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    R E F L E X I O N E S   C A T Ó L I C A S
    S O B R E   L A   B I B L I A

    Arquidiócesis de Miami
    Ministerio de formación cristiana

     

    5 de junio de 2005
    10° Domingo Del Tiempo Ordinario [Ciclo A]

    Evangelio según san Mateo 9:9-13

    En aquel tiempo, Jesús, al pasar, vio a un hombre llamado Mateo*, en su puesto de cobrador de impuestos, y le dijo: “Ven”.  Mateo, levantándose, lo siguió. Estando Jesús comiendo en casa de Mateo vinieron muchos cobradores de impuestos y otros pecadores y se sentaron a la mesa con sus discípulos. Los fariseos, al ver esto, decían a los discípulos: “¿Por qué su Maestro come con publicanos y pecadores?” Pero Jesús los oyó y dijo: “Los sanos no necesitan del médico, sino los enfermos.  Aprendan lo que significa esta palabra de Dios: ‘Más me gusta la compasión que el culto’. Pues no vine a llamar a hombres perfectos sino a pecadores”.

    *Los estudiosos opinan que Mateo, el cobrador de impuestos, no fue el autor final de este evangelio.

     

    Comentario breve:

    En tiempo de Jesús, los judíos menospreciaban a los cobradores de impuestos porque estos colaboraban con las autoridades romanas y la mayoría de las veces exigían del pueblo más dinero del que en realidad debían. En varias ocasiones, Jesús escandalizó a los fariseos al sentarse a cenar con cobradores de impuestos y pecadores. Los judíos piadosos consideraban a estas personas impuras y su presencia no era aceptada alrededor de la mesa.

    El mensaje de Jesús fue radical, pero no nuevo. El conectó sus palabras con las Escrituras Hebreas al citar al profeta Oseas 6:6, al cual escuchamos hoy en la primera lectura: “Más me gusta la compasión que el culto”. Jesús no tiró la ley por el suelo, sino que trató de explicar su sentido más profundo a quienes lo escuchaban. Si la misericordia y la compasion eran más importantes que los sacrificios ante los ojos de Dios, ¿cuánto más importante sería la misericordia que los rituales?

    Tres ideas importantes de la lectura:

    • Los discípulos de Jesús deben acoger a toda clase de personas.

    • Jesús demuestra un cuidado especial por los descarriados y los enfermos que eran excluídos del banquete. Este es un mensaje consolador.

    • Dios prefiere la misericordia antes del culto, los sacrificios o las prácticas piadosas.

    Para la reflexión:

    1. ¿Quiénes son las personas con las que no me gusta asociarme (mis “cobradores de impuestos”)? ¿Debo compartir una comida con alguien en particular?

    2. ¿Es la misericordia la que guía todas mis obras? ¿Necesito mejorar algo?

    12 de junio de 2005
    11er. Domingo del Tiempo Ordinario [Ciclo A]

    Evangelio según san Mateo 9:36-10:8

    Viendo Jesús el gentío, se compadeció porque estaban cansados y decaídos, como ovejas sin pastor. Dijo entonces a sus discípulos: “La cosecha es grande y pocos los obreros. Por eso rueguen el dueño de la siembra que mande obreros para hacer la cosecha”.  Jesús, pues, llamó a sus doce apóstoles: primero, Simón, llamado Pedro, Andrés, su hermano; Santiago y Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé;  Tomás y Mateo, el publicano*; Santiago, hijo de Alfeo; Tadeo; Simón, el cananeo, y Judas Iscariote, que fue el que lo traicionó. Estos son los Doce que Jesús envió con las instrucciones siguientes: “No vayan a tierras extranjeras ni entren en ciudades de los samaritanos, sino que primero vayan en busca de las ovejas perdidas del pueblo de Israel.  Mientras vayan caminando, proclamen que el Reino de Dios está cerca.  Sanen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, echen demonios. Den gratuitamente, puesto que recibieron gratuitamente”.

    *Cobrador de impuestos.

    Comentario breve:

    El Evangelio según Mateo no incluye el relato de cómo los discípulos fueron llamados. Esto se debe a que él asumía que todos lo conocían. Es en este pasaje donde los Doce se llaman apóstoles, que quiere decir “enviados”. Mateo escribió para una comunidad compuesta por judios cristianos, por tanto es importante que mencione a los Doce como símbolo de las doce tribus de Israel. Por el mismo motivo, no nos debe sorprender que Mateo describa la misión de los apóstoles como ir en busca “de las ovejas perdidas del pueblo de Israel”. Estas palabras reflejan también las dudas de las primeras comunidades judeocristianas acerca de incluir gentiles en la misión de la Iglesia.

    Mateo usó dos ejemplos fabulosos para indicar que el discipulado siempre conlleva la misión:  la gente está cansada y decaída, como ovejas sin pastor, y la cosecha necesita obreros.

    Tres ideas importantes de la lectura:

    • El seguimiento de Jesús siempre lleva a la misión.

    • Jesús exhorta a sus discípulos a continuar su misión proclamando el Reino de Dios y aliviando el dolor de los enfermos.

    • De la misma manera que los discípulos recibieron sus llamados y sus poderes gratuitamente, deben compartirlos también gratuitamente.

    Para la reflexión:

    1. ¿Ayudo a los demás sin esperar recompensa o reconocimiento? Explica.

