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Declaración del Arzobispo John C. Favalora sobre la muerte de Terri Schiavo

 

Dios, en Su misericordia, se ha llevado consigo a Terri Schiavo. Que encuentre la paz junto a Él para siempre. Que Dios tenga misericordia de los responsables de su muerte por inanición, y que Dios dé nuevas fuerzas a todas las personas que respetan la vida, para que puedan seguir luchando valerosamente por esta justa causa.

En los meses y años por venir, quienes están comprometidos con el respeto a la vida tendrán la oportunidad de demostrarlo, poniendo en vigor leyes que prevengan en el futuro la muerte por inanición de cualquier persona discapacitada. Las leyes deben proteger la vida desde su concepción en la matriz hasta la muerte natural, sin excepción alguna.

Todos debemos preparar testamentos que eviten confusiones en el futuro. Un testamento, sin embargo, no debe contener nada que sea contrario a la vida. Los medios artificiales nunca son moralmente obligatorios para mantener la vida. El alimento y la hidratación, independientemente del tubo para suministrarlos, no se consideran un medio artificial, excepto cuando empeoren la situación clínica de la persona, o cuando la muerte sea inminente. Moralmente, no debemos pedir en el testamento que se nos nieguen el agua y el alimento, puesto que esto es inanición, una manera deliberada de dañar el cuerpo.

Seguimos orando para que nuestro gran país se ocupe responsablemente de las muchas cuestiones legales y ético-morales que el caso de Terri Schiavo ha motivado, y para que nos decidamos a optar por la sólida opción de la vida en todos aquellos casos en que existan incertidumbres científicas o médicas.

 31 de marzo de 2005