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SEPI capacita a asesores adultos
de pastoral juvenil hispana

Angelique Ruhi-López
La Voz Católica

La clase de metodolgía para asesores adultos de primer año disfruta de una actividad dinámica para comenzar la sesión. “La metodología que nos enseñan es una caja de herramientas para entender la psicología de los adolescentes”, explicó Pedro Rivas, de la Arquidiócesis de Mobile, Alabama.
Fotos: Angelique Ruhi-López

Sociología, psicología, metodología y teología son palabras que hacen pensar en clases universitarias avanzadas, pero estas cuatro materias son las que se enseñan en la Escuela de Asesores Adultos de la Pastoral Juvenil que ofrece el South East Pastoral Institute (SEPI). Éste es el cuarto año del programa, que este año se llevó a cabo del 23 al 29 de enero.

“Cada diócesis [del sureste] puede enviar a directores de pastoral hispana que estén trabajando con jóvenes. Es importante profundizar en verdades de la fe para ser guías de muchachos”, explicó el P. Mario Vizcaíno, director del SEPI.

El P. Vizcaíno expresó su preocupación por los pronósticos del Censo, según los cuales hay 44 millones de hispanos en los Estados Unidos, y 22 millones de ellos tienen menos de 27 años. En el año 2050 –en dos generaciones– habrá 102 millones de hispanos en los Estados Unidos. Aunque en Miami la edad media es muy alta, la mayor parte de los hispanos del sureste de los Estados Unidos son jóvenes. El P. Vizcaíno les comunicó a los obispos del sureste estas proyecciones del censo.

Aidé Sánchez (izq.), de la Diócesis de Charleston, en Carolina del Sur, e Ingrid Loesener (der.), de la Diócesis de Orlando, comparten sus preocupaciones sobre la pastoral juvenil. Sánchez vino de México hace cinco años, y Loesner vino de Guatemala hace 25 años. Ambas han creado grupos juveniles en sus parroquias durante este último año.

“El Arzobispo Oscar Lipscomb [de la Arquidiócesis de Mobile, Alabama] observó que la Iglesia Católica en Europa se está muriendo, y que no habrá nacimiento o crecimiento en los Estados Unidos si no es por los hispanos. Animó a los otros obispos a que sean concientes de la importancia de los hispanos, al invertir personal y dinero en la pastoral hispana”, dijo el P. Vizcaíno.

Tan importantes son los jóvenes y los hispanos para los obispos, que –en unión con La Red Nacional de Pastoral Juvenil Hispana–, han convocado al primer Encuentro Nacional de Pastoral Juvenil Hispana, que se llevará a cabo del 8 al 11 de junio de 2006 en la Universidad Notre Dame, en Indiana. El propósito del encuentro es compartir las mejores prácticas y principios comunes de la pastoral juvenil hispana para llegar a una visión común. Este año, el período previo al encuentro será de oración y preparación para esa reunión nacional.

Gisela Del Risco y Victor Hugo, de la Arquidiócesis de Mobile, Alabama, conversan sobre sus experiencias en la pastoral juvenil hispana.

Formar a los jóvenes hispanos –y a los asesores adultos que los guían– ha sido una preocupación del SEPI durante muchos años. En 2005, nueve diócesis del sureste participaron en la escuela para asesores adultos. El curso es de tres años, y ya se han graduado 19 asesores, cinco de ellos este año. En 2006 se graduarán nueve asesores, y –si permanecen en el programa–, hay 20 asesores adultos que tienen la oportunidad de graduarse de la escuela en 2007.

Enedino Aquino, que lleva ocho años de agente de pastoral a tiempo completo en la Diócesis de Charlotte, en Carolina del Norte, fue uno de los cinco que terminó su tercer año en el programa.

“La meta es venir aquí y absorber todo como una esponja, para dárselo a la comunidad después de regresar a nuestra realidad”, señaló Aquino, que llegó a los Estados Unidos hace 14 años desde Tampico, México. “Se está creando una realidad nueva, la de entrar en el reto de encaminar nuestra Iglesia”.

Según un artículo sobre los católicos en el sur de Estados Unidos, publicado en la revista Time el 14 de febrero de este año, los hispanos –mayormente mexicanos– representan la mitad de las católicos de la Diócesis de Charlotte, una cifra que aumenta en 10% cada año.

Para la Hna. Joan Pearson, también de la Diócesis de Charlotte, la Escuela de Asesores Adultos de la Pastoral Juvenil ha sido una oportunidad para aprender de los hispanos.

Los asesores adultos de la clase de metodología de primer año, enseñada por el P. Jorge Iván Gallo, trabajan en parejas durante una actividad que requiere “volver a la adolescencia” para tratar de entender y criticar lo que hacen los adultos.

“El SEPI nos ha ayudado mucho”, dijo la Hna. Pearson. “Tenemos muy pocos lugares a donde ir. El P. Mario entiende lo que estamos pasando. Los anglos tienen miedo de cruzar la nave y de lo que hacen los hispanos”. Su trabajo como coordinadora de la pastoral hispana dentro del vicariato de Hickory en la Diócesis de Charlotte, es “tomar a los hispanos de una mano, y a los anglos de la otra, y servir como puente entre los dos”.

La Hna. Pearson, que está en el segundo año de la escuela, señala que lo más valioso que ha aprendido es lo importante que es la estructura familiar para los hispanos, y que “las personas son más importantes que los horarios”.

Me siento humildemente agradecida de que esta gente me esté enseñando tanto”, expuso la Hna. Pearson. “He sido educadora durante 30 años, y estoy aprendiendo muchísimo. Esto es lo que me va a acercar a Dios”.

La trabajadora social Elsa Álvarez, que enseña en Florida International University, impartió sociología al grupo de segundo año.

“Es un grupo de calibre y de compromiso muy alto”, indicó Álvarez. “Desean crecer e implementar lo que aprenden aquí. Se enriquecen ellos y nos enriquecemos nosotros”.

La escuela está abierta a todo asesor adulto de jóvenes hispanos, desde los que acaban de empezar en la pastoral –como Aidé Sánchez, de la Diócesis de Charleston, en Carolina del Sur, e Ingrid Loesener, de la Diócesis de Orlando, quienes crearon grupos de jóvenes en sus parroquias hace menos de un año– hasta Pedro Rivas, de la Arquidiócesis de Mobile, que ha sido director de la pastoral juvenil hispana durante dos años, y que trabaja en cinco parroquias y con tres grupos juveniles.

“La metodología que nos enseñan es una caja de herramientas para entender la psicología de los adolescentes”, explicó Rivas, que terminó su tercer año en la escuela. “Estoy muy feliz de poder graduarme. Ha sido una oportunidad enriquecedora. No es una lucha, sino una misión linda que cada día se satisface”.

Marcos Cazares, de la Diócesis de Palm Beach, llegó hace dos años de México y dice que la escuela le ha permitido encontrar soluciones al reto de formar al grupo de jóvenes hispanos de su parroquia.

“He podido analizar la realidad de los jóvenes hispanos –los que nacen aquí y los que han llegado. Todos están juntos en un grupo y hay una barrera de cultura entre los dos”, señaló Cazares, que está en el segundo año del programa. “Aquí, se me está dando un plan para verlo, y nos enseñan por qué los jóvenes actúan así y la razón por la que actúan. Es una perspectiva abierta que nos ofrece nuevas técnicas para evangelizar. Estoy agradecido”.