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Corpus Christi en el centro de Cuba

Toda la Iglesia universal celebró Corpus Christi, la festividad del Cuerpo y la Sangre de Cristo. La Iglesia que vive en Cuba también. Así fue como el centro de la Isla celebró esta fiesta.

 

Laura M. Fernández Gómez
Cuba

 

Lluvia de bendiciones en Camagüey

Empapados y contentos se dirigen al templo de Nuestra Señora del Carmen, donde Mons. Juan García Rodríguez dió a todos la bendición con el Santísimo. Foto: Cortesía de Laura M. Fernández Gómez

Retomando una antigua tradición interrumpida en la segunda mitad del siglo pasado, Camagüey celebró este año la procesión del Corpus Christi, el Cuerpo y la Sangre de Cristo, presidida por el arzobispo diocesano, Mons. Juan García Rodríguez, desde la iglesia de Santa Ana a la iglesia de Nuestra Señora del Carmen, en la ciudad de los tinajones.

La preparación fue intensa y se invitó a acudir a la procesión con la intención de pedir al Señor Sacramentado la lluvia necesaria, ya que la provincia padece de una severa sequía desde hace muchos meses. También se llevó a cabo una misión por las calles donde transitaría la procesión, explicándoles a los vecinos el sentido de ésta e invitándolos a que, si lo veían bien, adornaran las fachadas de sus casas con hojas de arecas y algún signo religioso.

La respuesta fue que el recorrido de la procesión apareció lleno de imágenes de devoción popular, sobre todo el cuadro del Sagrado Corazón de Jesús, la Virgen de la Caridad, así como los afiches que se repartieron durante la visita de nuestro recordado Juan Pablo II.

Dos fueron las estaciones donde se detuvo Jesús Sacramentado para oír las peticiones que con fervor le dirigían los fieles, y para ser adorado por todos los presentes: en las esquinas de las calles Carmen y Honda, y en la popular Plazoleta de Bedoya. Abrían la procesión más de 100 niños y niñas que este año tomarán su Primera Comunión, seguidos por la Banda Provincial de Conciertos, acompañados de un coro interparroquial creado para esta celebración. El repertorio de ambos incluyó dos canciones tradicionales (Cantemos al Amor de los amores y Oh, Buen Jesús) y dos más actuales (Eres tú en un trozo de pan y en un poco de vino, y El Señor nos ha invitado a estar con Él)

El cielo comenzó a nublarse según fue avanzando la procesión; aparecieron las primeras gotas, que se fueron haciendo más persistentes, hasta empapar a todos. Así se llegó a la Plaza del Carmen donde, bajo el agua, Mons. García Rodríguez dio a todos la bendición con el Santísimo y se entró al templo de Nuestra Señora del Carmen, que se hizo pequeño para los asistentes. Fue entonces cuando comenzó una lluvia mucho más intensa, que fue recibida con aplausos de los presentes, y que bendijo a la ciudad por más de una hora, para alegría de todos sus habitantes.

 

La Eucaristía nos lleva a la caridad
Santa Clara fue bendecida el 29 de mayo, cuando Jesús Sacramentado paseó por sus más céntricas calles oyendo las súplicas de los cientos de fieles que le acompañaron en procesión, adorándolo, dándole gracias por sus dones e invocando sus favores.

La procesión, que se celebra por cuarto año consecutivo y que estuvo presidida por Mons. Arturo González Amador, obispo diocesano, comenzó después de la celebración solemne de la Misa en la parroquia de Nuestra Señora del Buenviaje, y terminó su recorrido en la S.I. Catedral.

En el céntrico parque Vidal, donde se rezó una estación a Jesús Eucaristía, se oyeron las plegarias por las familias cuyos miembros se alejan; por los niños y adolescentes, a quienes a veces no les prestan la atención necesaria; por los jóvenes que no ven claro su futuro, ni descubren en su Patria motivos de esperanza, por Cuba para que Dios la siga bendiciendo y alcance paz y prosperidad, por los cubanos, los que estamos aquí y los que viven fuera de la Patria, por los enfermos, ancianos y todos los que sufren, por todos los presos para que la fe en Cristo, encuentren fuerza, esperanza y salvación, por las misiones para que todos los cristianos se comprometan en esta obra, y para que este año dedicado a la Eucaristía nos haga mejores testigos de Jesús Sacramentado.

Esta celebración estuvo precedida por una semana eucarística. Cada día comenzando en la mañana y terminando en la noche con la Eucarística se celebró la adoración al Santísimo Sacramento en las distintas parroquias y capillas de la ciudad. Ni un momento permaneció solo Jesús en la Custodia, y aún en los horarios al parecer más difíciles muchos fieles acudieron a los templos.

Remedios –que se destacó por la asistencia de los fieles de la Zona Pastoral–; Sagua la Grande –con sus originales alfombras de flores, hojas y arena– y Sancti Spiritus –con un recorrido que comenzó en la parroquia de la Caridad y terminó en la Parroquial Mayor, deteniéndose en el llamado Parque de la Fundación, para hacer una oración especial en el lugar donde se fundó la ciudad– también celebraron esta procesión que, como el obispo local dice siempre, es la “madre de las procesiones”.

Pero, como la Eucaristía debe llevarnos a la caridad fraterna, Mons. González Amador pidió este año compartir con los hermanos más necesitados. Así fue como, durante toda la semana eucarística y el mismo día de la celebración, los fieles de la ciudad de Santa Clara fueron depositando en cada comunidad regalos en alimentos, productos de aseo y dinero. Estas ofrendas fueron presentadas en la catedral,y el Padre Obispo anunció, al final de la procesión, que serían entregadas a la comunidad de Cascajal, una de las zonas más pobres de la geografía diocesana.

 

Directora de UCLAP