El Papa en el Angelus: ofrecer los sufrimientos por el mundo y
el cambio personal

El Papa Juan Pablo II hizo una breve aparición desde su ventana
del Policlínico Gemelli, el domingo 6 de marzo, para dar la
bendición a los fieles que previamente escucharon sus
reflexiones, leídas en la Plaza San Pedro por el Arzobispo
Leonardo Sandri.
En el texto leído por Mons. Sandri, el Santo Padre recordó que
“Cristo, curando al ciego de nacimiento, se presenta como la luz
del mundo. Él ha venido para abrir los ojos del hombre a la luz
de la fe. La fe es luz que guía en el camino de la vida, es
llama que conforta en los momentos difíciles”.
“Para los creyentes”, agregó, “nacidos a la vida sobrenatural
con el Bautismo, la Cuaresma es tiempo favorable para venir a la
luz, es decir, para renacer del Espíritu, renovando la gracia y
el compromiso bautismal”.
El Pontífice expresó su agradecimiento “por los tantos signos de
afecto. Deseo manifestar un especial reconocimiento a la
cercanía de los creyentes de otras religiones”, algunos de los
cuales “han querido venir aquí al hospital para rezar”.
“Continuemos juntos la preparación para la Pascua, ofreciendo a
Dios también el sufrimiento, por el bien de la humanidad y
nuestra purificación”.
Al final, el Santo Padre encomendó a los cristianos a María,
“para que nos ayude a obtener de Cristo el don de una fe siempre
más clara y más fuerte, para que podamos ser coherentes y
valientes testimonios de su Evangelio”.
Al término del rezo del Angelus dominical, el Papa bendijo desde
su ventana a los fieles que se reunieron, a pesar del húmedo
frío romano, en una pequeña plaza desde la cual es posible
observar las habitaciones en el décimo piso del hospital Gemelli.
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