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Por invitación del Cardenal Jaime Ortega, Arzobispo de La Habana, fui de visita a Cuba para dictar una conferencia a seminaristas de todas las diócesis que estudian en el Seminario de San Carlos y San Ambrosio en La Habana. En total pasé cinco días visitando varios centros y casas de religiosos, en los que la Iglesia realiza su ministerio pastoral y educativo. La conferencia a los seminaristas fue el 19, el mismo día de la elección del Papa Benedicto XVI. Como huésped del Obispo Petit Vergel, vi por TV la elección en La Conferencia de Obispos Católicos (COCC), con los que allí trabajan, la mayoría de los cuales conocían al Cardenal Ratzinger y estaban muy complacidos con su elección y con su aparición y bendición iniciales en el Balcón de San Pedro. Más tarde, caminamos por La Habana Vieja y los alrededores del Seminario en el Malecón. Muchos cubanos nos saludaron y felicitaron por la elección del nuevo Santo Padre. Ellos parecían sentir un gran respeto por el Papado. Mucho de esto, por supuesto, fue resultado de la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba en enero 21-25, 1998. De hecho, en la Sala de Exhibiciones del Monumento a José Martí, en la antigua Plaza Cívica, hay ahora una exhibición en memoria del Papa Juan Pablo II. Los sacerdotes de la nueva Iglesia Ortodoxa, en La Habana Vieja, nos recibieron cálidamente y nos dieron una copia de la carta de Bartolomé, El Patriarca Ecuménico –Patriarca de La Iglesia Ortodoxa en México– a los fieles de su jurisdicción, pidiendo oraciones por Juan Pablo II y su sucesor. Cenamos con los seminaristas y el tema de conversación fue la elección del nuevo Papa. Los seminaristas fueron amables y receptivos a mis ideas sobre el sacerdocio. También les conté sobre la fundación de nuestra Universidad en Cuba, en la década de los años cuarenta, y les hice un resumen del crecimiento de La Universidad de St. Thomas en Miami, a partir de 1961. Ellos mostraron un especial interés en nuestros estudiantes: de dónde provienen; lo que estudian; sus sitios de entretenimiento y los trabajos que conseguían al graduarse. En general, mi impresión es que estos hombres harán mucho bien a la Iglesia en Cuba.
Presidente de la Universidad St. Thomas
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