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Del 24 al 28 de mayo pasado se celebró en La Habana la Primera Asamblea Nacional de Misiones, organizada conjuntamente por el equipo nacional de las Obras Misionales Pontificias y la Comisión Nacional de Misiones de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba. Un total de 188 delegados –sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas y laicos procedentes de las 11 diócesis del país, a los que se unió un nutrido grupo de seminaristas del Seminario Interdiocesano de La Habana– se congregaron en la Casa “San Juan María Vianney”, de la arquidiócesis habanera, para cerrar con broche de oro un largo proceso de reflexión y planificación que se propuso involucrar a todos los misioneros católicos del país, desde la más pequeña casa de misión hasta los animadores nacionales.
La reunión fue la fase final de un proceso desarrollado a lo largo de tres años, que comenzó con las asambleas parroquiales en 2003 y continuó con las diocesanas en 2004, para culminar en este año, proclamado por la conferencia episcopal cubana como Año de la Misión, con la asamblea nacional, celebrada bajo el lema escogido para el año: “Anunciemos a Jesucristo acompañados por la Virgen de la Caridad”. La mayoría de los obispos cubanos y el nuncio apostólico se hicieron presentes en diversos momentos del encuentro, animando a los participantes con su activo acompañamiento y oportunas intervenciones. Como parte de la esmerada preparación del evento, todos los delegados habían recibido previamente, en sus respectivas diócesis, los documentos que serían objeto de estudio y análisis en los dos talleres previstos en el programa de la Asamblea, así como breves resúmenes de las conferencias programadas y otros materiales de referencia. El programa de la asamblea alternó la presentación de conferencias con el debate en pequeños grupos, a modo de talleres. El equipo de conferencistas incluyó a Mons. Emilio Aranguren, obispo de Cienfuegos y secretario de la Conferencia Episcopal; Mons. Vittorino Girardi, obispo de Tilarán, Costa Rica; Mons. Ramón Suárez Polcari; el P. Antonio Rodríguez y el P. Jesús María Lusarreta, C.M. Los temas tratados incluyeron el recuento histórico de las misiones en Cuba, una evaluación de logros y dificultades en la realidad misionera en Cuba hoy, la configuración y edificación de la comunidad cristiana y la experiencia del trabajo de las casas de misión en una parroquia urbana ejemplarmente misionera. Uno de los temas que más atención recibió a lo largo de toda la asamblea fue, precisamente, el de las casas de misión, nueva forma de presencia de la comunidad cristiana en el seno del pueblo, que comenzara como respuesta al problema de la evangelización de los nuevos núcleos urbanos sin templo, pero que se ha extendido muy ampliamente por todas las zonas del país, en muchos casos con resultados verdaderamente impresionantes en la ampliación del alcance misionero de la parroquia, convertida en “comunidad de comunidades”. Un momento particularmente gozoso de la asamblea fue la lectura por el nuncio apostólico, Mons. Luigi Bonazzi, del mensaje de saludo enviado por el Santo Padre Benedicto XVI, en el que expresaba sus deseos de que “los trabajos de este encuentro sean un nuevo impulso a la incansable acción misionera en ese país, ante los desafíos de la sociedad actual, dando gracias a Dios por el pasado y el presente de la vida de esa amada Iglesia en Cuba”. En la tarde del jueves, los delegados salieron a misionar puerta a puerta en la barriada del Vedado, la céntrica zona residencial habanera en la que está ubicada la sede de la asamblea. Reunidos en la Capilla a su regreso para dar gracias al Señor por sus dones, algunos ofrecieron testimonios de sus experiencias, después de la acogida casi siempre positiva con que fueron recibidos en los hogares visitados. Mons. Juan García, Arzobispo de Camagüey y Presidente de la Comisión Nacional de Misiones de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba, tuvo a su cargo la presentación de las principales conclusiones y líneas de acción del encuentro, que llamó a revitalizar una de las opciones fundamentales del Encuentro Nacional Eclesial Cubano (ENEC), cuyo vigésimo aniversario la Iglesia en Cuba se apresta a celebrar en febrero del próximo año: la de ser una Iglesia misionera. Este objetivo se enfoca a través de cinco líneas principales:
La Asamblea culminó con una solemne celebración eucarística que colmó la Catedral de La Habana, y que fue presidida por el Cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de La Habana y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba.
Director de Signe-Cuba
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