Maestra del Año llama hogar a su escuela
Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic
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Wendy E. Lockard.
Foto por Ana Rodríguez-Soto |
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Cuando los alumnos de Wendy E. Lockard se despiden de ella el
viernes, no le desean “que tenga un buen fin de semana”, sino
que le dicen: “Hasta el domingo”.
La presencia de Lockard en la parroquia de St. Jerome, de Fort
Lauderdale, se nota de muchas maneras. Forma a los lectores, es
ministra extraordinaria de la eucaristía, forma parte de las
comisiones de liturgia y de educación religiosa, y participa en
el grupo Emaús para mujeres.
Su empleo titular es el de maestra de lenguaje y religión de
séptimo y octavo grados en la escuela de St. Jerome. Pero
también prepara a los estudiantes de octavo grado para la
confirmación, asesora al concejo estudiantil, preside la
agrupación Junior National Honor Society, prepara a los
participantes de los concursos anuales de ortografía y geografía,
apadrina a los nuevos maestros y enseña ballet y jazz después
del horario de clases.
“Esto no es un trabajo: es una vocación”, dijo Lockard, que ha
recibido el premio National Catholic Educational Association’s
Distinguished Teacher (Maestra Distinguida de la Asociación
Nacional Católica de Educación) de 2005, en la región sudeste de
Estados Unidos, que se extiende desde Puerto Rico hasta
Delaware.
Lockard forma parte del grupo de 12 educadores galardonados con
este premio en todo el país, y la segunda persona que lo recibe
en St. Jerome. Es la sexta que lo recibe en la arquidiócesis
desde 1982.
“No sólo es una excelente maestra en el aula, sino que integra
su fe a sus enseñanzas”, dijo la directora de St. Jerome, la Hna
Vivian Gómez, religiosa de San Felipe Neri que obtuvo el premio
a la Directora Distinguida de la región sudeste en 2003.
“Esta es mi familia mayor”, dijo Lockard, que vive con su esposo
en Davie pero asiste a la parroquia de St. Jerome.
Lockard, graduada de elocución y teatro, se enamoró de la
educación católica luego de ser contratada como maestra de sexto
grado en una escuela católica de Nueva Jersey. Natural de San
Antonio (Texas), se había mudado a Nueva York para estudiar
teatro y danza.
“Practiqué la danza profesional en Nueva Jersey por un tiempo,
pero necesitaba algo más”, recordó.
Ha enseñado en escuelas católicas durante 24 años, los últimos
16 en St. Jerome, que cuenta con unos 300 estudiantes, desde el
tercer nivel de prekindergarten hasta el octavo grado.
Lockard dijo que le encantaba enfrentar el reto de la educación
intermedia, especialmente el de preparar a estudiantes del
octavo grado para la secundaria.
“Estos muchachos están en una encrucijada, y a mí me gusta
encontrarme allí para ayudarlos a adquirir las herramientas
necesarias para seguir adelante”.
“Es exigente, pero nos fija estándares que debemos cumplir, y
quiere que los cumplamos”, dijo la alumna de octavo grado
Jennifer Galleta.
“Trabaja con cualquier estudiante que tenga alguna dificultad”,
señaló Patrick Scherer, compañero de aula de Jennifer. “Trabaja
con uno hasta lograr que entienda”.
Aunque podría ganar un salario más alto en otra parte, Lockard
no se concibe a sí misma fuera de las aulas de una escuela
católica.
“Lo que me motivó fue que podía ir a la iglesia y vivir mis
valores en el aula todos los días”, afirmó Lockard. “Quiero
estar donde está el Evangelio. Toda esta gente con la que
trabajo, vive el Evangelio”.
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