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Pesticidas amenazan a trabajadores
agrícolas de Florida

Marcela Cortés
EFE

Cientos de campesinos hispanos de Florida son presas del miedo, la desinformación y la falta de controles más estrictos con respecto a la manipulación de pesticidas, según reveló un estudio divulgado en la primera semana de mayo.

Según el informe, realizado por la Asociación de Trabajadores Agrícolas de Florida (FWAF, por su sigla en inglés) en 200 plantaciones en el centro y sur del estado, se descubrieron un total de 123 infracciones a las normas de control y manejo de pesticidas.

“Es preocupante que muchos de los patrones no están cumpliendo –y al parecer no tienen interés en cumplir– con las condiciones de seguridad necesarias para que no se den los casos de contaminación por los químicos”, afirmó Francisco Garza, coordinador de la FWAF para el sur del estado, que estuvo a cargo de la investigación.

Desde falta de agua y jabón para lavarse las manos tras la fumigación en las plantaciones, pasando por la aplicación de los químicos al mismo tiempo que los trabajadores recogen la cosecha, hasta la ausencia de entrenamiento con respecto a la manipulación de los pesticidas, son parte de las violaciones, en las que, de acuerdo al informe, muchas compañías incurren, y que pueden tener consecuencias fatales.

“Nuestra gente no tiene la información ni los recursos necesarios para prevenir intoxicaciones por contacto con los pesticidas, y en algunos casos éstas tienen consecuencias muy graves”, señaló Garza.

Entre las consecuencias que se han registrado entre los campesinos se cuentan casos que van desde constantes dolores de cabeza, náusea y mareos hasta lesiones irreversibles de la piel o posibles malformaciones congénitas, según el activista.

“Queremos que se investigue a fondo por qué nuestra gente está sufriendo de estos problemas, y que se sepa si tienen relación directa con el mal manejo de los químicos”, dijo.

De acuerdo con el activista, el miedo a la deportación entre los trabajadores agrícolas del estado, donde estima laboran unos 300,000 campesinos procedentes de México y Centroamérica –muchos de ellos indocumentados–, es un impedimento para que se reporten más casos.

“En el estado de Florida no se hacen inspecciones, a menos de que se haga la denuncia de irregularidades, y mucha gente no habla por miedo a perder el trabajo o por miedo a que los deporten”, afirmó Garza.

Destacó la necesidad de un mayor control sobre los propietarios de las fincas, para que cumplan con las regulaciones establecidas.

“Muchos dueños de fincas no se preocupan por poner en práctica las normas, porque saben que nadie se va a quejar y, si nadie se queja, no van a llegar a inspeccionarlos”, señaló el líder campesino.

Sin embargo, en el 2005 se ha disparado el número de denuncias ante el Departamento de Agricultura y Servicio al Consumidor del Estado de la Florida, al aumentar de 6 en todo 2004 a 74 en lo que va del presente año, según cifras oficiales proporcionadas Liz Compton, directora de Información Pública de la entidad.

“Actualmente tenemos 22 casos que están en proceso de investigación, entre los que se encuentran los de tres madres que tuvieron niños con malformaciones”, declaró la vocera.

El caso de un joven mexicano con serias lesiones en la piel tras entrar en contacto con pesticidas, y los de tres niños que nacieron con serias malformaciones, todos hijos de madres campesinas que trabajaban en una plantación en la zona de Immokalee, al oeste de West Palm Beach, han despertado la atención de las autoridades.