China y Corea del Norte ocultaron muerte del Papa Juan Pablo II
por una semana
ACI
Los regímenes comunistas de China y Corea del Norte decidieron
censurar la libertad de información ocultando, por varios días,
el fallecimiento del Papa Juan Pablo II, aislando a la población
de los homenajes ofrecidos en todo el mundo.
De esta manera, se palpó nuevamente la persecución a la cual es
sometida la Iglesia en ambos países, a pesar de que sus
gobernantes se esfuerzan por “demostrar” todo lo contrario a
través de la formación de “iglesias patrióticas”, que en
realidad son asociaciones controladas por el gobierno.
En el caso de Corea del Norte, los católicos que viven
clandestinamente se enteraron de la noticia una semana después.
Sólo los que habitan en la capital Pyonyang pudieron informarse
con tres días de atraso.
A esto se suma el hecho de que recién ayer un poco más de cien
feligreses pudieron celebrar una Eucaristía por la memoria del
Pontífice. Sin embargo, en ella no se permitió hacer referencia
a la defensa de la libertad o críticas a los regímenes
totalitarios, que fueron algunas de las características del
Pontificado de Juan Pablo II.
Este suceso se suma a la lista de presiones ejercidas por el
gobierno comunista de Corea del Norte contra la Iglesia, como la
prohibición de fundar seminarios.
Por su parte, las autoridades de China utilizaron su control
sobre los medios de comunicación para impedir que la población
se informase sobre lo que venía ocurriendo en el Vaticano.
Además, su delegación diplomática fue una de las ausentes
durante las exequias del Papa Juan Pablo II, el viernes 8 de
abril.
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