Presencia del cine católico en los Estados Unidos
En un principio…
El interés del cine por las cuestiones religiosas, en particular
por las católicas, no se suscita, por supuesto, recientemente.
En el año 2003, el obispo italiano Rino Fisichella publicó su
libro Cine e Iglesia, donde demuestra una estrecha
relación entre la entidad cine y la institución iglesia.
Nada menos que en 1896, el realizador Vittorio Calcina, que era
un director de los Hermanos Lumiere, los inventores del
cinematógrafo, filma el documental León XIII, que narraba
la vida de este Santo Padre.
Tres años más tarde, el mismo Calcina dirige la película de 10
minutos de duración, Passion Pathe, donde el
cinematógrafo, con unas herramientas todavía rudimentarias,
narraba los sufrimientos de Nuestro Señor Jesucristo. Estas dos
“joyitas cinematográficas” son propiedad de la Filmoteca
Vaticana.
Tiempo más tarde, entre 1899 y 1927, el cine continúa su interés
por la religiosidad. Así lo demuestra la película, todavía
silente, Rey de reyes, del realizador norteamericano
Cecil Blount de Mille. Se calcula que esta realización ha sido
vista por mas de 700 millones de personas en todo el mundo.
Escribía un investigador del cine religioso: “Rey de reyes
constituyo una catequesis mundial. Le hizo llegar al mundo, de
una forma simple desprovista de todo artificio, quién fue
Jesucristo y lo que significarían para el mundo sus enseñanzas y
la pureza de su estancia terrenal”.
Después de Rey de Reyes, Cecil B. de Mille siguió
llenando las pantallas del mundo con su épica religiosa. Así lo
demuestra sus filmes: El signo de la cruz, Las
cruzadas, etc.. No se puede escribir una historia seria del
cine norteamericano, sin incluir estas casi 3 décadas de
filmografía religiosa, que han quedado como un patrimonio de
Hollywood.
Auge e instituciones
En el año 1927 el cine, que ya había abierto sus ojos y daba sus
primeros pasos, comienza a hablar. La primera película sonora,
El cantante del jazz, con Al Jolson, se estrena.
Comienzan a surgir los grandes estudios, los de la
Metro-Goldwyn-Mayer, la Paramount, etc. Se crean las
instituciones: la Motion Pictures of America, La Academia de
Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood, etc. En fin, la
industria del cine crece y, al mismo tiempo, se organiza. Y
Hollywood, que durante los años que precedieron este auge mostró
un interés por la religiosidad, no lo iba a abandonar ahora.
Casi una década después que el cine comenzara a hablar, una
realización religiosa católica recibió sus primeros “Oscares”.
La canción de Bernadette, protagonizada por Jennifer
Jones y basada en el milagro perpetuo de Lourdes, recibió de la
Academia 12 nominaciones y cuatro “Oscares”, incluyendo el de la
mejor actriz, Jennifer Jones, que interpreto a Bernadette
Soubirous. Le siguieron Going my Way, sobre el Padre
Chuck O'Malley, que fue interpretado por Bing Crosby y obtuvo 10
nominaciones y siete “Oscares”, y la famosa Las campanas de
Santa María, que unió en la pantalla a dos leyendas del cine
norteamericano, Bing Crosby e Ingrid Bergman, y que obtuvo de la
Academia ocho nominaciones y un “Oscar”.
En años recientes, dos películas profundamente católicas fueron
dirigidas por el mismo realizador, el metodista Fred Zinneman.
A Man for all Seasons, protagonizada por Paul Scofield,
sobre la vida de San Thomas More, primer ministro de Inglaterra
y un hombre que dio su vida por perseverar en su fe católica.
Esta realización obtuvo de la Academia ocho nominaciones y seis
“Oscares”. La otra fue La historia de una monja,
protagonizada por Audrey Hepburn y, posiblemente, la mejor
película que se haya filmado sobre una vocación religiosa.
No queremos terminar este artículo sin referirnos al filme
The Sound of Music, interpretado por Julie Andrew y dirigido
por Robert Wise, un director de mucho talento que unió, en un
delicado balance, la fórmula mágica de Hollywood; el arte y la
taquilla. La película narra la historia de los Von Trapp, una
familia eminentemente católica y cuyos arreglos y canciones han
sido un deleite para las corales religiosas del mundo. The
Sound of Music obtuvo de la Academia 10 nominaciones y cinco
“Oscares”. Hay que destacar que la Academia de Artes y Ciencias
Cinematográficas de Hollywood ha premiado filmes, que sin
ofrecer demostraciones gráficas o verbales de fe religiosa, han
trasmitido un mensaje de naturaleza evangélica.
La Iglesia nunca ha sido ajena al cine. Si algún crítico,
escritor o historiador del cine dice lo contrario, peca contra
la verdad. Tenemos a su Santidad Pío XII, llamado “el papa del
cine”, con sus encíclicas, entre ellas Vigilanti Cura, y
sus convocatorias al Vaticano, para las llamadas “Misas del
Cine”, a algunas de las figuras más talentosas de la
cinematografía italiana y mundial, como Cesare Zavatini,
Vittorio de Sica, Gina Lollobrigida, Sofia Loren, Marcelo
Mastroiani, Anna Magnani, Vittorio Gasman; o a un papa como
Pablo VI, que demostró también su interés por el cinematógrafo
al escribir en unas de sus encíclicas: “Ya no hace falta sólo la
buena voluntad para trabajar en el apostolado del cine, sino
también la preparación técnica”. Estas palabras son un
recordatorio para quienes –incluyendo a algunos católicos–,
piensan que la Iglesia y el cine no tienen nada en común.
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