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Centenario de La Salle en Miami

 

Germán Miret
Miami

 

El Superior General, Hno. Álvaro Rodríguez Echeverría (al frente, extrema derecha), con un grupo de Hermanos de LaSalle. Foto: Cortesía de la Asociación de Antiguos Alumnos del Colegio de LaSalle

Los Hermanos De La Salle siempre estuvieron muy ligados a sus alumnos y, naturalmente, sufrieron al igual que ellos y junto a una parte del pueblo cubano, los despojos de sus propiedades; conocieron los calabozos castristas y se vieron forzados a marchar al exilio.

Los más ancianos, mayormente franceses, regresaron desalentados a su país natal (muchos hubiesen querido morir en Cuba), y en Francia vivirían sus últimos años antes de marchar a la Casa del Padre a recibir la recompensa que el Señor tiene reservada a los justos. Otros, más o menos jóvenes, se esparcirían a través de los años por el Caribe, México, Centro y Sur América, los Estados Unidos y España. Lo que Cuba perdía con la salida de estos hombres, era ganancia para los países que los acogían.

Mientras tanto, los ex alumnos –desde niños que apenas comenzaban su primer curso escolar en 1961, hasta alumnos fundadores del curso de 1905– también partirían hacia el exilio en distintas etapas, por distintas vías y hacia destinos distintos.

La distancia y el tiempo no pudieron romper el vínculo entre Hermanos y alumnos, ni el de los alumnos entre sí. En Miami y en Nueva York surgieron asociaciones de ex-alumnos que mantuvieron viva la llama del lasallismo en el exilio celebrando actividades que nos mantenían unidos.

El fin de semana del 1 de Julio pasado, convocados por el agradecimiento a nuestros profesores, el amor al colegio, el recuerdo de años felices y de amistades puras, más de mil personas –ex alumnos y familiares– llegadas desde todos los rincones del exilio, se reunieron para rendir, en distintas celebraciones, un sentido homenaje a sus queridos profesores y Hermanos, aquellos que nos habían dado lo mejor de sus vidas para educarnos en el amor a Dios, a la Patria y a la Familia. Nadie esperaba el éxito alcanzado. La reservación en el hotel se había hecho tímidamente para 700 personas.

Fue un programa variado de actividades, que llenaron el fin de semana de alegría y fraternidad. El viernes comenzó con una magnífica Gala de Música Lírica Cubana, homenaje al Hno. Alfredo Gabriel, ausente a causa de su salud, y en la que participaron artistas de gran calidad. El sábado asistimos a una Misa de Acción de Gracias, concelebrada por Mons. Agustín A. Román, Obispo Auxiliar Emérito de Miami, y Mons. Alfredo V. Petit Vergel, Obispo Auxiliar de La Habana, y un grupo de sacerdotes ex alumnos. El mismo sábado nos reunimos en una exquisita cena a la que asistieron más de 1,100 personas. El domingo, Misa y visita al Centro Vocacional San Juan Bautista De La Salle en Homestead, fundado y mantenido por ex alumnos. Durante esta visita, la Banda del colegio De La Salle de Pompeya, Italia, que nos acompañó en todos los eventos, se hermanó con la naciente banda de música del Centro.

Fue un fin de semana de recuerdos y añoranzas para todos, pero que llevará a muchos a un renovado compromiso con la educación de los más pobres mediante las distintas obras lasallistas en el Caribe, especialmente con el Centro de Homestead. A esto nos exhortó el Superior General, Hno. Álvaro Rodríguez Echeverría, en cada una de sus intervenciones. Y nosotros, los ex alumnos, respondemos: Si en más de cuatro décadas no los hemos olvidado, tampoco los abandonaremos. Si es mucho nuestro potencial, mayor será nuestro compromiso.

Miembro de En Comunión