Los niños adoran al
Santísimo Sacramento
Ana Rodríguez-Soto
The Florida Catholic
Inspirados en el Año de la Eucaristía, unos 200 niños de la
escuela primaria Our Lady of Lourdes se han establecido como “adoradores”,
comprometiéndose a observar períodos de 15 minutos de oración
ante el Santísimo Sacramento.
“Están ardiendo de devoción”, dijo Melba Remoir, que organizó el
programa junto con su colega maestra de religión Nicole Cedeño.
“Estábamos en la misma frecuencia. Dios nos está utilizando a
las dos”, dijo Remoir, que regresó de sus vacaciones de Navidad
entusiasmada con un sitio en la red que había descubierto:
www.childrenofhope.org.
El sitio describe un programa, iniciado originalmente en Francia,
que estimula y prepara a niños de edad escolar para orar ante el
Santísimo Sacramento.
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Desde
la izquierda: Los alumnos de segundo grado Brandon Sierra y
Yamilé Depestre (ambos de ocho años) rezan ante el Santísimo
Sacramento en la capilla de adoración perpetua de Our Lady of
Lourdes. Ana Rodríguez-Soto |
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Cedeño había encontrado el mismo sitio y se sentía igualmente
entusiasmada. Ambas obtuvieron permiso del párroco de Our Lady
of Lourdes, el P. Fernando Isern, y de la directora interina,
Lyn Bimonte, y encargaron materiales que incluían un filme que
explicaba la adoración eucarística en términos que los niños
podían entender.
Después de proyectar el filme en todas las clases, 195 de los
más de 600 niños de la escuela se inscribieron para ser “adoradores”,
incluyendo a más de 40 del segundo grado, que realizaron su
primera Comunión este mes. Las edades de los niños abarcan desde
l prekindergarten hasta el octavo grado.
“Tenemos que empezar a mostrarles a una edad temprana que Jesús
está presente en el Santísimo Sacramento; que Él es nuestro
amigo; que venimos a adorarlo”, señaló Remoir, añadiendo que
ésta es una devoción que su generación se perdió.
“Crecí en escuelas católicas toda mi vida, y nunca supe lo que
era la adoración al Santísimo Sacramento” hasta hace siete años,
hasta que una persona amiga la llevó a una parroquia que
mantiene la adoración perpetua.
Cedeño descubrió la adoración eucarística en 1998, durante una
visita a Medjugorge para asistir a un festival juvenil.
Ambas maestras comenzaron a instruir a los niños hace tres meses,
adaptando las lecciones a los diversos niveles de edad. A los
más pequeños, explicó Cedeño, se les enseñó, simplemente, que
“Jesús está escondido en la Eucaristía. No lo vemos, pero está
allí”.
También se les enseñó lo que deben hacer al entrar en la capilla.
“Pueden sentarse y permanecer en silencio. Pueden rezar. Pueden
leer la Biblia”, dijo Remoir. “Sólo hay que arrodillarse allí
unos minutos, sentarse en total silencio y rezarle a Dios”, dijo
Brandon Sierra, de ocho años de edad. “Es relajante hablar con
Él”, dijo su compañera de segundo grado Yamilé Depestre, de la
misma edad.
Los niños se inscribieron para practicar la adoración en días
específicos, ya sea antes de las clases o después de ellas, de
7:00 a 7:15 a.m., o de 3:00 a 3:15 p.m. Cedeño o Remoir
acompañan a los grupos, compuestos por no más de 10 o 15 niños
cada vez.
“Hay que enseñarles desde temprano. Se trata de que se enamoren
del Señor”, señaló el P. Isern, que inició la adoración perpetua
en Our Lady of Lourdes hace año, en la fiesta del Corpus
Christi.
“Ha sido una bendición tremenda para la parroquia”, dijo el
sacerdote. “La gente se ha enamorado realmente de Nuestro Señor,
y las gracias y las bendiciones han sido muy obvias, muy claras”.
El P. Isern planea ofrecer la exposición y bendición con el
Santísimo Sacramente cada primer viernes, después de la Misa
escolar. La primera vez que lo hizo fue el 8 de abril, el día de
los funerales del Papa Juan Pablo II.
“Fue la primera experiencia [de los niños] con la bendición, y
parecían ángeles. Se hubiera podido oír la caída de un alfiler”,
recordó Remoir, que espera que la devoción de los niños se
difunda entre los padres.
Ni Remoir ni Cedeño saben de ninguna otra parroquia de la
Arquidiócesis que tenga un programa similar de adoración del
Santísimo Sacramento para los niños. “Nuestra meta es llevar
esto a las demás parroquias”, concluyó Remoir.
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