SU SANTIDAD EL PAPA
 VOZ DEL ARZOBISPO
 ARQUIDIÓCESIS
 CALENDARIO
 MUNDO Y NACIÓN
 AMÉRICA LATINA
 EN LA FLORIDA
 CUBA Y LA DIÁSPORA
 INMIGRACIÓN
 ESPIRITUALIDAD
 ENSEÑAZAS DE
 LA IGLESIA
 REFLEXIONES
 BÍBLICAS
 LETRAS / CINE / ARTE
 EN COMUNIÓN
 QUIENES SOMOS
 ENLACES
 ARCHIVO
 BÚSQUEDA
 PORTADA
 
 

 

¡Nosotros rezamos por Cuba todos los días!

Germán J. Miret
Miami

Su Santidad Juan Pablo II saluda afectuosamente a la Sra. Leida Miret.

En 1993 visitamos Roma mi esposa Leida y yo junto con un matrimonio amigo nuestro.

Leida está en una silla de ruedas desde hace 38 años. Cuando nos íbamos acercando a la entrada del Aula Pablo VI, para estar presentes en la audiencia papal, los Guardias Suizos nos indicaban de movernos hacia las puertas más adelante. Así fue que nos ubicaron justo frente al escenario. En aquella época, Juan Pablo II, al final de las audiencias, se paseaba entre los enfermos, los saludaba, les hacía algún gesto cariñoso y les hacía algún comentario o formulaba una pregunta.

A los acompañantes nos advirtieron que no nos paráramos, que no hiciéramos gestos, ni dirigiéramos palabra alguna al Santo Padre, que él sería quien haría algún comentario.

Pensé que me iba a ser difícil obedecer esas peticiones. Le dije a Leida: dile que recé por Cuba.

El Santo Padre se nos acercó caminando entre las filas de asientos y espacios para las sillas de rueda.. Cuando llegó frente a nosotros, le dio la mano a Leida, ella le besó el anillo y no pudo decir palabra alguna, él le puso la mano en la cabeza y siguió hacia mí. Me puse en pie, le di la mano, y dije: “Santo Padre, ore por Cuba”.

Ya él se había volteado hacia la siguiente persona, pero al oír mis palabras, se detiene, da un giro y mirándome de frente me dice con voz fuerte:

¡Cuba! ¡Nosotros rezamos por Cuba todos los días!

Aquella experiencia vive imborrable en mi memoria. La conservo como una de las mayores bendiciones que el Señor me ha concedido. ¡Yo rezo por Cuba todos los días, …pero yo soy cubano!. El tener la certeza de que un hombre como el Papa, representante de Cristo en la Tierra, oraba cada día por mi pueblo, que lo tenía presente en su mente diariamente me llenó de alegría y esperanza.

Hoy Su Santidad se encuentra en presencia del Señor y estoy más seguro aun que hace 12 años, que Juan Pablo II ya no sólo ora, sino que intercede por Cuba y su pueblo diariamente. A nosotros nos corresponde ahora seguir sus consejos:

No tengan miedo…

Sean protagonistas de su propia historia…

¡Hagan cuanto esté en sus manos para construir un futuro cada vez más digno y más libre!

 Miembro de En Comunión