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El 29 de enero, la iglesia St. Michael se llenó completamente de feligreses, reunidos con motivo de la muerte, a los 80 años de edad, del P. Eduardo Pastor, natural de España, quien sirvió a la parroquia durante 35 años. El P. Pastor falleció por causas naturales el 27 de enero. “Nos sentimos como huérfanos, porque él lo era todo aquí”, dijo el P. José Paz, párroco de St. Michael. Aunque el P. Pastor nunca fue un sacerdote de la arquidiócesis, había sido parte inseparable de la parroquia desde 1970, cuando vino por primera vez, a pasar su mes de vacaciones en compañía de su amigo el P. Xavier Morrás, entonces párroco de St. Michael. El P. Pastor vino para quedarse definitivamente en 1993, después de retirarse de su diócesis de Pamplona, en España. “Hizo el trabajo de tres asistentes”, dijo el P. Paz. El P. Pastor también dirigía la música y organizaba las liturgias en la parroquia. “Llenó nuestra iglesia de canciones y alegría. Y todo esto lo hizo con la mayor de las humildades: no por su propia exaltación, sino por la gloria de Dios”, dijo la feligresa Lenore Rodicio. Los feligreses lo calificaron también de brillante, dotado y generoso. No sólo compartía su considerable talento; también compartía los pocos bienes materiales que poseía con los menos afortunados. Nacido en Pamplona (norte de España) el 21 de enero de 1925, el P. Pastor escuchó la llamada al sacerdocio cuando tenía 17 años. Fue ordenado el 23 de julio de 1950, y dedicó parte de su vocación a la restauración de templos y a las obras artísticas. Después de retirarse del sacerdocio activo y establecerse en Miami, el P. Pastor comenzó “la segunda fase de su sacerdocio”, dijo Rodicio. “Después de muchos años reparando templos de piedra, descubrió que estaba listo para dedicarse enteramente a la reparación y la construcción de templos humanos”. Rodicio citó las palabras del P. Pastor: “He visto con mis propios ojos cuánto se puede hacer por la gloria de Dios, y he tenido la íntima satisfacción de ser su apóstol”. “Todos los que lo recordamos lamentamos el gran vacío que deja en nuestra parroquia, pero, al mismo tiempo, nos regocijamos de que este santo sacerdote haya ido a encontrarse con el Señor”, dijo Rodicio. La misa por sus exequias fue concelebrada el 29 de enero por el Arzobispo John C. Favalora y otros sacerdotes de la arquidiócesis. El entierro tuvo lugar en el cementerio Our Lady of Mercy, de Miami. Sobreviven al P. Pastor su cuñada y sus sobrinos y sobrinas, que viven en Pamplona.
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