    2. ¿Me compadezco de los que están cansados y decaídos a mi alrededor? ¿Qué estoy haciendo por ellos?

    19 de junio de 2005
    12° Domingo del Tiempo Ordinario [Ciclo A]

    Evangelio según san Mateo 10-26-33

    En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles: “No teman a los hombres. Lo escondido tiene que descubrirse, y lo oculto tiene que saberse. Así, pues, lo que les digo a oscuras, repítanlo a la luz del día, y lo que les digo al oído, predíquenlo desde los techos de las casas. No teman a los que sólo pueden matar el cuerpo, pero no el alma; teman más bien al que puede echar el alma y el cuerpo al infierno*. ¿No es cierto que dos pajaritos se venden en unos centavos? Y, sin embargo, no cae a tierra ni uno solo, si no lo permite el Padre. Entonces no teman, pues hasta los cabellos de sus cabezas están contados: con todo, ustedes valen más que los pajaritos.  Al que me reconozca delante de los hombres, yo lo reconoceré delante de mi Padre que está en los cielos; y a los que me nieguen delante de los hombres, yo también los negaré delante de mi Padre que está en los cielos”.

    Gehenna: un barranco al sur de Jerusalén donde en la antigüedad se ofrecían sacrificios humanos a los dioses paganos, y en tiempos posteriores se quemaba la basura. Su fuego constante se convirtió en un símbolo de los tormentos que aguardan a los malvados. Las palabras de Jesús se basan en la descripción del Antiguo Testamento de la gehenna con sus inmundicias y su fuego continuo. (Comentario Bíblico San Jerónimo)

    Comentario breve:
    Como ya sabemos, la comunidad para la que Mateo escribió estaba formada predominantemente por judíos cristianos, para quienes Jesús representaba la consumación del Antiguo Testamento. Mateo dividió su evangelio en cinco sermones que representaban los cinco libros de Moisés (el Pentateuco). Según Mateo, Jesús era el nuevo Moisés, el proclamador de la nueva ley, el Maestro. Cuando Mateo escribió su evangelio, alrededor del año 85 d.C., los cristianos eran cruelmente perseguidos y, ante los peligros, algunos perdían su fe. En el texto de hoy, la frase: “No teman” aparece tres veces. Con estas palabras Jesús animó a los discípulos y atacó los miedos que podrían causar que ellos abandonaran su misión. El Maestro les aseguró que sus perseguidores podrían matar el cuerpo, pero nunca el alma. La venida del Reino de Dios era inevitable y los discípulos no podían permitir que el miedo los paralizara.

    Tres ideas importantes de la lectura:

    • El miedo no debe impedir que proclamemos el evangelio con todas sus exigencias.

    •  Jesús promete que nunca estaremos solos cuando luchemos por hacer lo que es bueno y correcto.

    • Al final de nuestra vida seremos juzgados por la fidelidad a Jesús aún en los momentos difíciles.

    Para la reflexión:

    1. ¿Cuáles son los miedos que no me dejan compartir el mensaje del evangelio? ¿Las burlas, las críticas, la pérdida de un trabajo, el rechazo, etc.?

    2. ¿Me he comportado alguna vez inadecuadamente porque: “todo el mundo lo hace”, o, “nadie se va a enterar”?

     

    26 de junio de 2005
    13er Domingo del Tiempo Ordinario [Ciclo A]

    Evangelio según san Mateo 10:26-33

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: “No es digno de mí el que ama a su padre o a su madre más que a mí; no es digno de mí el que ama a su hijo o a su hija más que a mí. No es digno de mí el que no toma su cruz para seguirme. El que procure salvar su vida, la perderá, y el que la pierda por amor a mí, la hallará. El que los recibe a ustedes, a mí me recibe, y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. El que recibe a un profeta* porque es profeta, recibirá recompensa digna de un profeta. El que recibe a un hombre bueno por ser bueno, recibirá la recompensa que corresponde a un hombre bueno. Lo mismo, el que dé un vaso de agua fresca a uno de los míos, porque es discípulo mío, yo les aseguro que no quedará sin recompensa”.

    *Alguien que habla en nombre de Dios. En este caso, los discípulos.

    Comentario breve:
    La lectura de hoy es exigente y conflictiva. Parece que Jesús está destruyendo los lazos familiares que eran tan importantes para la cultura judía de su tiempo. En verdad, estas palabras no son un ataque al valor de la vida familiar, sino un aviso a los discípulos que la fidelidad al mensaje evangélico puede ser causa de divisiones y conflictos entre las familias. Si llegara el caso extremo de tener que escoger entre la vida cristiana y la familia, Jesús nos pide una fidelidad total al evangelio. El texto también resalta la unión entre la vida del Señor y de sus seguidores: como Jesús hemos de cargar nuestra cruz, y como él hemos de perder la vida para encontrarla. Si el Hijo de Dios sufrió rechazos y conflicto, sus seguidores lo harán también.

    Tres ideas importantes de la lectura:

    • No podemos ser cristianos “a medias”.

    • Los discípulos también experimentamos conflictos.

    • Cuando acogemos a cualquiera que necesite ayuda y le tratamos con amor fraterno, lo hacemos por el mismo Jesús.

    Para la reflexión:

    1. ¿He tenido problemas con familiares o amigos por razón de mi fe? ¿Qué pasó?

    2. ¿Recibo cálidamente a todos los que me visiten, sean de la raza, nacionalidad o condición que sea? Da ejemplos.