, dame de esa agua, para que no sufra más sed, ni
tenga que volver aquí a sacarla… veo que eres profeta. Nuestros
padres siempre vinieron a este cerro para adorar a Dios y
ustedes los judíos, ¿no dicen que hay que adorar en Jerusalén?”
Jesús le dijo: “Créeme, mujer, que ha llegado la hora en que
ustedes, ni en este cerro, ni tampoco en Jerusalén, adorarán al
Padre. Ustedes samaritanos, adoran lo que no conocen, mientras
que nosotros los judíos conocemos lo que adoramos: porque la
salvación viene de los judíos. Pero llega la hora, y ya estamos
en ella, en la que los verdaderos adoradores adorarán al Padre
en Espíritu y en Verdad. Porque ésos son los adoradores que
busca el Padre. Dios es Espíritu y los que lo adoran deben
adorarlo en Espíritu y en Verdad”. La mujer contestó: “Yo sé que
el Cristo está por venir. Cuando él venga nos aclarará todo”.
Jesús le dijo: “Ese soy yo, el que habla contigo”… En este
pueblo muchos samaritanos creyeron en él y le pidieron que se
quedara con ellos. Y se estuvo allí dos días. Y en el pueblo
mucha más gente creyó en él al oír su palabra. Y le decían a la
mujer: “Ya no creemos por lo que tú contaste. Nosotros mismos lo
hemos oído y estamos convencidos de que éste es verdaderamente
el Salvador del mundo”.
Comentario breve:
El capítulo 4 del Evangelio de Juan nos ofrece otro ejemplo de lo novedoso
de la vida y el mensaje de Jesús. Los capítulos del 1 al 3
narran el milagro de Caná, la purificación del Templo y la
visita de Nicodemo en medio de la noche. Hoy leemos sobre el
poderoso encuentro, demoledor de barreras, entre Jesús y la
Samaritana. Las mujeres samaritanas estaban consideradas por los
judíos impuras, y por tanto, a los judíos se les prohibía tomar
de ninguna vasija que ellas tocaran. Jesús inició la
conversación pidiendo agua, y después le reveló a la mujer
atónita que él era el Cristo que debía venir. La mujer se
convirtió en una misionera, descrita casi en las mismas palabras
en que Jesús describe a los discípulos en su oración sacerdotal.
(17,20)
Tres
ideas importantes de la lectura:
-
“Yo soy él” puede traducirse por el “Yo soy” con
que el Antiguo Testamento designa a Yahvé.
-
El agua de vida es la revelación de Dios que
trae Jesús.
-
El Reino de Jesús no es de paredes, sino de
puentes. Le encargó su misión a una extranjera, una
marginada que estaba fuera del círculo religioso de su
tiempo.
Para
la reflexión:
-
¿Acojo en mi vida a los extraños, los pecadores, los marginados?
-
¿Me molestan la apertura y la libertad interior de Jesús? ¿Por qué?
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