El
Año Misionero
P.
Raúl Rodríguez Dago
Villa Clara, Cuba
Este año 2005 ha sido declarado por la Conferencia de Obispos
Católicos de Cuba, Año de la Misión o Año Misionero, con el
siguiente lema: “Anunciemos a Cristo acompañados por la Virgen
de la Caridad”.
En el Evangelio de San Mateo, Jesús nos dice: “Me ha sido dado
todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a
todas las naciones bautizándolas en el nombre del Padre y del
Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándolas a cumplir todo cuanto
yo les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los
días hasta el fin del mundo” (Mt. 28, 18-20).
Este mandato es para todos los cristianos, que estamos llamados
en la vida de cada día, con el testimonio y la palabra, a
anunciar el Evangelio de Jesucristo a aquellos que nos rodean;
por eso podemos decir que el Año Misionero es una llamada a
renovar la conciencia de que todos los cristianos somos
misioneros y estamos llamados a predicar el Evangelio hoy.
No podemos olvidar momentos importantes en la evangelización que
hemos vivido en Cuba durante estos últimos tiempos:
El paso de la Cruz Peregrina del V Centenario de la
Evangelización (1984-1992), durante el cual la Iglesia Cubana se
abrió a la misión y fue un momento de gracia y bendiciones para
muchas comunidades.
Muchas personas acudieron a los templos a recibir la Cruz
peregrina que había entregado el Papa Juan Pablo II a las
Conferencias Episcopales, para que peregrinaran durante el
novenario de años que preparaba a la Iglesia Americana a la
celebración de los 500 años de la llegada del Evangelio.
Las
pequeñas cruces que se repartían en los templos llegaron a
muchos hogares, donde fueron veneradas con devoción por muchos
cubanos.
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En 1986 la Iglesia Cubana en el Encuentro Nacional Eclesial
Cubano (ENEC) optó por ser una Iglesia misionera: que
escucha con renovado empeño la voz de su Maestro que la
llama a los confines de la tierra y la envía a predicar a
todos…
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Del 21 al 25 de enero de 1998 nos visitaba el Mensajero de
la Verdad y la Esperanza, el Papa Juan Pablo II, y en sus
homilías nos invitó a la vivencia del espíritu misionero de
la Iglesia:
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En Santa Clara destaca el papel misionero de la familia, que
comienza con la educación de los hijos.
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En Camagüey anima a los jóvenes a dar testimonio de Cristo
con su esfuerzo por llevar una vida recta y fiel a Él,
testimonio que será semilla segura de nuevos cristianos.
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En Santiago de Cuba habla de la necesidad de espacios y de
medios suficientes para llevar el mensaje de Cristo a todo
el pueblo.
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En La Habana invita a transmitir la buena noticia de la
esperanza de Dios y del mensaje de amor y solidaridad que
Jesucristo, con su venida, ofrece a todos los hombres de
todos los tiempos.
Del
25 al 30 de noviembre del 2004 se celebró en Guatemala el II
Congreso Misionero Americano (CAM II), donde se anunció:
“Iglesia en América, tu vida es misión”, y nuestra Iglesia
participó con una delegación de 46 misioneros.
El
Año Misionero será un impulso a la nueva evangelización y un
camino para llevar a la Iglesia cubana a navegar en aguas
profundas, como nos pide el Papa Juan Pablo II en su carta “Novo
Millenio Ineunte”. El Año Misionero es un año para:
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Recordar con gratitud el pasado.
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Vivir con entusiasmo el presente.
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Abrirse con esperanza al futuro.
En
mayo se ha celebrado la I Asamblea Nacional Misionera en la
Ciudad de la Habana, evento que ha reunido a nuestra Iglesia
misionera, proclamando que la Iglesia vive para evangelizar.
Al
terminar estas líneas, quisiera invitarlos a unirnos todos en la
oración; que todos los cubanos –estén donde estén– y nuestros
hermanos de otras Iglesias hermanas, pidamos bendiciones al
Señor en este Año Misionero para la Iglesia que peregrina en
Cuba y para el pueblo al que sirve.
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Oración del año misionero
SeñorJesús,
en este año dedicado a la misión
queremos glorificar tu nombre
y darte gracias por la vida de tantos misioneros
que has llamado en tu Iglesia,
a continuar llevando el anuncio del Reino
por todo el mundo.
Te pedimos que bendigas
toda esta labor misionera
que con generosidad, amor y sacrificio,
se realiza cada día.
Te pedimos que tu palabra continúe llegando
al corazón de nuestro pueblo,
para que todo niño, joven y adulto,
pueda dar verdadero testimonio de Tu amor.
Señor, Tu Iglesia que peregrina en Cuba,
necesita de ti,
para que este Año Misionero
sea un nuevo Pentecostés en nuestra Iglesia.
Por eso, envíale muchos y buenos misioneros
que, dejándolo todo y con mucha generosidad,
anuncien a Jesús con valentía
por las calles y caminos de nuestras ciudades y
pueblos.
Que nunca nos falte la mirada de amor y compañía
de la gran Misionera de nuestro pueblo,
la Virgen de la Caridad.
Amén.
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Párroco de Corralillo, Rancho Veloz y Quemado de Güines, y
Director Nacional de Obras Misionales Pontificias.
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