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El Nuevo Papa

“La misión de Pedro en la Iglesia es la de afirmar en la fe y en el amor a la inmensa grey. Anticipo que Benedicto XVI va a ser un guía luminoso para la humanidad y también para todos los cristianos.” – Obispo Estévez

Felipe de Jesús Estévez
Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Miami

No me sorprendió la elección del Cardenal Ratzinger como sucesor de la sede de San Pedro, el pasado 19 de abril. Al escoger llamarse Benedicto, está dando el signo de que quiere que su pontificado sea promotor de paz y sabiduría.

Tengo tres imágenes del nuevo Papa. La primera es, verlo caminar con una sencilla sotana negra por la Plaza de San Pedro. Un hombre de tanta importancia en el Vaticano, el Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, andaba con toda sencillez y modestia. La segunda, fue verlo en la sala de trabajo de su oficina recibiendo a un número de obispos del sur de los Estados Unidos. Con gran amabilidad, entró con tres de sus colaboradores; nos hizo sentir hermanos, no subalternos. La mayor parte del tiempo dejó la palabra a sus colaboradores y, al final, respondió a todas nuestras preguntas con franqueza y seguridad de sí mismo, sin evadir ningún tema. La tercera imagen, es verlo escribiendo, ya que tiene un rico don para enseñar. He leído varios de sus libros; tenía varios otros que me esperaban en mi biblioteca.

El primer libro suyo que leí cuando era estudiante de teología, fue El Dios de Jesucristo. Me impresionó su certeza en mostrar que la existencia de Dios y su autorrevelación, engrandecen la historia humana y la felicidad del hombre. Explicaba sus puntos de vista con gran conocimiento y perspectiva pastoral: acercar a los indiferentes, los agnósticos y los incrédulos a una forma inteligente de pensar en el misterio de Dios.

Después, antes de ser ordenado sacerdote, leí Las ideas maestras del Concilio Vaticano II. Este libro me ayudó mucho, ya que el Concilio, que había suscitado tantas esperanzas de renovación en su convocación y preparación inicial, había dejado un mal gusto en sus primeros años de implementación. Había entrado al Seminario y, en mis primeros años, vi abandonar el sacerdocio a cuatro de los capellanes de mi escuela secundaria, que eran modelos sacerdotales para mí. La prensa católica reflejaba un clima de polarización que no había experimentado antes. Este libro me ayudó a interpretar el espíritu y la letra del Concilio en una rica clave eclesiológica, y empecé a entender la coherencia interna de tantos documentos, ante la dispersión que a veces sentía frente a ellos.

Hace unos años, mientras me disponía a iniciar un proyecto de construcción de iglesia, leí El espíritu de la liturgia. Allí me di cuenta del profundo amor del autor por la liturgia. Otros enfoques le daban una gran importancia al aspecto celebrativo de los participantes. El entonces Cardenal Ratzinger le daba más atención a la necesidad teocéntrica de la liturgia. El culto católico se centraba así en una experiencia de fe en el Dios trino, culmen de la actividad.

Sobre el celebrante, el coro y otros responsables de la actividad sagrada de la asamblea, ese libro me hizo estar muy alerta para evitar un exceso antropológico en el culto mismo, orientando iniciativas que fortalezcan los lazos afectivos entre los presentes, para antes o después del culto. Vi el fruto de recogimiento y piedad cuando la Misa se celebraba de esta forma. Años después, volví a leer estas ideas, ampliadas, en Dios con nosotros: la Eucaristía, centro de la vida cristiana, en que muestra la riqueza y la dignidad de la Misa.

¿Qué espero del nuevo Pontífice? Su ministerio petrino; la misión de Pedro en la Iglesia es la de afirmar en la fe y en el amor a la inmensa grey. Anticipo que Benedicto XVI va a ser un guía luminoso para la humanidad y también para todos los cristianos. En él había el secreto deseo de poder escribir algunos libros en su retiro. La Divina Providencia tenía otros planes para él. Somos afortunados de que esos sueños de promover la verdad, los realizará ahora con la máxima autoridad de su magisterio universal.

20 de abril de 2005.