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Emoción y entrega caracterizan ordenación

Angelique Ruhi-López y Ana Rodríguez-Soto
La Voz Católica y The Florida Catholic

El P. Harry Loubriel (der.) en compañía de su hermano mayor, Roberto Loubriel, y de su madre, María Agosto Loubriel. Marlene Quaroni

Días antes de su ordenación al sacerdocio, Flavio Montes-Colón expuso proféticamente en The Florida Catholic que creía que, “a través de la ordenación, muchos recibirán gracia, no sólo los que se ordenarán, sino también los que nos rodean… Van a sentirse conmovidos”.

Estas palabras se convirtieron en realidad el 14 de mayo, cuando el P. Montes-Colón, junto con el P. Harry Loubriel y el P. Eric Zegeer, fueron ordenados por el Arzobispo John C. Favalora en la Catedral St. Mary.

“No hay palabras para describirlo. Estoy sin habla”, expresó el P. Eric David Zegeer, de 28 años de edad. “El momento más emocionante fue cuando oí y sentí la afirmación del pueblo de Dios. Me di cuenta, indudablemente, de que éste es mi llamado y mi meta, incluso hasta sufrir por el pueblo de Cristo”.

El Arzobispo John C. Favalora impone las manos al P. Flavio Montes Colón. Angelique Ruhi-López

Cuando tenía nueve años, David Zegeer y su familia se mudaron de Illinois a Coral Springs, donde desarrolló su pasión por el fútbol. Su sueño era jugar en el equipo nacional de fútbol de los Estados Unidos en la Copa Mundial, pero se dio cuenta de que Dios tenía otros planes para él. Antes de su confirmación, asistió a un retiro donde encontró y experimentó el amor y el perdón de Cristo. De este momento en adelante, “todo cambió”, dijo.

“Tiene empatía para los demás y un compromiso con el servicio”, comentó John David Zegeer de su hijo antes de la ordenación. “Va ser un sacerdote bueno y fiel”.

“Esto es muy emocionante”, indicó Carolyn Zegeer, hermana menor del P. Zegeer, que se graduó de la escuela de leyes el día antes de la ordenación de su hermano. “Su edad es tan cercana a la mía, y ya ha realizado algo tan increíble. Él siempre me ha cuidado y apoyado, pero también nos divertimos juntos. La semana pasada, me llevó a un crucero de cinco días para celebrar mi graduación. Nos llevamos muy bien”.

De izquierda a derecha: Obispo Auxiliar Emérito Agustín A. Román, Obispo Auxiliar Felipe J. Estévez, P. Harry Loubriel, Arzobispo John C. Favalora, P. Flavio Montes-Colón, P. Eric Zegeer y P. Pedro Corces. Marlene Quaroni

El P. Harry Loubriel también tiene una buena relación con sus hermanos –sus once hermanos y siete hermanas. Casi todos ellos viajaron de Puerto Rico a Miami, junto con su madre, María Agosto Loubriel, y sus respectivas familias, para asistir la ordenación del decimoquinto de los dieciocho hermanos.

“Es un evento histórico para nuestra familia. Hay que pedir que Dios lo ayude para seguir adelante”, explicó Ángel Rodríguez, cuñado del P. Loubriel, que junto con su esposa, Carmen, la hermana de Harry, se emocionaron mucho durante la ceremonia.

Durante la Letanía de los Santos, los nuevos sacerdotes Eric Zegeer, Flavio Montes Colón y Harry Loubriel (de izq. a der.) se postran sobre el piso de la Catedral St. Mary. Angelique Ruhi-López

El P. Loubriel también se emocionó durante su ordenación, especialmente durante la Letanía de los Santos, cuando los tres sacerdotes se postraron en el piso de la catedral. Según el P. Loubriel, estaba dándole gracias a Dios por la influencia de su familia en su vida.

“Esto es todo lo que tengo. Esto es todo lo que tengo para darte, Dios. Tú haces lo demás”, rezó el P. Loubriel, de 34 años. “Todo esto le toca a uno el corazón y lo conmueve”, añadió después. “Fueron lágrimas de alegría”.

El P. Loubriel consideró la opción del sacerdocio cuando se graduó del bachillerato, pero, como le encantaba la matemática y fue aceptado en la Universidad Politécnica de Puerto Rico, decidió que iba ser ingeniero civil. Trabajaba para la autoridad de autopistas de Puerto Rico cuando empezó de nuevo a pensar en el sacerdocio.

El P. Eric David Zegeer bendice a su madre, Annie Zegeer. Angelique Ruhi-López

Su madre, María Agosto Loubriel, siempre quiso que uno de sus once hijos fuera sacerdote.

“Sí, me sorprendió, porque nunca me hubiera imaginado que hubiera sido él, pero me siento muy feliz y le doy gracias al Señor”, señaló Agosto Loubriel. “Estoy contenta porque [Harry] le pertenece a Dios, que es más que yo. Él me lo dio, y yo se lo ofrezco a Él”.

Los Montes-Colón también han tenido que ofrecer su hijo a Dios. El P. Flavio Montes-Colón es uno de los cuatro hijos –y el único varón – de Flavio Montes y Monserrate Colón. El P. Montes-Colón dice que, a los cuatro años, recuerda haber ido a Misa en Puerto Rico con su abuela, y allí se sintió cautivado y atraído por la pasión con la cual predicaban los sacerdotes. Aunque estuvo pensando en hacerse sacerdote agustino, decidió estudiar teatro, y participó en la representación de varias obras en teatros de Puerto Rico.

“Siempre está dispuesto a servir y a compartir”, dijo Monserrate Colón de su hijo. “Es muy comunicativo. No se pone nervioso ni tiene pena… No salió a nosotros”.

Mons. Agustín A. Román recibe la bendición del nuevo sacerdote Flavio Montes-Colón; junto a éste, el P. Eric Zegeer. Marlene Quaroni

Años después, mientras acompañaba a un sacerdote que iba a celebrar una Misa, éste le preguntó si había considerado alguna vez la opción del sacerdocio. Durante las dos semanas siguientes, Montes-Colón no dejó de pensar en esta pregunta.

“Es la responsabilidad, pero también la gracia y la alegría al darse cuenta de que Cristo lo ama y lo llama a uno de una manera especial”, dijo el P. Montes-Colón después de su ordenación. “Deseo ser un instrumento transparente para llevar a Cristo a los demás”.

Aunque la noticia de que deseaba ser sacerdote causó inicialmente asombro entre su familia, su padre, Flavio Montes, dijo con orgullo en la ordenación: “La mejor herencia es tener un hijo que sea sacerdote”.

 

Con efecto el 14 de junio, el P. Harry Loubriel será vicario parroquial de St. Mark, en Southwest Ranches; el P. Flavio Montes-Colón será vicario parroquial de St. Andrew, en Coral Springs, y el P. Eric David Zegeer será vicario parroquial de Our Lady of Lourdes, en Miami.