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En Comunión con las comunidades cubanas de Miami y de Cuba:
Visión y
Propósito
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Arzobispo John C. Favalora |
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1. Reconocer el Dolor de Todo el Pueblo Cubano
Crear un espacio sagrado desde donde podamos reconocer nuestro
dolor personal y entender con empatía y respeto lo que ha
significado el proceso del exilio y el sufrimiento del pueblo en
Cuba durante este tiempo. Tomando en cuenta las diferentes
formas del sufrimiento generadas por este proceso en todo el
pueblo cubano, sin comparaciones, hacer una lectura desde la fe
de este hecho del dolor, mirando los aspectos de redención, que
son un llamado a la misión.
2. Superar Nuestros Miedos
“Ustedes son y deben ser los protagonistas de su propia historia
personal y nacional”.
–Papa Juan Pablo II, Cuba 1998
Aceptar el reto de nuestro protagonismo buscando superar los
obstáculos que nos impiden tomar posturas públicas en libertad
según nuestra conciencia, por medio de la Iglesia como espacio
seguro, apreciando la dignidad del otro, reconociendo el
pluralismo político en Miami y afirmando el derecho a discrepar.
3. Procurar Encuentros Amplios
A partir de un diálogo sincero y honesto, y de un intercambio
intelectual y espiritual, desarrollar un proceso de encuentro
con la Iglesia en Cuba, que lleve al conocimiento, al
entendimiento y la comunión. Como consecuencia de esto, apoyar
el papel mediador y facilitador de la Iglesia en la
reconciliación del pueblo cubano.
4. Desarrollar una Pastoral de Acogida
Hacer que los cubanos recién llegados encuentren acogida y
acompañamiento en nuestras parroquias. Que éstas reconozcan las
características, percepciones, situaciones y retos de los que
llegan de Cuba y sepan facilitar su proceso de integración
humana, cultural, social y eclesial.
5. Promover la Ayuda Humanitaria
Inspirados por el mensaje del Papa Juan Pablo II a los Obispos
en Cuba:
“Ayúdenles [los cubanos en la Diáspora], desde la predicación de
los altos valores del espíritu, con la colaboración de otros
Episcopados, a ser promotores de paz y concordia, de
reconciliación y esperanza, a hacer efectiva la solidaridad
generosa con sus hermanos cubanos más necesitados, demostrando
también así una profunda vinculación con su tierra de origen”.
Promover y animar las fuentes de apoyo generoso a los proyectos
de la Iglesia en Cuba, desde su capacidad y disposición de
encauzar la ayuda que proviene de la Diáspora. Manteniendo la
autonomía de las ayudas humanitarias que existen actualmente, se
tomará en cuenta las prioridades pastorales de la Iglesia cubana,
para, a través de ella, llegar a todo el pueblo cubano.
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