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Reciclaje” a beneficio
de los marginados de Honduras
Angelique Ruhi-López
La Voz Católica
Cuando los católicos de Miami dicen que van a llevar sus
televisores rotos y sus muebles viejos “al cura”, todo el mundo
sabe que se habla del P. Alejandro López. El P. Alejandro –como
se le conoce familiarmente– viaja de Choluteca, Honduras –donde
es presidente de la Fundación San José Obrero–, a Miami dos
veces al año para llenar remolques con todo lo que le quieran
donar.
“Hacemos reciclaje de todas estas cosas para ayudar a que la
gente [de Choluteca] lo pueda vender y proveer a necesidades
básicas para sus familias, y para demostrarles solidaridad”,
explicó el P. Alejandro.
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El P.
Alejandro López
en Choluteca, Honduras. |
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En
1965, el P. Alejandro llegó a Honduras de Cuba, y vio la gran
necesidad que allí había. Fue nombrado párroco de la iglesia San
José Obrero en 1971, y en 1972 pudo montar un dispensario con 40
camas, medicinas y otras provisiones obtenidas en Miami. Cuando
el Padre montó una fábrica de guantes y un taller de carpintería
entre 1978 a 1979, vino a Miami para buscar maquinarias. Fue en
este viaje cuando conoció a Mons. Agustín Román, quien le
permitió dejar un remolque en la Ermita de la Caridad para
recibir donaciones.
La
labor del P. Alejandro fue tan bien recibida en Miami, que en la
actualidad tiene que venir en mayo y en noviembre de cada año a
dos parroquias de la arquidiócesis, St. Michael y San Lázaro,
donde recoge numerosos remolques llenos de donaciones.
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El P.
Alejandro López en Choluteca, Honduras. |
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“Es
un proceso evangelizador que requiere apoyo”, señaló el P.
Alejandro. “Estoy muy agradecido a Dios y a los católicos de
Miami, que colaboran con tanta generosidad. Es testimonio de la
preocupación que tenemos como Iglesia por la gente marginada.
Gracias a las donaciones de Miami, hemos podido abrir en
Honduras programas de salud, vivienda, ecología y evangelización,
además de empresas de producción y capacitación”.
Entre dichos programas se creó el Instituto de Capacitación, que
ofrece cursos en reparaciones de equipos electrónicos como
televisores y computadoras, lo cual permite el “reciclaje” de
todas las cosas llevadas de Miami. También se ha creado un banco
de vivienda que ofrece préstamos para comprar alguna de las más
de 500 casas que se han construido desde que el P. Alejandro ha
estado allí.
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El P.
Alejandro López con un grupo de voluntarios en Miami. |
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Fanny Carrera ha apoyado al Padre desde Miami por muchos años.
Ella fue una de las 18 personas que viajaron el año pasado de
Miami a Choluteca para ver la obra.
“Uno sabe que lo que hace aquí los está ayudando, pero no es
comparable con lo que uno ve allí”, expuso Carrera. “Es un lugar
muy marginado, pero, gracias al Padre, la gente está trabajando.
Él les levanta la autoestima y les ofrece una nueva vida”.
“Esta obra lleva 30 años en el sur de mi país”, indicó Jonathan
Bonilla, quien empezó de niño como monaguillo en la parroquia
San José Obrero; fue director de una de las empresas creadas por
el P. Alejandro, y ahora es asistente del Padre. “Estamos
hablando de los barrios más marginales, para no decir que están
encima de un basurero”.
Bonilla dice que ha habido grandes cambios en los últimos 30
años.
“El
P. Alejandro es un cura que se preocupa por el bienestar de la
gente”, dijo. “Nos ha dado trabajo y empleo. Hemos experimentado
crecimiento porque él capacita a las personas”.
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El P. Alejandro López estará en Miami durante el mes de
mayo para recoger todo tipo de objetos a beneficio del
pueblo de Choluteca, Honduras. Los remolques estarán en
la parroquia St. Michael, 2987 W. Flagler St., Miami,
del 6 al 17 de mayo, y en la parroquia San Lázaro, 4400
W. 18th Ave., Hialeah, del 18 de mayo al 6 de junio. Se
ruega no llevar nada a las parroquias antes de estos
días. |

La
fábrica de guantes, en Choluteca.
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