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Homenaje a Juan Pablo II en Pinar del Río

Sergio Lázaro Cabarrouy Fernández-Fontecha

Al lugar de su primera misa en Cuba vinieron los villaclareños par

La gente pregunta y se acuerda de aquel que hace 7 años estuvo aquí y reunió multitudes, y trajo esperanzas, arrancó gritos de Libertad, Libertad. “Y sacó de los cubanos la procesión que llevan dentro”. En estos días cuando hablan de él y de "esas cosas de la Iglesia", a las personas le brillan los ojos, te mira y te escucha como quien no quiere perder un detalle. Juan Pablo II significa liberación para los cubanos. Significa "salir" hacia delante y hacia arriba, nos hace salir del agobio cotidiano y nos hace ver que "el mundo no es solo esto, que hay mas", me decía, un compañero de trabajo en el taller. Y mirando en la televisión la concentración de personas en la Plaza de San Pedro: Agregó "Mira eso, tiene un pueblo, y eso que se murió, a mí me parece que ahora es cuando va a rendir".

Cuando un amigo entrañable, o un familiar mueren, solemos preguntarnos si fuimos con él, tal como se merecía. La misma pregunta se la debían hacer los cubanos, con respecto a las enseñazas de Juan Pablo II. ¿Hemos intentado al menos ponerlas en práctica? ¿Somos, 7 años después de su visita, más protagonistas de nuestra propia historia, personal, familiar y social? ¿Estamos más abiertos al mundo? En la respuesta a estas preguntas está el porqué de muchos de nuestros sufrimientos y alegrías. En la aplicación de su enseñanza, nos va en gran medida el futuro como personas y como Nación.

Un amigo me escribía ayer desde Roma: estamos consternados, se nos ha muerto el Obispo. Se nos ha ido el Papa, y le contesté: " Aquí también se nos murió, pero apuesto a que allá también pasa lo que aquí a los ojos de la fe: Está más vivo que nunca."

Participantes en la Misa ora por el Papa difunto

El Sr. Obispo de Pinar del Río, en compañía de todo su presbiterio, las religiosas y el pueblo cristiano de varias parroquias de la Diócesis, celebró una misa solemne en honor del Mensajero de la Verdad y la Esperanza, la voz se le quebraba en la homilía, cuando hablaba de las principales enseñazas del Papa en Cuba, y de las anécdotas de sus visitas Ad Limina en las que Juan Pablo II hizo siempre derroche de paternidad y cercanía. Las comunidades y las escuelas de la Iglesia en la Diócesis suspendieron muchas de sus actividades e hizo celebraciones especiales para rogar por el Papa difunto y por la Iglesia, para que siga siendo fiel al Espíritu Santo en esta coyuntura de la Historia. “La Iglesia en Pinar del Río, siempre recordará con cariño al Papa que lo saludó desde el avión, de camino a la Habana en aquella memorable tarde del 21 de enero de 1998” nos recordaba Mons. José Siro González Bacallao Obispo de Pinar del Río

Texto del mensaje

“Al sobrevolar el territorio de esa amada diócesis de Pinar del Río, antes de llegar a La Habana para iniciar mi viaje apostólico a Cuba, me complace dirigir un cordial saludo a los hijos e hijas de esa región occidental de la Nación, cuyos atractivos naturales evocan aquella otra riqueza que son los valores espirituales que les han distinguido y que están llamados a conservar y transmitir a las generaciones futuras para el bien y el progreso de la patria. Evocando la fiel entrega de los católicos, que en torno a su Obispo son imagen viva de la iglesia, les animo a perseverar en su opción de fe, su esperanza viva y su caridad solícita, y como prenda de mi afecto me complace impartir a toda la comunidad eclesial de Pinar del Río la Bendición Apostólica”